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martes, 30 de agosto de 2011

Dar posada al peregrino.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Dar posada al peregrino.



Todos somos peregrinos en este mundo, y vamos golpeando en las puertas de los santos y de los ángeles para que nos vayan dando ayuda y alojamiento mientras vamos de camino por la vida. Pues así como nos gusta que ellos nos abran y nos den todo lo necesario para seguir en la senda de la vida, así también debemos saber abrir nuestra casa al hombre cansado y que nos pide un lugar para dormir o descansar y tomar fuerzas. Como dice el Apóstol: “Muchos, sin saberlo, han dado alojamiento a ángeles”.






Se puede decir que en estos tiempos hay tanta maldad que los peregrinos tal vez sean ladrones o asesinos encubiertos. Puede ser. Pero no quedará sin recompensa el que les hayamos abierto nuestra morada, y si nos roban o nos matan, seremos mártires del amor y Dios nos coronará en el Cielo como a verdaderos mártires.






Pero, además, debemos confiar en Dios que nos sabrá defender de los malvados. ¿O no creemos en el poder de Dios que, en un momento puede poner multitud de ángeles para defendernos, si fuera necesario?






El posadero de Belén no quiso dar posada a la Sagrada Familia y se quedó en la oscuridad. Porque se cerró al prójimo, se cerró a Dios. ¡Qué diferente habría sido para él si les hubiera conseguido un lugar a José y a María! ¡Que no nos pase algo similar a nosotros por cerrarle las puertas al peregrino, en quien debemos ver SIEMPRE a Jesús



sábado, 20 de agosto de 2011

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,
"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario

 

Dar el sí. 
545 (18) Después de un año de noviciado, si la novicia se ha mostrado fiel, puede ser admitida a pronunciar los votos por un año; éstos deben repetirse durante tres años; entonces pueden asignársele ya los deberes de responsabilidad; no obstante pertenecerá al noviciado y una vez por semana tiene que asistir a las conferencias junto con las otras novicias, y los últimos seis meses los pasarán todas en el noviciado para prepararse bien a la profesión solemne. 
Comentario: 
Dice aquí Sor Faustina que las novicias deben prepararse bien para hacer la profesión solemne de los votos, es decir, prepararse bien para dar el sí a Dios.
No otra cosa hizo la Santísima Virgen, que desde pequeña ya se había consagrado a Dios y que mediante el silencio y recogimiento en el Templo de Jerusalén, se fue preparando a dar su sí al Arcángel San Gabriel, que le traía el anuncio de la Encarnación del Verbo en su seno purísimo.
También Jesús se fue preparando durante toda su vida, con trabajo, oración y sacrificios de todo tipo, a dar el sí sublime de la Cruz.
Por eso nosotros, los Apóstoles de la Misericordia, también tenemos que utilizar bien este tiempo de vida que tenemos sobre la tierra, para prepararnos bien a dar el sí a Dios cuando Él nos lo pida, ya que las cosas bien preparadas salen bien.
No sabemos qué es lo que nos pedirá el Señor, pero para ese momento debemos estar preparados con una vida de oración, de silencio y de sacrificios ofrecidos por amor a Dios y a los hermanos.
Jesús, en Vos confío.

viernes, 5 de agosto de 2011

Jesús, enséñame a orar.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Jesús, enséñame a orar.

Jesús Misericordioso enséñame a rezar. No es que yo no sepa rezar, porque sé muy bien las oraciones, pero lo que deseo es que me enseñes a tener confianza en ti cuando rezo, para que obtenga todo lo que necesito para mi salvación y la salvación de mis seres queridos. Y sobre todo hazme perseverante en la oración, porque sé muy bien que sin la santa perseverancia no llegaré muy lejos en la vida espiritual.
A veces me desanimo y cuando sobreviene la tribulación y el sufrimiento, dejo la oración, siendo que en esos momentos es cuando yo debería rezar con más insistencia, al igual que tú lo hacías en el huerto.
Jesús, tú que no necesitabas de la oración, pero quisiste darnos el ejemplo para que oráramos sin desfallecer, enséñame a rezar bien, con confianza en el Padre eterno, con abandono y humildad, para que por medio de la oración yo obtenga todos los medios necesarios para mi salvación y adelanto espiritual, y por ella obtenga gracias para mis prójimos necesitados.
¡Te amo, Jesús Misericordioso, y me entrego a ti para que tú me hagas un modelo perfecto de hombre orante!

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