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jueves, 31 de julio de 2014

Primer Viernes de mes: Cómo ganar el Cielo en 9 meses

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Primer Viernes de mes: Cómo ganar el Cielo en 9 meses
Devoción de los nueve viernes dedicados al Sagrado Corazón.
 
Primer Viernes de mes: Cómo ganar el Cielo en 9 meses
Primer Viernes de mes: Cómo ganar el Cielo en 9 meses
"Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento."

Eso le dijo el Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque (cuyo cuerpo permanece incorrupto a pesar de los 330 años transcurridos), el 16 de junio de 1675. Ver Catecismo: punto 478 y 2669


Aprovechemos las innumerables gracias que Jesús concede a quienes desagravian su Sagrado Corazón los primeros Viernes de mes.


Las Doce Promesas del Sagrado Corazón

1. Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
2. Les daré paz a sus familias.
3. Las consolaré en todas sus penas.
4. Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.
5. Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.
6. Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.
7. Las almas tibias se volverán fervorosas.
8. Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.
9. Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.
10. Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.
11. Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.
12. Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.


Condiciones para ganar esta gracia:

1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción (obviamente, sin estar en pecado mortal, por ejemplo, por faltar a la Misa dominical). Se sugiere confesión con intención de reparar las ofensas al Sagrado Corazón.

2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.



ORACIÓN PARA DESPUÉS DE CADA UNA DE LAS COMUNIONES DE LOS NUEVE PRIMEROS VIERNES

Jesús mío dulcísimo,
que en vuestra infinita y dulcísima misericordia
prometisteis la gracia de la perseverancia final a los que comulgaren en honra de vuestro Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes seguidos,
acordaos de esta promesa
y a mi, indigno siervo vuestro que acabo de recibiros sacramentado con este fin e
intención,
concededme que muera detestando todos mis pecados,
creyendo en vos con fe viva, esperando en vuestra inefable misericordia y amando la bondad de vuestro amantísimo y amabilísimo
Corazón.
Amén.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS VIERNES

Jesús mío, os doy mi corazón, os consagro toda mi vida, en vuestras manos pongo la eterna suerte de mi alma y os pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de vuestras promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a veros y gozaros en el cielo. Amén.

miércoles, 30 de julio de 2014

al corazon de Jesus

"JESUS YO CONFIO EN TI"

sin envidia

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Sin envidia. 
579 Sé que las gracias que Dios me concede, a veces son exclusivamente para ciertas almas. Este conocimiento me llena de un gran gozo; siempre me alegro del bien de otras almas como si lo poseyera yo misma. 
Comentario: 
Dice la Sagrada Escritura que por envidia del diablo entró la muerte en el mundo. Y pocas veces meditamos que la envidia es semillero de pecados. Por eso especialmente en la vida de piedad, no debemos envidiar a nadie, sino alegrarnos de que otros reciban muchos dones y se conviertan y acerquen a Dios, porque ésa es nuestra misión, acercar a los hombres al Señor.
Muchas veces nos entristecemos cuando vemos que a alguien le va bien, o recibe alguna gracia o milagro. Eso demuestra que tenemos envidia en nuestro interior. ¡Que no suceda nunca más de esa forma, sino alegrémonos siempre cuando alguien recibe un bien o una gracia!
Y estemos contentos que Dios nos ama infinitamente, y que nos da dones y gracias por encima de los que merecemos.
Caín también envidió a Abel, y Judas Iscariote envidió a Cristo, y así podemos remontarnos en la historia o hundirnos en el futuro, que encontraremos que la envidia es causa de asesinatos y maldades, y que incluso fue causa de deicidio.
Para no tener envidia, debemos saber controlar las miradas, los ojos. Porque el ojo ve la riqueza del rico, y apetece la riqueza; ve la carne de la mujer, y apetece la carne; ve el poder de los poderosos, y quiere reinar. Si tenemos un ojo morigerado y casto, sin codicias, entonces no seremos envidiosos y Dios nos regalará tantos y tales dones, que no tendremos motivo de envidiar a ninguno.
Jesús, en Vos confío.

sábado, 26 de julio de 2014

novena a Dios padre

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Novena a Dios Padre
Padre mío que estás en el cielo, ¡cuan dulce y suave es saber que Tú eres mi Padre y que yo soy tu hijo!
Es sobre todo cuando se oscurece el cielo de mi alma y cuando es más pesada mi cruz, que yo siento necesidad de repetirte; ¡Padre, creo en tu Amor hacia mí!
Sí, creo que Tú eres mi Padre cada momento de la vida y que yo soy tu hijo!
¡Creo que me amas con Amor infinito!
Creo que me vigilas día y noche, y ¡ni siquiera un cabello cae de mi cabeza sin tu permiso!
Creo que, infinitamente Sabio, ¡sabes mejor que yo lo que me es útil!
Creo que, infinitamente Potente, ¡puedes obtener el bien un del mal!
Creo que, infinitamente Bueno, haces servir todo para provecho de aquellos que te aman: ¡y aun bajo las manos que golpean yo beso Tu mano que sana!
Creo... ¡pero aumenta mi fe, mi esperanza y caridad!
Enséñame a ver siempre tu Amor como guía de todo acontecimiento de mi vida.
Enséñame a abandonarme en Tí como un niño en los brazos de su madre.
Padre, tú lo sabes todo, tú ves todo, tú me conoces mejor de cuanto yo me conozco ¡Tú lo puedes todo y me amas!
Padre mío, porque tú quieres que recurramos siempre a Ti, heme aquí con confianza para pedirte, con Jesús y María ……………….. (pedir la gracia deseada)
Por esta intención, uniéndome a sus Sagrados Corazones, ofrezco todas mis oraciones, mis sacrificios y mortificaciones, todas mis acciones y una mayor fidelidad a mis deberes.
Te prometo………….. (escoger uno de los 9 propósitos enlistados en la pág. 1).
¡Dame la luz, la gracia y la fuerza del Espíritu Santo!
Confírmame en este Espíritu de modo que no lo pierda, ni lo entristezca, ni lo debilite en mí.
Padre mío, es en el nombre de Jesús, tu Hijo, que te lo pido!
Y tú, Jesús, ¡abre tu Corazón y pon el mío, y junto con el de María, ofrécelo a nuestro Padre divino! ¡Alcánzame la gracia que tanto necesito!
¡Padre Divino, llama a tí todos los hombres! ¡Que todo el mundo proclame tu Paternal Bondad y tu Divina Misericordia!
Sé tierno Padre conmigo y protégeme en todas partes como la pupila de tus ojos. Haz que yo sea siempre digno hijo tuyo: ¡ten piedad de mí!
PADRE DIVINO,
¡dulce esperanza de nuestras almas!
¡Sé conocido, honrado y amado por todos los hombres!
 
PADRE DIVINO,
¡bondad infinita que se difunde a todos los pueblos!
¡Sé conocido, honrado y amado por todos los hombres!
 
PADRE DIVINO,
¡Rocío benéfico de la humanidad!
¡Sé conocido, honrado y amado por todos los hombres!

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