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jueves, 30 de abril de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
447 Viernes. Estaba enferma y no pude ir a la Santa Misa. A las siete de la mañana vi a mi confesor celebrando la Santa Misa durante la cual veía al Niño Jesús. Al final de la Santa Misa la visión desapareció y me vi, como antes, en la celda. Me llenó una alegría inexpresable de que aunque no pude asistir a la Santa Misa en nuestra capilla, la escuché de una iglesia muy lejana. Jesús puede solucionar todo.
Comentario:
Quedémonos con la última frase que dice Sor Faustina: “Jesús puede solucionar todo”. Y esto es necesario que nosotros lo tengamos muy presente y creamos firmemente que es realmente así, pues Jesús es Dios, y ya el Ángel Gabriel le dijo a María, en la Anunciación, que no hay nada imposible para Dios. Solo que nosotros debemos tener más fe en Dios, en Jesús, que todo lo puede. Porque el Señor, en un abrir y cerrar de ojos, puede arreglar lo que nos preocupa, sin que ni siquiera nos imaginemos cómo lo hará. Porque a Dios le gusta sorprendernos y demostrarnos cuánto nos ama, entonces interviene en nuestros asuntos y los arregla cuando menos lo pensamos, solo hay que confiar, confiar, confiar en Él, que es Dios omnipotente.
Jesús, en Vos confío.

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
Misericordiosos como Dios
El Señor quiere que seamos misericordiosos como es Él, porque así nos parecemos a Dios y somos dignos hijos suyos. El Señor ha dejado miserias de todas clases en la tierra para que los hombres nos compadezcamos de ellas y practiquemos la misericordia de obra, de palabra y con la oración. Por eso el Señor no remedia todos los males que hay ene l mundo, porque si lo hiciera, nosotros, sus hijos, no tendríamos modo de practicar la misericordia y así no seríamos como Dios, que es misericordioso; y es necesario que esta característica de la misericordia la tengan todos los hijos de Dios. Y al ser misericordiosos con los hermanos, también obtendremos misericordia para nosotros en el Juicio, pues ya dice Jesús en el Evangelio que serán bienaventurados los misericordiosos porque obtendrán misericordia.
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Jesús, a veces pienso en el futuro y tengo miedo. Pero tú dices que no debemos tener miedo, porque en ese futuro también estarás tú con tu infinita misericordia. Entonces ayúdame a confiar cada día más en ti y en tu Bondad, porque sé que tú estás en todo momento a mi lado, pues tienes un cuerpo glorioso que te permite estar en todas partes al mismo tiempo y, además, como eres Dios, eres Omnipresente. Jesús, que yo venere tu Imagen y la honre, porque de ello vendrá gloria para ti y bien para mí, ya que tú has prometido que quien venere tu Imagen no perecerá y será vencedor de sus enemigos ya aquí en la tierra. Te pido que esta tu Imagen de grabe en mi alma y que acuda a esta imagen cada vez que necesito obtener alguna gracia de ti, pues has prometido que el recipiente con el que hay que ir a tomar las gracias que tu bondad nos concede, es justamente esta imagen tuya con la firma “Jesús, en Vos confío”. Ten misericordia de mí, Jesús, y te digo como San Pedro: “¡Sálvame, que me hundo!”
APÓSTOLES DE LA MISERICORDIA

miércoles, 29 de abril de 2009

oraciones a Jesus Misericordia

Acto de confianza


Oh Jesús, escondido en el Santísimo Sacramento, mi único Amor y Misericordia, te encomiendo todas las necesidades de mi alma y de mi cuerpo. Tú puedes ayudarme porque eres la misericordia misma; en ti toda mi esperanza.


Por los pecadores


Oh Dios de gran misericordia, que te dignaste enviarnos a tu Hijo Unigénito como el mayor testimonio de tu insondable amor y misericordia, tú no rechazas a los pecadores sino que también a ellos has abierto el tesoro de tu infinita misericordia, del que pueden recoger en abundancia tanto la justificación como toda santidad a la que un alma puede llegar.Padre de gran misericordia, deseo que todos los corazones se dirijan con confianza a tu infinita misericordia. Nadie podrá justificarse ante ti si no va acompañado por la insondable misericordia tuya. Cuando nos reveles el misterio de tu misericordia, la eternidad no bastará para agradecerte por ella debidamente.


En el sufrimiento


Oh mi Jesús, dame fuerza para soportar los sufrimientos y para que mi boca no se tuerza cuando bebo el cáliz de la amargura. Ayúdame tú mismo para que mi sacrificio te sea agradable: que no lo profane mi amor propia. Que te alabe, oh Señor, todo lo que hay dentro de mí: la miseria y la fuerza.

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
445 Jueves. Adoración nocturna.
Al venir a la adoración, en seguida me envolvió un recogimiento interior y vi al Señor Jesús atado a una columna, despojado de las vestiduras y en seguida empezó la flagelación. Vi a cuatro hombres que por turno azotaban al Señor con disciplinas. El corazón dejaba de latir al ver esos tormentos. Luego el Señor me dijo estas palabras: Estoy sufriendo un dolor aún mayor del que estás viendo. Y Jesús me dio a conocer por cuáles pecados se sometió a la flagelación, son los pecados impuros. Oh, cuánto sufrió Jesús moralmente al someterse a la flagelación. Entonces Jesús me dijo: Mira y ve el género humano en el estado actual. En un momento vi cosas terribles: Los verdugos se alejaron de Jesús, y otros hombres se acercaron para flagelar los cuales tomaron los látigos y azotaban al Señor sin piedad. Eran sacerdotes, religiosos y religiosas y máximos dignatarios de la Iglesia, lo que me sorprendió mucho, eran laicos de diversa edad y condición, todos descargaban su ira en el inocente Jesús. Al verlo mi corazón se hundió en una especie de agonía; y mientras los verdugos lo flagelaban, Jesús callaba y miraba a lo lejos, pero cuando lo flagelaban aquellas almas que he mencionado arriba, Jesús cerró los ojos y un gemido silencioso pero terriblemente doloroso salió de su Corazón. Y el Señor me dio a conocer detalladamente el peso de la maldad de aquellas almas ingratas: Ves, he aquí un suplicio mayor que Mi muerte. Entonces mis labios callaron y empecé a sentir (186) en mí la agonía y sentía que nadie me consolaría ni me sacaría de ese estado sino aquel que a eso me había llevado. Entonces el Señor me dijo: Veo el dolor sincero de tu corazón que ha dado un inmenso alivio a Mi Corazón, mira y consuélate.
446 Entonces vi a Jesús clavado en la cruz. Después de estar Jesús colgado en ella un momento, vi toda una multitud de almas crucificadas como Jesús. Vi la tercera muchedumbre de almas y la segunda de ellas. La segunda infinidad de almas no estaba clavada en la cruz, sino que las almas sostenían fuertemente la cruz en la mano; mientras tanto la tercera multitud de almas no estaba clavada ni sostenía la cruz fuertemente, sino que esas almas arrastraban la cruz detrás de sí y estaban descontentas. Entonces Jesús me dijo: Ves, esas almas que se parecen a Mí en el sufrimiento y en el desprecio, también se parecerán a Mí en la gloria; y aquellas que menos se asemejan a Mí en el sufrimiento y en el desprecio, serán menos semejantes a Mí también en la gloria.
La mayor parte de las almas crucificadas pertenecían al estado eclesiástico; vi también almas crucificadas que conozco y eso me dio mucha alegría. De repente Jesús me dijo: En la meditación de mañana reflexionarás sobre lo que has visto hoy. Y en seguida el Señor Jesús desapareció.
Comentario:
Cada clase de sufrimiento de Jesús, vino a reparar un tipo especial de pecado, así la flagelación vino a reparar los pecados de impureza, los placeres de la carne. Y vemos que Jesús es azotado en esta visión por sacerdotes, religiosos y laicos, indicando con ello que también muchos de ellos ya no observan el celibato y el voto de castidad y contribuyen, con su pecado, a flagelar al Señor. Nosotros los Apóstoles de la Misericordia, debemos tratar de guardar con esmero la pureza en palabras y obras, ya que así mitigamos el gran sufrimiento de Jesús que, aunque ya está en la gloria, sigue sufriendo atrozmente de forma moral y espiritual por los pecados de los hombres. Y una forma de aliviar el dolor del Señor, es llevando con amor la cruz que el Señor nos ha asignado, vivir crucificados y despreciados en este mundo, para brillar con la gloria eterna a su lado en el otro mundo.
Jesús, en Vos confío.


Mensaje de Misericordia
No hay satisfacción fuera de Dios
Dios debe ser todo para nosotros. Si esto no es así, es porque estamos en el camino equivocado. A veces nos dejamos engañar por las cosas materiales o los afectos desordenados a personas o cosas, y no reparamos en que solo Dios basta. En el Cielo gozaremos para siempre de Dios, de su bondad, y es necesario que ya desde este mundo comencemos a vivir para Él, pensando en agradarle y contentarle. Porque Dios nos creó por amor y ha formado nuestro corazón para Él, de manera que nuestro corazón solo será feliz cuando posea completamente a Dios. Pobrecitos los condenados al Infierno, que para siempre habrán perdido el fin de su existencia, el objeto de su amor, habrán perdido el Sumo Bien, a Dios, que es la Bondad infinita, la Felicidad perfecta y el Amor eterno. Demos gracias a Dios que todavía nos da tiempo para meditar estas cosas y rectificar el camino y convertirnos a Él.
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Señor Jesús necesito de tu consuelo, porque tú mismo has dicho que el que esté abatido y agobiado que vaya a ti y tú le darás alivio y consuelo. Entonces yo vengo a tus pies, abatido por los problemas de la vida y perseguido por los enemigos, vengo a buscar alivio a mis pesares y sé que lo encontraré en tu Corazón misericordioso. ¡Cuánto te amo, Señor, pero quisiera amarte mucho más! El trajín de la vida moderna a veces me hace olvidar de ti y de que lo más importante es vivir para agradarte y servirte, amándote con todas las fuerzas. No permitas, Señor, que me condene, porque tengo muchos enemigos, los demonios y los hombres malvados, que buscan mi perdición. Ten misericordia de mí, tú que eres la Compasión hecha Dios. Yo quiero poder de mi parte mi buena voluntad y por ello espero gozar de paz en el alma, pues los ángeles en Belén cantaron: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”. ¡Ten misericordia de mí, Jesús mío!

lunes, 27 de abril de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
443 Una vez oí estas palabras: Deseo que vivas según Mi voluntad en los más secretos rincones de tu alma. Comencé a meditar estas palabras que llegaron hasta lo más profundo de mi corazón. Aquel día había confesión de la Comunidad [176]. Cuando fui a confesarme, después de acusarme de los pecados, el sacerdote me repitió las palabras que antes me había dicho el Señor.
444 El sacerdote me dijo estas palabras profundas: Hay tres grados en el cumplimiento de la voluntad de Dios. El primero: es cuando el alma cumple todo lo que está notoriamente comprendido en los reglamentos y en estatutos de la observancia exterior. El segundo grado consiste en que el alma sigue las inspiraciones interiores y las cumple. El tercer grado es aquel en que el alma, entregándose a la voluntad de Dios, le deja la libertad de disponer de ella, y Dios hace con ella lo que le agrada, porque es un instrumento dócil en sus manos. Y me dijo ese sacerdote que yo estaba en el segundo grado del cumplimiento de la voluntad de Dios, y que no tenía todavía el (185) tercer grado del cumplimiento de la voluntad de Dios; no obstante debía empeñarme para cumplir ese tercer grado de la divina voluntad. Esas palabras penetraron mi alma por completo. Veo claramente que muchas veces Dios da a conocer al sacerdote lo que pasa en el fondo de mi alma; eso no me sorprende nada, más bien agradezco al Señor que tiene a estos elegidos.
Comentario:
Es muy importante cumplir la voluntad de Dios, porque seremos más santos en la medida en que mejor cumplamos con la divina voluntad. La voluntad de Dios está manifestada en los Diez Mandamientos, en las enseñanzas de Jesús en el Evangelio, en los mandamientos de la Iglesia. También en Dios hay como dos voluntades: una voluntad positiva, es decir, lo que Dios quiere; y una voluntad permisiva, es decir, lo que Dios permite. Nosotros debemos adherirnos firmemente a cualquier voluntad de Dios, o sea, a lo que Dios quiera o permita que nos suceda, y así cumpliremos la voluntad divina y seremos santos. Y nuestro objetivo es hacernos como niños, abandonados en las manos del Padre eterno, dejándole hacer de nosotros cuanto a Él le plazca, que todo será para nuestro bien, porque Dios todo lo que hace o permite, lo hace o lo permite por amor, por su Misericordia infinita.
Jesús, en Vos confío.

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
A través del Corazón de María
La Misericordia de Dios fluye al mundo a través del Corazón de María, porque María es la mediadora de todas las gracias, y la Misericordia divina es la gran gracia de Dios para los hombres. Si queremos obtener con seguridad la misericordia de Dios, acudamos a pedírsela a María Santísima, pues Ella la obtiene de Dios con abundancia para sus hijos y devotos. Cuando Dios está como cansado por la ingratitud humana y quisiera enviar un castigo a la humanidad, mira a María y se arrepiente del mal que quería inflingir al hombre, porque sabe que castigar a los hombres es entristecer ese Corazón Inmaculado y amoroso que tanto ama a sus hijos en la tierra. Por eso María es Madre de la Misericordia y ¡cuántas veces nos ha salvado ya de la Justicia divina, de la ira de Dios! No es que Dios castigue, pues de Dios no puede venir ningún mal, pero se dice que Dios castiga cuando permite que el mal cause daño.
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
¡Oh Jesús, qué dulce eres con los pecadores que se arrepienten! Tú buscas a la oveja perdida por todas partes y vas hasta los lugares en que se ha enlodado y lastimado y la rescatas y la curas y la cargas sobre tus hombros y la llevas a un lugar seguro. También has hecho así conmigo, que con el pecado me había alejado por caminos tortuosos, siguiendo al engañador. Y he sufrido mucho Señor, porque sin Ti la vida es desesperante. ¡Pobres pecadores que no conocen tu dulzura y tu bondad, Señor! Están hambrientos y sedientos y no saben que Tú eres lo que necesitan Ayúdame a buscarlos y a traértelos a tus pies, para que recuperen su felicidad y la paz del alma junto con la gracia santificante. Enséñame a ser como esos perros que ayudan al pastor a tener en orden las ovejas, defenderlas de los lobos, rastrearlas cuando se han salido del rebaño para que, al encontrarlas, con mis ladridos te llame a ti, Pastor, en su ayuda.

domingo, 26 de abril de 2009



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
442 En una ocasión, cuando mi confesor [175] celebraba la Santa Misa, como siempre vi al Niño Jesús en el altar desde el momento del ofertorio. Pero un momento antes de la elevación el sacerdote desapareció y se quedó Jesús y cuando llegó el momento de la elevación Jesús tomó en sus manitas la Hostia y el Cáliz y los levantó juntos y miró hacia el cielo y un momento después vi otra vez a mi confesor y pregunté al Niño Jesús dónde estaba el sacerdote mientras no lo veía. Y Jesús me contestó: En Mi Corazón. Sin embargo no pude comprender nada más de aquellas palabras de Jesús.
Comentario:
Cuando el sacerdote celebra la Misa lo hace en persona de Cristo, es decir, que es el mismo Cristo el que celebra la Misa. Por eso aquí vemos que en el momento más importante de la celebración, el sacerdote desaparece y queda solo Jesús, que se ofrece al Padre eterno. Debemos rezar mucho por los sacerdotes, pues hoy algunos, tal vez muchos, celebran la Misa sin estar bien dispuestos, ya sea porque están en pecado, o porque hacen este acto sublime por rutina y participan solo materialmente de la Misa pero no son víctimas unidas a la Víctima que se ofrece. Nosotros, los Apóstoles de la Divina Misericordia, tenemos que rezar y ofrecernos por la santificación de los sacerdotes, pues a través de ellos es que fluye la Misericordia de Dios al mundo.
Jesús, en Vos confío.

LA BONDAD DE DIOS



Mensaje de Misericordia
La Bondad de Dios
Ni la lengua de los hombres ni la de los ángeles, podrá nunca hablar debidamente y ensalzar la Bondad infinita de Dios. Digamos todo lo que queramos sobre la Bondad de Dios, y siempre nos quedaremos por debajo de la realidad. ¿Pero Dios no castiga? Sí, esa es una forma de hablar de la Sagrada Escritura. Pero tenemos que saber que de Dios no puede venir ningún mal, pues Él es la Bondad infinita y el mal es una imperfección y por eso no puede venir de Dios. El mal viene de Satanás y de los hombres. Cuando se dice que Dios castiga, no es que Él mismo haga el mal, porque eso es imposible, sino que Él permite el mal para castigo del o de los culpables. Y así se suele decir que Dios castiga. El diluvio universal no fue enviado por Dios sino que Él lo permitió, lo mismo que el fuego que cayó sobre Sodoma y Gomorra y también la esclavitud del pueblo hebreo. Es lo que se llama la “voluntad permisiva” de Dios. Por eso, cuando pensemos en Dios, sepamos que de Él solo puede venirnos el bien y el amor, y todos los demás males no vienen de Dios sino del enemigo.
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Señor, soy pecador. Ten misericordia de mí. Tú que eres la Compasión y la Misericordia, apiádate de mí, que estoy aplastado por las culpas. Pero estoy contento de tener miserias y de ser miserable, pues así puede actuar tu Misericordia, porque ella actúa donde hay miserias que consumir y quemar, y convierte al gran pecador en gran santo. Yo soy un gran pecador, Jesús, pero quiero convertirme a partir de hoy en un gran santo. Necesito que tu Misericordia me envuelva y me ayude a subir, a escalar el camino de la perfección. Jesús, estoy feliz de que seas tan bueno. Yo tengo confianza en Ti y en tu bondad, porque sé que me has creado por amor y que me conservas en la existencia por amor, y que también me esperas en el Cielo para colmarme de tu amor infinito. No permitas que me pierda, seducido por el Mal. Actúa, Señor, con todos los medios que creas necesarios para llevarme por el camino del bien y así no me pierda yo eternamente. ¡Te amo, Jesús mío
!

viernes, 24 de abril de 2009

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia


Jesús está con nosotros
Si Jesús está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? Porque Él es Dios misericordioso y todo lo puede, y si está con nosotros, junto a nosotros, en nosotros, no hay nada que temer. Y aunque tengamos la desgracia de cometer el pecado, sabemos que Jesús es infinitamente misericordioso y nos perdona si estamos arrepentidos. A veces Jesús permite que caigamos en pecados humillantes para ejercer con nosotros más plenamente su misericordia. No es que Él quiera el pecado, pero lo permite porque sabe que nosotros, después de arrepentirnos y ser perdonados por Él, subiremos más alto en el camino de la perfección, como le sucedió a San Pedro, que después de la negación llegó a ser un grandísimo santo. Confiemos entonces en Jesús que todo lo que dispone en nuestra vida es por amor a nosotros y es un don de su misericordia infinita.
Jesús, en Vos confío.

Mensaje de Misericordia

Mensaje de Misericordia

Jesús está con nosotros
Si Jesús está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? Porque Él es Dios misericordioso y todo lo puede, y si está con nosotros, junto a nosotros, en nosotros, no hay nada que temer. Y aunque tengamos la desgracia de cometer el pecado, sabemos que Jesús es infinitamente misericordioso y nos perdona si estamos arrepentidos. A veces Jesús permite que caigamos en pecados humillantes para ejercer con nosotros más plenamente su misericordia. No es que Él quiera el pecado, pero lo permite porque sabe que nosotros, después de arrepentirnos y ser perdonados por Él, subiremos más alto en el camino de la perfección, como le sucedió a San Pedro, que después de la negación llegó a ser un grandísimo santo. Confiemos entonces en Jesús que todo lo que dispone en nuestra vida es por amor a nosotros y es un don de su misericordia infinita.
Jesús, en Vos confío.


Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
441 Una vez, cuando la imagen estaba expuesta en el altar, durante la procesión de Corpus Christi [174], cuando el sacerdote expuso el Santísimo Sacramento y el coro empezó a cantar, los rayos de la imagen traspasaron la Santa Hostia y se difundieron sobre el mundo entero. Entonces oí estas palabras: A través de ti, como a través de esta Hostia, los rayos (184) de la misericordia pasarán al mundo. Después de estas palabras un gran gozo penetró en mi alma.
Comentario:
Por eso es muy importante que nosotros, como Apóstoles de la Divina Misericordia, tengamos una gran devoción a Santa Faustina, pues a través de ella pasa la misericordia de Dios al mundo. Y no solo porque ella fue la que recibió la revelación de Jesús, sino porque ella ahora, desde el Cielo, distribuye gracias y misericordia a quien quiere, cuanto quiere y como quiere. Otra enseñanza que podemos sacar de este texto es que cuando el Señor nos inspira algo, siempre nos da gozo y paz, nunca viene la turbación o el miedo, porque Dios es un Dios de paz y de gozo. Entonces debemos estar más atentos a las inspiraciones para saber si son de Dios o no. Si tenemos dudas, consultemos con nuestro director espiritual para que nos saque de la duda. Pero siempre debemos buscar la paz en nuestra alma. Cuanta más paz nos deje un pensamiento o una inspiración, más seguros estamos de que viene de Dios.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso

Jesús bendíceme. Hoy me acerco a tus Rayos misericordiosos con mucho amor y quiero ponerme al amparo de ellos, para que no me alcance la justa mano de Dios Padre, porque he pecado mucho y necesito acudir a tu Misericordia. El Padre quiere que nos refugiemos bajo estos Rayos porque no nos quiere castigar, y sabe que si nos ponemos al amparo de estos divinos Rayos, esquivaremos la Justicia divina. También quiero poner bajo tus Rayos a toda mi familia y a mis seres queridos, para que los protejas en este mundo y les des el Cielo cuando partan de esta vida. Jesús, confío en ti. Sé que me amas con un amor infinito y que has hecho todo para salvarme. Te pido que me ayudes a no despreciar tu don, tu infinito sufrimiento que tuviste por mi causa, y que no me condene despreciando tu sangre, sino que aproveche tu gran amor para ser cada día más bueno y al final de mi vida ir a gozar para siempre contigo en el Paraíso. Jesús, te amo. ¡Gracias, Señor!

jueves, 23 de abril de 2009

CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA


EL ROSARIO A LA DIVINA MISERICORDIA
El Rosario a la Divina Misericordia le dictó el Señor Jesús a sor Faustina en Vilna (Lituania) el 13-14 de septiembre de 1935 como una oración que debe ser rezada para que ceda la indignación de Dios y para obtener el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero.
"Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta rosario" (Diario, 848).
“A través de él obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad” (Diario, 1731).
“Reza incesantemente este rosario que te he enseñado. Quienquiera que lo rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se lo recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza este rosario una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita” (Diario, 687).
“A quienes recen este rosario, Me complazco en darles lo que Me pidan. Cuando la recen los pecadores empedernidos, Ilenaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz. Escríbelo para las almas afligidas: Cuando un alma conozca la gravedad de sus pecados, cuando a los ojos de su alma se descubra todo el abismo de la miseria en la que ha caído, que no se desespere, sino que se arroje con confianza en brazos de Mi misericordia, como un niño en brazos de su madre amadísima (...) Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad. Escribe: cuando recen este rosario junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso” (Diario, 1541).“Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece este rosario a la hora de la muerte, (...) Cuando delante de un agonizante otros rezan junto este rosario, se aplaca la ira Divina y la inmensa misericordia envuelve al alma” (Diario, 811).
Para rezarla con las cuentas del rosario. “Al comienzo:Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.Dios te salve María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, Su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
En las cuentas grandes (1 x): Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero.En las cuentas pequeñas (10 x): Por Su dolorosa pasión,ten misericordia de nosotros y del mundo entero.Al finalizar (3 x): Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,ten piedad de nosotros y del mundo entero” (Diario, 476).

FRAGMENTOS DEL DIARIO


Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario440 Oh Creador y Señor mío, aquí tienes todo mi ser. Dispón de mí según Tu divina complacencia y según Tus designios eternos y Tu misericordia insondable. Que cada alma conozca cuán bueno es el Señor; que ninguna alma tenga miedo de tratar con el Señor, y que no se excuse de ser indigna y que nunca aplace para después las invitaciones de Dios, ya que esto no agrada a Dios. No hay alma más miserable que yo, como verdaderamente me considero, y estoy sorprendida de que la Majestad Divina se humille tanto. Oh eternidad, me parece que eres demasiado corta para glorificar la infinita misericordia del Señor.
Comentario:
No debemos tener miedo al tratar con el Señor, porque Él es infinitamente Bueno. Si bien tenemos que tratarlo con respeto como se trata al ser más amado, así también tenemos que ser sencillos como los niños al tratar con Dios, de esa manera el Señor volcará en nosotros innumerables gracias y dones y nos hará felices en este mundo y también en el venidero. Porque Dios solo quiere que seamos felices y, aún en medio de las penalidades de esta vida, seremos felices si tratamos amistosamente a Dios y conversamos con Él y le contamos nuestras cosas, incluso las más pequeñas cosas de todos los días, pues Dios tiene contados hasta los cabellos de nuestra cabeza, con lo cual indica que se preocupa hasta de las cosas más insignificantes que nos suceden.
Jesús, en Vos confío

MENSAJE DIARIO



Mensaje de Misericordia
Sobre el pecho de Jesús
Esta vida terrena es una prueba, y según cómo pasemos esta prueba, así será nuestro destino eterno: Cielo o Infierno. Por eso es muy importante que busquemos apoyo y consuelo para superarla con éxito. ¿Y dónde buscaremos esto? En el pecho de Jesús, en su Corazón divino. Vayamos confiados al Corazón misericordioso de Jesús y recostemos nuestra cabeza en su pecho para tener fortaleza y poder superar bien la prueba de esta vida, porque tendremos muchos sufrimientos, puesto que queremos servir a Dios y el demonio nos hará la vida imposible y tratará de perdernos. Es necesario que vayamos pronto a Jesús y le pidamos su ayuda y nos amparemos bajo los rayos de su Misericordia, que salen del Corazón traspasado. Así estaremos protegidos y felices en medio de las dificultades y sufrimientos terrenos.
Jesús, en Vos confío.

15 MINUTOS CON JESUS

Quince minutos con Jesús Misericordioso
Jesús, tú eres Bueno, eres infinitamente Bueno. Déjame que vaya a tus pies, o mejor aún, deja que me recueste sobre tu pecho para tomar fuerzas y enfrentar las pruebas de la vida. Tú me proteges y me amas infinitamente. Debo estar bien seguro de ello. Tú me has creado por amor, me has redimido por amor y quieres que esté contigo en el Cielo para gozar de tu amor eterno e ilimitado. ¡Qué alegría Señor que seas tan Bueno!, porque así me das confianza para que me acerque a ti como un niño pequeño se acerca a su papá que lo ama tanto. Señor, te doy gracias porque me amas. No permitas que me condene. Te doy completa libertad para que hagas de mí lo que quieras con tal de que yo me salve y vaya a gozar de Ti al Cielo, porque me has creado para ser feliz a tu lado y, sin ti no puedo vivir. El Infierno es horrible por los tormentos, pero mucho más horrible es porque no estás tú, Señor. ¡Que no te pierda, Dios mío! ¡Sálvame por tu Misericordia!

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