I made this widget at MyFlashFetish.com.

jueves, 30 de julio de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
481 Casi cada solemnidad en la santa Iglesia me da un conocimiento mas profundo de Dios y una gracia especial, por eso me preparo a cada solemnidad y me uno estrechamente al espíritu de la Iglesia. Qué alegría ser una hija fiel de la Iglesia. Oh, cuánto amo a la santa Iglesia y a todos quienes viven en ella. Los miro como miembros vivos de Cristo que es su Cabeza. Me inflamo de amor con los que aman, sufro con los que sufren, el dolor me consume mirando a los tibios y a los ingratos; entonces procuro un amor tan grande hacia Dios que compense por aquellos que no lo aman, que alimentan a su Salvador con negra ingratitud.
Comentario:
Y esta debe ser también la misión de nosotros, Apóstoles de la Divina Misericordia, la misión de reparar y compensar la ingratitud de los tibios y desagradecidos, y hacerlo con nuestro amor incondicional a Jesús. El amor se demuestra con obras. “Obras son amores y no buenas razones”. Por eso si queremos amar realmente al Señor, tenemos que cumplir sus mandamientos, pues ya dice Jesús en el Evangelio que el que lo ama guardará su palabra, y el que no cumple su palabra, sus mandamientos, ése no lo ama en realidad. Entonces tratemos de cumplir cada día mejor los Diez Mandamientos y las enseñanzas de Jesús en el Evangelio y así estaremos amando mucho a Jesús, a Dios. Y también digámosle durante el día, muchas veces, palabras de amor. Elevemos el pensamiento y sobre todo el corazón a Dios, diciéndole que lo amamos con toda el alma, ya que eso le gusta mucho al Señor y lo recompensa por muchos pecados.
Jesús, en Vos confío.

miércoles, 29 de julio de 2009

CORONILLA EN VIDEO

video

DÍA NOVENO



DÍA NOVENO
Por las almas tibias
Piadosísimo Jesús, que eres la Piedad misma. Traigo hoy al seno de Tu Compasivo Corazón a las almas enfermas de tibieza. Que el puro amor que Te inflama encienda en ellas, de nuevo, la llama de tu amor, y no vuelva el peso muerto de su indiferencia a abrumante con su carga. ¡Oh, Jesús!, todo compasión, ejerce la omnipotencia de Tu Misericordia, y atráelas a Ti, que eres llama de amor viva y haz que ardan con santo fervor, porque Tú todo lo puedes.
Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que, a pesar de todo, Jesús cobija en el seno de su Corazón lleno de piedad. Padre de Misericordia, te ruego, por los sufrimientos que Tu Hijo padeció, y por sus tres largas horas de agonía en la Cruz, que ellas también glorifiquen en el mar sin fondo de Tu misericordia, Amén
.

DÍA OCTAVO



DÍA OCTAVO
Por las almas que estén en el purgatorio
Misericordiosísimo Jesús, que exclamaste ¡misericordia!, introduzco ahora en el seno de Tu Corazón desbordante de misericordia las almas del purgatorio, almas que tanto aprecias pero que, no obstante, han de pagar su culpa. Que el manantial de Sangre y Agua que brotó de Tu Corazón apague las llamas purificadoras para que, también allí, el poder de Tu misericordia, sea glorificado.
Padre eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que padecen en el purgatorio y que Jesús acoge en Su Corazón, desbordante de piedad. Te suplico, por la dolorosa Pasión que sufrió Tu Hijo, y por toda la amargura que anegó Su sacratísima alma: muéstrate misericordioso con las almas que se hallan bajo Tu justiciera mirada. No los mires de otro modo, sino sólo a través de las heridas de Jesús, Tu Hijo bien amado; porque creemos firmemente que Tu bondad y compasión son infinitas. Amén.

DÍA SÉPTIMO



DÍA SÉPTIMO
Por las almas que veneran especialmente la Misericordia Divina
Misericordiosísimo Jesús, cuyo Corazón es el Amor mismo, recibe en Tu Corazón piadosísimo las almas de aquellos que de una manera especial alaban y honran la grandeza de Tu misericordia. Son poderosas con el poder de Dios mismo. En medio de las dificultades y aflicciones siguen adelante, confiadas en Tu misericordia; y unidas a Ti, oh Jesús, portan sobre sus hombros a todo el género humano; por ello no serán juzgadas con severidad, sino que Tu misericordia las acogerá cuando llegue el momento de partir de esta vida.
Padre Eterno, vuelve Tu mirada sobre las almas que alaban y honran Tu Atributo Supremo, Tu misericordia infinita, guarecidas en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Estas almas viven el Evangelio con sus manos rebosantes de obras de misericordia, y su corazón, desbordante de alegría, entona cánticos de alabanza a Ti, Altísimo Señor, exaltando Tu misericordia. Te lo suplico Señor: muéstrales Tu misericordia, de acuerdo con la esperanza y confianza en Ti depositada. Que se cumpla en ellos la promesa hecha por Jesús, al expresarles que durante su vida, pero sobre todo a la hora de la muerte, aquellas almas que veneraron Su infinita misericordia, serían asistidas por El, pues ellas son su gloria. Amén.

DIA SEXTO



DÍA SEXTO
Por las almas mansas y humildesy las de los niños pequeños
Misericordiosísimo Jesús que dijiste: "aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón", acoge en Tu Corazón desbordante de piedad a todas las almas mansas y humildes, y las de los niños pequeños. Estas almas son la delicia de las regiones celestiales y las preferidas del Padre Eterno, pues se recrea en ellas muy particularmente. Son como un ramillete de florecillas que despidieran su perfume ante el trono de Dios. El mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellas encuentran abrigo en Tu Piadosísimo Corazón, oh Jesús y entonan incesantemente himnos de amor y de gloria.
Padre Eterno, vuelve Tu mirada llena de misericordia hacía estas almas mansas, hacia estas almas humildes y hacia los niños pequeños acurrucados en el seno del corazón desbordante de piedad de Jesús. Estas almas se asemejan más a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra hasta alcanzar Tu Trono, Señor. Padre de misericordia y bondad suma, Te suplico, por el amor que Te inspiran estas almas y el gozo que Te proporcionan: bendice a todo el género humano, para que todas las almas a la par entonen las alabanzas que a Tu misericordia se deben por los siglos de los siglos. Amén.

DÍA QUINTO



DÍA QUINTO
Por las almas de nuestros hermanos separados
Misericordiosísimo Jesús, que eres la Bondad misma, no niegues la luz a aquellos que Te buscan. Recibe en el seno de Tu Corazón desbordante de piedad las almas de nuestros hermanos separados. Encamínalos, con la ayuda de Tu luz, a la unidad de la Iglesia, y no los dejes marchar del cobijo de Tu Compasivo Corazón, todo amor; haz que también ellos lleguen a glorificar la generosidad de tu misericordia.
Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas de nuestros hermanos separados, especialmente hacia las almas de aquellos que han malgastado Tus bendiciones y abusado de Tus gracias, manteniéndose obstinadamente en el error. También a ellos da cobijo el Corazón misericordioso de Jesús; no mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y los dolores de la Pasión que sufrió y que aceptó por su bien. Haz que glorifiquen Tu gran Misericordia por los siglos de los siglos. Amen.

DIA CUARTO



DÍA CUARTO Por los que no creen y todavía no conocen la Divina Misericordia.
Piadosísimo Jesús, Tú que eres Luz del género humano, recibe en la morada de Tu corazón lleno de compasión, las almas de aquellos que todavía no creen en Ti, o que no te conocen. Que los rayos de Tu gracia los iluminen para que también, unidos a nosotros, ensalcen tu maravillosa misericordia, y no los dejes salir de la morada de Tu corazón desbordante de piedad.
Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada a las almas de aquellos que no creen en Tu Hijo, y a las de aquellos que todavía no te conocen, pero anidan en el Compasivo Corazón de Jesús. Aproxímalos a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellos ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

DIA TERCERO



DÍA TERCERO Por todas las almas devotas y fieles
Misericordiosísimo Jesús, del tesoro de Tu misericordia distribuye Tus gracias a raudales entre todos y cada uno de nosotros. Acógenos en el seno de Tu Compasivísimo Corazón y no permitas que salgamos nunca. Te imploramos esta gracia en virtud del más excelso de los amores; aquel con el que Tu corazón arde tan fervorosamente por el Padre Celestial.
Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas fieles, pues que guardan el legado de Tu Hijo. Por los méritos y dolores de Su Pasión, concédeles Tu bendición y tenlos siempre bajo Tu tutela. Que nunca claudiquen su amor o pierdan el tesoro de nuestra santa fe, sino que, con todos los Ángeles y Santos, glorifiquen tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

DIA SEGUNDO



DÍA SEGUNDO Por las almas de los sacerdotes y religiosos
Misericordiosísimo Jesús, de quien procede toda bondad, multiplica Tus gracias sobre las religiosas consagradas a Tu servicio, para que puedan hacer obras dignas de misericordia; y que todos aquellos que la vean, glorifiquen al Padre de Misericordia que está en el cielo.
Padre Eterno, vuelve Tu mirada misericordiosa hacia el grupo elegido de Tu viña (hacia las almas de sacerdotes y religiosos); dótalos con la fortaleza de Tus bendiciones. Por el amor del Corazón de Tu Hijo, en el cual están unidos, impárteles Tu poder y Tu luz, para que guíen a otros en el camino de la salvación y con una sola voz canten alabanzas a tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

NOVENA DE LA DIVINA MISERICORDIA



"Deseo que durante estos nueve días encamines almas hasta el manantial de Mi misericordia, para que encuentren allí la fortaleza, el refugio y toda aquella gracia que necesiten en las penalidades de la vida, y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi corazón un grupo de almas diferentes y las sumergirás en el océano de Mi misericordia y Yo conduciré todas esas almas a la mansión de Mi Padre... Todos los días implorarás a Mi Padre gracias para esas almas en atención a los méritos de mi amarga Pasión."
Del diario de sor Faustina



DÍA PRIMERO
Por todo el género humano, especialmente por los pecadores
Misericordiosísimo Jesús, cuya prerrogativa es tener compasión de nosotros y perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu Piadosísimo Corazón y no permitas que salgamos jamás de él. Te lo pedimos por el amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.
Padre Eterno, vuelve Tu compasiva mirada hacia todo el género humano y en especial hacia los pecadores, todos unidos en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Por los méritos de Su Pasión, muéstranos Tu misericordia, para que alabemos la omnipotencia de Tu misericordia, por los siglos de los siglos. Amen.
JACULATORIA: Oh, sangre y agua que brotasteis del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, yo confío en Vos.

martes, 28 de julio de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
480 29 IX. Fiesta de San Miguel Arcángel [183]. He quedado unida íntimamente a Dios. Su presencia me penetra profundamente y me llena de serenidad, de alegría y de asombro. Después de esos momentos de plegaria estoy llena de fuerza, de una valentía misteriosa para afrontar sufrimientos y la lucha; nada me espanta, aunque el mundo entero esté en contra de mí; todas las contrariedades tocan la superficie, pero no tienen acceso a (199) mi interior, porque allí mora Dios que me da fuerza, que me colma. Contra su escabel se estrellan todas las emboscadas del enemigo. En estos momentos de la unión Dios me sostiene con su poder; me da su poder, y me capacita para amarlo. El alma nunca lo alcanza con sus propios esfuerzos. Al comienzo de esta gracia interior, me llenaba el miedo y empecé a guiarme, es decir dejarme llevar por el temor, pero poco después el Señor me dio a conocer cuánto eso le desagradaba. Pero también esto lo decidió Él Mismo, mi tranquilidad.
Comentario:
Jesús y María no quieren que tengamos miedo. Prudencia, pero no miedo. Y esto lo lograremos si nos apegamos frecuentemente a la oración, porque en la oración es donde recibimos innumerables gracias y nos enfervorizamos y tomamos coraje para hacer la voluntad de Dios en cada momento. El Espíritu Santo descendió sobre María y los Apóstoles en oración, y les dio el coraje de enfrentar al mundo. Por eso también nosotros debemos invocar al Espíritu Santo en la oración, para que nos revista de su poder y nos lleve a ser valientes testigos de Cristo y su Evangelio. Como Apóstoles de la Divina Misericordia debemos caracterizarnos por no tener miedo, puesto que si confiamos en la infinita Misericordia de Dios, no hay nada que temer de nada ni de nadie, pues estamos encerrados en el Corazón Misericordioso de Jesús, y nada realmente malo nos puede suceder.
Jesús, en Vos confío.

jueves, 23 de julio de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
479 La segunda confesión con el arzobispo [182]. Has de saber, hija mía, que si ésta es la voluntad de Dios, tarde o temprano, se realizará, porque la voluntad de Dios tiene que cumplirse. Ama a Dios en tu corazón, ten... [la frase queda interrumpida].
Comentario:
La voluntad de Dios tiene que cumplirse, y, a pesar de todas las dificultades y contrariedades, la voluntad divina se cumplirá. Esto es algo que debemos tener siempre presente, especialmente cuando vemos al mal triunfante en este mundo. Llegará el momento en que el mal será derrotado para siempre y Dios será el vencedor, y Satanás no tendrá más que reconocer que con su maldad solo ha ayudado al plan de Dios, pues el Señor sabe sacar un bien del mal que causa el demonio y los hombres malvados. Entonces oremos constantemente y confiemos en Dios, que no nos dejará librados al Maligno, sino que conducirá todos los aconteceres de nuestra vida y del mundo a la realización de su plan de salvación universal. Abandonémonos en Dios, como niñitos confiados en su Padre amoroso que sabe que solo quiere el bien para su criaturita.
Jesús, en Vos confío.

CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA



video

martes, 21 de julio de 2009

Pide


Pide favores a DiosSi quieres pedir favores a Dios, pídelos con confianza.
No hay oído más sensible que el de Dios, ninguna atención más segura que la suya.
Sólo tienes que pedir lo bueno, lo que necesitas para bien tuyo o de otro.
Debes pedir con la firme certeza de que te será dado, con el alma puesta al aire, con la humildad más inocente, con el amor más profundo.
Pide a tu creador, y no esperes más que satisfacciones y bondades.
En el santo nombre de Jesús, Amén.

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
478 Oh Jesús mío, Tú sabes, solamente Tú sabes bien que mi corazón no conoce otro amor fuera de Ti. Todo mi amor virginal es anegado en ti, oh Jesús, por la eternidad. Siento bien que Tu Sangre divina circula en mi corazón; no hay duda alguna que con Tu preciosísima Sangre ha entrado en mi corazón Tu purísimo Amor. Siento que moras en mí con el Padre y el Espíritu Santo o más bien siento que yo vivo en Ti, oh Dios inimaginable. Siento que me disuelvo en Ti como una gota en el océano. Siento que estás fuera de mí y en mis entrañas, siento que estás en todo lo que me rodea, en todo lo que me sucede. Oh Dios mío, Te he conocido dentro de mi corazón y Te he amado por encima de cualquier cosa que exista en la tierra o en el cielo. Nuestros corazones se entienden mutuamente, pero ningún hombre lo comprenderá.
Comentario:
Y esto mismo sucede con el cristiano que vive en gracia de Dios, pues la gracia es la misma vida de Dios, y si estamos en gracia, Dios Uno y Trino habita en nuestra alma. Tal vez no lo sintamos sensiblemente como lo sentía Sor Faustina, pero la fe nos dice que Dios está en nosotros y que somos templos del Espíritu Santo. Por eso es tan importante conservar la gracia y aumentarla, y es un horror perderla por el pecado mortal, porque así expulsamos a Dios de nosotros. Cuidemos siempre la gracia santificante de nuestra alma, porque eso es lo que verdaderamente importa en este mundo, para que la muerte nos encuentre en este dichoso estado y nos salvemos para toda la eternidad. Por eso tenemos que acostumbrarnos a hablar con Dios que mora en nuestras almas, pues Él es nuestro Huésped de honor y debemos atenderlo. ¿Qué haríamos si a nuestra casa viniera un huésped importante y amado? Lo atenderíamos con mil cuidados. Pues hagamos lo mismo con Dios que es el Huésped de nuestra alma, si estamos en gracia de Dios.
Jesús, en Vos confío.

domingo, 19 de julio de 2009

Amor, amor, y otras vez más, amor.



Amor, amor, y otras vez más, amor.
Esto es lo que quiere el Señor de nosotros los últimos: amor. Porque el mundo se lo niega, los hombres desprecian a Dios y sus dones, y el Señor busca corazones vacíos en donde depositar los tesoros infinitos de su bondad. Abramos nuestras almas de par en par para que Jesús derrame en ellas el consuelo de la paz y la alegría. También deberemos sufrir, porque sin sufrimiento no hay amor verdadero, pero nuestro sufrir será dulce porque estaremos seguros de que no es en vano sino que con él rescatamos muchas almas de las manos de Satanás. Todos en este mundo tenemos que sufrir, porque esta vida sobre la tierra es prueba. ¡Pero qué hermoso es saber que con nuestro Ofrecimiento de vida, lo que todos debemos sufrir, nosotros lo hemos ofrecido a Dios para que lo haga centuplicar en frutos, y hacernos merecer mucha más gloria en el Cielo! Digamos como Santa Teresita del Niño Jesús: “Sufrir pasa. Haber sufrido no pasará jamás.” No pidamos el sufrimiento, sino aceptémoslo con resignación cuando nos sobrevenga alguna cruz. Y está bien que le pidamos al Señor que nos lo alivie, porque somos débiles. Pidámosle también que Él sea nuestro Cireneo, que nos ayuda a llevar nuestra cruz de cada día.
¡Que Jesús y María, los dos grandes Últimos, nos bendigan!

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
Ser misericordiosos.
Dios es misericordioso, y quiere que sus hijos se distingan por ser como Él, misericordiosos. Para esto ha dejado Dios las miserias en este mundo, para que nosotros, sus hijos, tengamos ocasión de practicar la misericordia con nuestros hermanos, los que sufren de alguna manera, y así seamos semejantes al Padre eterno que es bueno con todos. Ya Jesús nos dice en el Evangelio que son felices los misericordiosos porque obtendrán misericordia. Entonces anticipemos el juicio de Dios sobre nosotros, practicando la misericordia de todas formas con el prójimo, sin juzgar a nadie para no ser juzgados y midiendo con una vara holgada para que esa misma vara se use para medirnos a nosotros, como el mismo Señor nos avisa en su Evangelio. Seamos buenos con todos, que con ello no perdemos nada, sino que ganamos el Cielo y somos agradables a Dios. Y aunque por ser buenos tengamos que sufrir e incluso morir, la recompensa es desproporcionada a nuestro sufrimiento, pues la felicidad que nos espera en el Cielo no la podemos imaginar en este mundo.
Jesús, en Vos confío

viernes, 17 de julio de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
477 El silencio es una espada en la lucha espiritual; un alma platicadora no alcanzará la santidad. Esta espada del silencio cortará todo lo que quiera pegarse al alma. Somos sensibles a las palabras y queremos responder de inmediato, sensibles, sin reparar si es la voluntad de Dios que hablemos. El alma silenciosa es fuerte; ninguna contrariedad le hará daño si persevera en el silencio. El alma (198) silenciosa es capaz de la más profunda unión con Dios; vive casi siempre bajo la inspiración del Espíritu Santo. En el alma silenciosa Dios obra sin obstáculos.
Comentario:
Después de estas palabras tan luminosas de Sor Faustina, debemos tratar de guardar silencio más a menudo. En estos tiempos se hace algo difícil hacerlo, pues la radio, la televisión y el barullo, las conversaciones inútiles, etc., hacen dificultosa esta empresa. Por eso tenemos que acostumbrarnos a estar más en silencio, exterior e interior. Huir de las conversaciones inútiles, de los espectáculos, de la televisión y de la radio, pues nos llenan de noticias y relatos que no son importantes para nuestra salvación y nos desordenan interiormente y ya no estamos receptivos para recibir la palabra de Dios, sus inspiraciones. Hablemos lo necesario. No respondamos todo tan prontamente sino tomémonos el tiempo para saber si es conveniente responde y cómo hacerlo. Para todo esto hay que tener una vida de oración frecuente, acostumbrarnos a rezar por lo menos el Rosario diario y así nos iremos acostumbrando al silencio enriquecedor.
Jesús, en Vos confío.

miércoles, 15 de julio de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
476 A la mañana siguiente, cuando entré en nuestra capilla, oí esta voz interior: Cuantas veces entres en la capilla, reza en seguida esta oración que te enseñé ayer. Cuando recé esta plegaria, oí en el alma estas palabras: Esta oración es para aplacar Mi ira, la rezarás durante nueve días con un rosario común, de modo siguiente: primero rezarás una vez el Padre nuestro y el Ave María y el Credo, después, en las cuentas correspondientes al Padre nuestro, dirás las siguientes palabras: Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero; en las cuentas del Ave María, dirás las siguientes palabras: Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Para terminar, dirás tres veces estas palabras: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero [181].
Comentario:
Esta coronilla, como el mismo Señor le dice a Sor Faustina, es para aplacar la ira de Dios. Por eso nosotros, los Apóstoles de la Divina Misericordia, tenemos que rezarla frecuentemente. No conformarnos con rezar una sola coronilla por día, como nos hemos comprometido para ser apóstoles, sino en lo posible rezar más de una, incluso muchas, pues es fácil de rezar y trae mucho consuelo al alma, y un bien inmenso a nosotros y a toda la humanidad, tan merecedora de la ira de Dios en estos tiempos en que toca el fondo de la perversidad. Es necesario que haya almas que reparen y que recen por los que ofenden y pecan, para salvarlos del infierno, y con el rezo frecuente de esta coronilla cumplimos ese cometido de salvar almas. Cuando tengamos un momento libre, recemos la coronilla. No perdamos el tiempo frente al televisor o en otras cosas inútiles, sino aprovechémoslo para rezar más, por nuestro propio bien y el de la humanidad toda.

martes, 14 de julio de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
474 El día siguiente, viernes 13 XI 1935.
Por la tarde, estando yo en mi celda, vi al ángel, ejecutor de la ira de Dios. Tenía una túnica clara, el rostro resplandeciente; una nube debajo de sus pies, de la nube salía rayos y relámpagos e iban a las manos y de su mano salían y alcanzaban la tierra. Al ver esta señal de la ira divina que iba a castigar la tierra y especialmente cierto lugar, por justos motivos que no puedo nombrar, empecé a pedir al ángel que se contuviera por algún tiempo y el mundo haría penitencia. Pero mi súplica era nada comparada con la ira de Dios. En aquel momento vi a la Santísima Trinidad. La grandeza de su Majestad me penetró profundamente y no me atreví a repetir la plegaria. En aquel mismo instante sentí en mi alma la fuerza de la gracia de Jesús que mora en mi alma; al darme cuenta de esta gracia, en el mismo momento fui raptada delante del trono de Dios. Oh, qué grande es el Señor y Dios nuestro e inconcebible su santidad. No trataré de describir esta grandeza porque dentro de poco la veremos todos, tal como es. Me puse a rogar (197) a Dios por el mundo con las palabras que oí dentro de mí.
475 Cuando así rezaba, vi la impotencia del ángel que no podía cumplir el justo castigo que correspondía por los pecados. Nunca antes había rogado con tal potencia interior como entonces. Las palabras con las cuales suplicaba a Dios son las siguientes: Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, por nuestros pecados y los del mundo entero. Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros.
Comentario:
Son las oraciones de la Coronilla de la Misericordia, que tanta eficacia tiene para detener la justa mano de Dios. Por eso nosotros, los Apóstoles de la Divina Misericordia no debemos contentarnos con rezar la coronilla diaria a que nos hemos comprometido, sino que tenemos que intentar rezar más coronillas, porque hoy más que nunca Dios quiere castigar a este mundo que ha tocado el fondo de los pecados, especialmente de los impuros, y el castigo ya está a las puertas. Todavía podemos detener la justa mano de Dios, si rezamos esta coronilla, para que tengamos tiempo de convertirnos y hacer penitencia. En esta tarea tenemos como ayuda a nuestra Madre del Cielo, que es la Omnipotencia Suplicante. Por eso, cuando recemos la coronilla, hagámoslo junto a María, y así tendrá una mayor eficacia.
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



GRACIAS..POR..EXISTIR
Quince minutos con Jesús MisericordiosoJesús de la Divina Misericordia, ten misericordia de este pobre mundo que cada vez más se aleja de Ti, que no sabe lo que quiere y es la oportunidad para el Maligno de llevarnos hacia el abismo de donde no se sale. Señor, ten piedad de nosotros, que vivimos en este mundo descreído y contrario a Dios. Ayúdanos a ser fuertes y valientes testigos tuyos en medio del mundo y a estar siempre dispuestos a dar testimonio de la verdad. Jesús, te amamos con todo nuestro corazón y tenemos toda nuestra esperanza puesta en Ti, porque esta situación solo puedes arreglarla Tú con tu misericordia. Aleja de nosotros todo mal y ayúdanos a devolver bien por mal, a no odiar a nadie y a perdonar a los que nos ofenden, pues ésta es una obra de misericordia que tenemos que practicar para ser misericordiosos como Tú. Jesús, ten misericordia de nuestra Patria. No la castigues según se merece, sino concede el tiempo de la misericordia para que vuelva a Ti. Hoy queremos rezar por nuestra nación y te prometemos hacer sacrificios y renuncias para que la guardes en lo más profundo de tu Sagrado Corazón. Te amamos, Jesús, manso y humilde de corazón. Ten misericordia de todos nosotros, pobres pecadores.

lunes, 13 de julio de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
473 Cuando nuestro confesor [179] estaba ausente, yo me confesaba con el arzobispo [180]. Al descubrirle mi alma, recibí esta respuesta: Hija mía, ármate de mucha paciencia, si estas cosas vienen de Dios, tarde o temprano, se realizarán y te digo estar completamente tranquila. Yo, hija mía, te entiendo bien en estas cosas; y ahora, en cuanto al abandono de la Congregación y la idea de [fundar] otra, ni siquiera pienses en esto, ya que seria una grave tentación interior. Terminada la confesión, le dije a Jesús: ¿Por qué me mandas hacer estas cosas y no me das la posibilidad de cumplirlas? De repente, después de la Santa Comunión vi al Señor Jesús en la misma capilla en la que me había confesado, con el mismo aspecto con el que está pintado en esta imagen; el Señor me dijo: No estés triste, le haré comprender las cosas que exijo de ti. Cuando salíamos, (196) el arzobispo estaba muy ocupado pero nos dijo volver y esperar un momento. Cuando entramos otra vez en la capilla, oí en el alma estas palabras: Dile lo que has visto en esta capilla. En aquel momento entró el arzobispo y preguntó si no teníamos nada que decirle. Sin embargo, aunque tenía la orden de hablar, no pude porque estaba en compañía de una de las hermanas.
Todavía una palabra sobre la confesión: Impetrar la misericordia para el mundo, es una idea grande y bella, ruegue mucho, hermana, por la misericordia para los pecadores, pero hágalo en su propio convento.
Comentario:
Nos quedaremos con las palabras que pronunció este sacerdote: “Si estas cosas vienen de Dios, tarde o temprano, se realizarán”. Por eso nosotros, los Apóstoles de la Misericordia, tenemos que poner todo el empeño en extender la Misericordia de Dios por todas partes, sabiendo que el Milagro de la Divina Misericordia vendrá sobre el mundo antes o después, y que Dios se compadecerá de este pobre mundo que va a la deriva. Sabiendo esto, es decir, que el triunfo es de Cristo y que la Misericordia triunfará, ¡qué confianza debemos tener en nuestro apostolado, sabiendo que lo que hacemos, poco o mucho, ayudará a lograr este fin! Hay que trabajar como si todo dependiera de nosotros, pero sabiendo que todo en definitiva depende de Dios. Rezar mucho para que Dios intervenga, especialmente con la coronilla, que no debemos limitarnos a rezar solo una por día, sino las que más podamos, pues este mundo, hoy más que nunca, necesita de la Divina Misericordia.
Jesús, en Vos confío

jueves, 9 de julio de 2009

Te doy Gracias, Jesús












Te doy Gracias, Jesús
Oh Jesús, Dios eterno,te doy gracias por tusinnumerable gracias ybendiciones.Que cada latido de mi corazónsea un himno nuevo deagradecimiento a ti, oh Dios.
Que cada gota de mi sangrecircule para ti, Señor.Mi alma es todo un himnode adoración a tu misericordia.Te amo, Dios, por ti mismoAmen.( Escrita por Santa Faustina Kowalska)

martes, 7 de julio de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
472 Al día siguiente, durante la Santa Misa, antes de la elevación, aquel espíritu empezó a cantar estas palabras: Santo, Santo, Santo. Su voz era como miles de voces, imposible describirlo. De repente mi espíritu fue unido a Dios, en un momento vi la grandeza y la santidad inconcebibles de Dios y al mismo tiempo conocí (195) la nulidad que soy de por mí. Conocí más claramente que en cualquier otro momento del pasado, las Tres Personas Divinas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Sin embargo su esencia es Una, como también la igualdad y la Majestad. Mi alma se relaciona con las Tres Personas, pero no logro explicarlo con palabras, pero el alma lo comprende bien. Cualquiera que esté unido con una de estas Tres Personas, por este mismo hecho está unido con toda la Santísima Trinidad, porque su unidad es indivisible. Esa visión, es decir, ese conocimiento inundó mi alma de una felicidad inimaginable, por ser Dios tan grande. Lo que he descrito arriba, no lo vi con los ojos, como anteriormente, sino dentro de mí, de modo puramente espiritual e independiente de los sentidos. Eso duró hasta el fin de la Santa Misa.
Ahora esto me sucede a menudo y no solamente en la capilla, sino también durante el trabajo y cuando menos lo espero.
Comentario:
Estas cosas que ven y experimentan los santos, nos dicen y no nos dicen nada, porque es imposible explicar las cosas sobrenaturales con palabras humanas, hay que vivirlas. Y entonces nosotros tenemos que hacer la experiencia, debemos tratar de ser santos para experimentar las dulzuras y bondades que Dios tiene preparadas para quienes lo aman. Aquí sucede como cuando los primeros discípulos encontraron al Señor y le preguntaron dónde vivía. Él les respondió: “Vengan y verán”. Así sucede con la santidad, no se puede explicar lo que uno experimenta en la vida mística y solo quien la vive puede entender. Hagamos el esfuerzo de escalar el monte de la santidad, porque es grande el premio que nos espera ya en este mundo, y luego en el Cielo será la Felicidad sin límites que ni siquiera nos podemos imaginar.
Jesús, en Vos confío.

Mensaje de Misericordia





Mensaje de Misericordia
Palabras de Jesús.
Palabras que Jesús dirigió a Sor Faustina: “Haz lo que quieras, distribuye gracias como quieras, a quien quieras y cuando quieras”. Esto se lo dijo el Señor cuando Sor Faustina tenía una visión de que subía a los altares. Entonces nosotros debemos aprovechar y pedirle mucho a Santa Faustina, porque el Señor le ha concedido la gracia de favorecer de manera extraordinaria a quien ella quisiera. Por eso pidámosle mucho a esta Santa, que seguramente estará dispuesta a escuchar nuestras súplicas y nos concederá favores y gracias por encima de lo que podemos pensar o imaginar. Si nos hacemos amigos de Santa Faustina, entonces preparémonos a ver grandes cosas en nuestras vidas, porque esta Santa hará todo por nosotros y llegaremos también, como ella, a una gran santidad, que es lo que verdaderamente importa.
Jesús, en Vos confío.

domingo, 5 de julio de 2009

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Jesús Misericordioso, tú con la cruz nos has redimido, y la cruz es el trono de tu Misericordia. Te pido que por favor yo recuerde esto y no me acobarde cuando se me presenta una cruz en la vida, recordando que por la cruz se llega a la luz, ya que para llegar al domingo de la Resurrección, se debe pasar por el viernes de Pasión. Hoy se quiere vivir a toda costa gozando de todo, incluso lo ilícito, y se huye de la cruz como de algo terrible y pavoroso. ¿Pero los santos obraban así? ¿No buscaban más bien cruces con las que ayudar a redimir a sus hermanos y como penitencia por sus pecados pasados? ¡Qué lejos estamos, Señor, de los Santos! Por eso te pido, Jesús Misericordioso, que no sea cobarde ante el sufrimiento y que lleve valientemente mi cruz de todos los días, junto a Ti que eres mi Cireneo y que vas conmigo en todo momento, y especialmente estás a mi lado en los momentos más difíciles y dolorosos. Señor, ¡que confiemos en Ti, en tu Bondad infinita, que sabe dar la cruz que cada uno necesita para ganarse el Cielo! Te amo, Jesús mío. Dame fuerzas para cumplir mi parte en la Redención.

jueves, 2 de julio de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
471 Un día en que estaba en la adoración, y mi espíritu como si estuviera en agonía [añorándolo] a Él y no lograba retener las lágrimas, vi a un espíritu de gran belleza, que me dijo estas palabras: No llores, dice el Señor. Un momento después pregunté: ¿Quién eres? Y él me contestó: Soy uno de los siete espíritus que día y noche están delante del trono de Dios y lo adoran sin cesar. Sin embargo este espíritu no alivió mi añoranza, sino que suscitó en mí un anhelo más grande de Dios. Este espíritu es muy bello y su belleza se debe a una estrecha unión con Dios. Este espíritu no me deja ni por un momento, me acompaña en todas partes.
Comentario:
Todos tenemos un Ángel Custodio puesto por Dios a nuestro lado, que nos cuida y trata de llevarnos al Cielo. Cuando la misión de un alma es grande sobre la tierra, entonces Dios da un espíritu superior, por ejemplo un Arcángel, como es el caso de Sor Faustina, que goza de la compañía de uno de los Siete Espíritus que están ante el Trono de Dios día y noche. Nosotros debemos tener una gran devoción a nuestro Ángel Custodio, porque es nuestro mejor amigo después de Dios y de María, y es el más interesado en que alcancemos el Cielo para el que fuimos creados por Dios, donde seremos eternamente felices. Entonces recémosle todos los días y varias veces por día a nuestro Ángel: “Ángel de Dios que eres mi custodio, ya que la Soberana Piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname. Amén”. Porque el que Dios haya puesto a uno de sus ángeles a nuestro servicio es un acto de gran misericordia hacia nosotros, pobres hombres.
Jesús, en Vos confío.

PUREZA DE INTENCION



Mensaje de Misericordia
Pureza de intención.
El Señor premia en abundancia a quien tiene pureza de intención. En el Evangelio Jesús condena la hipocresía como algo muy malo. Por eso nosotros debemos tratar de ser sencillos y veraces, con buena intención en todo lo que hacemos, para que Jesús esté contento con nosotros y nos premie con más misiones. Porque si somos fieles en lo poco, en las cosas pequeñas, entonces también seremos fieles en las cosas grandes, en las misiones importantes, si es que a veces el Señor nos da alguna. Para Dios no hay nada pequeño ni grande. Todo lo tenemos que hacer con mucho amor y confiando en su infinita misericordia. Hacerlo todo con buena voluntad y recta intención, allí está todo, porque el Señor no premia los resultados sino el esfuerzo. ¡Qué felicidad tener un Dios tan bueno y tan condescendiente con nuestra pobre debilidad humana! ¡Ánimo y adelante, que el Cielo nos espera!
Jesús, en Vos confío.

VISITANTES DE....