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lunes, 27 de septiembre de 2010

PADRE NUESTRO EN MAYA


"JESUS YO CONFIO EN TI"

jueves, 23 de septiembre de 2010

Quince minutos con Jesús Misericordioso


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Quince minutos con Jesús Misericordioso
Con los miserables.
Jesús Misericordioso, tú tratas con los miserables y los amas, por eso es que tratas conmigo, para demostrar que te complaces en darte a las almas pobres y míseras, y hacer brillar tu infinita misericordia.
Jesús, yo soy un pobrecito pecador, pero tú eres Dios, y todo lo puedes. Por eso te pido que me conviertas de pecador en santo. Yo quiero amarte así como soy, porque si para amarte espero a ser perfecto, entonces no te amaré nunca, porque justamente la perfección es amarte, y no se llega a la perfección sin amarte completamente, por eso yo quiero empezar a amarte ahora mismo, y sé que todo el resto vendrá solo.
Que otros confíen en sus penitencias, o en sus oraciones, o en sus virtudes. Yo, en cambio, confiaré solo en mi amor por ti, que es muy grande y sincero, y reconoceré siempre ante ti mi miseria, porque así me hago digno de que apliques sobre mí tu infinita misericordia, y de un gran pecador tú puedes sacar un grandísimo santo.
Jesús mío, ten compasión de mí. Estoy contento con caminar de tu mano, porque sé que no me perderé. Quiero confiar cada día más en ti, al punto de olvidarme de este mundo y pensar en el Cielo, que ya lo estoy viviendo contigo aquí en la tierra.
Divino Señor, no te enojes conmigo, sino ten siempre una sonrisa para mi pobre alma abatida por el dolor y el sufrimiento, que tu sonrisa me dé fuerzas para seguir caminando contigo por el camino de la vida

martes, 21 de septiembre de 2010

Ausencia de Dios.


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Ausencia de Dios.
A veces Dios permite que sintamos su ausencia para acercarnos más a Él, ya que cuando lo notamos ausente, nos esforzamos en recuperar esa consoladora presencia suya.
Todo es un juego del amor. El Señor a veces se esconde para que le busquemos; y otras veces se muestra, para que le adoremos y le amemos.
No hay que tener miedo de las operaciones de Dios en nuestras almas, siempre y cuando recemos, es decir, que no abandonemos la oración, porque orando es como obtenemos fuerzas y valor para afrontar todas las pruebas y salir victoriosos en todas las batallas.
Recordemos que a Jesús, en el Evangelio, le gustaba esconderse y pasar desapercibido. Lo muestra claramente, por ejemplo, cuando va de camino con los discípulos de Emaús, o cuando se aparece a María Magdalena. Así también muchas veces el Señor camina a nuestro lado pero nosotros no lo reconocemos y nos parece que estamos solos.
Pensemos estas cosas y tengamos una gran confianza, ilimitada confianza en Jesús, que camina a nuestro lado, a pesar de que a veces parezca ausente por completo.
Jesús, en Vos confío.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
Los porqués.
529 (6) El día en que terminó la novena en Ostra Brama, al anochecer [192], cantadas las letanías, uno de los sacerdotes trajo el Santísimo Sacramento en la custodia; cuando lo puso en el altar, en seguida vi al pequeño Niño Jesús que tendía las manitas hacia su Madre que en aquel momento tenía un aspecto vivo. Mientras la Virgen me hablaba, Jesús tendía las manitas hacia el pueblo reunido. La Virgen Santísima me dijo aceptar todas las exigencias de Dios como una niña pequeña sin averiguar nada, lo contrario no agrada a Dios. En el mismo instante el Niño Jesús desapareció y la Virgen perdió el aspecto vivo y la imagen quedó como era antes, pero mi alma fue colmada de gozo y de gran alegría y dije al Señor: Haz de mi lo que Te agrade, estoy dispuesta a todo, pero Tú, oh Señor, no Te alejas de mí ni por un momento.
Comentario:
Los hombres estamos acostumbrados a preguntar todos los porqués de lo que nos pasa y de lo que pasa en el mundo. Pero a Dios no le agrada que averigüemos los porqués, como si desconfiáramos del Señor. Si las cosas han sucedido o si el Señor nos pide algo que no entendemos, no le preguntemos los porqués, sino confiemos en Él que, a su debido tiempo, ya sea en la tierra o en el Cielo, nos revelará hasta en sus más pequeños detalles todo lo que por el momento no entendemos.
Recordemos que Jesús, en la Última Cena, les dijo a los apóstoles que algunas cosas no podrían entenderlas ahora, pero que las entenderían más adelante, especialmente con la venida del Espíritu Santo. Pues bien, también nosotros hay cosas que hoy no las entendemos, pero las entenderemos más adelante. Por el momento confiemos en Dios que si decide no revelárnoslas, siempre está bien hecho.
Jesús, en Vos confío.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Sin miedo.


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Sin miedo.
Querido Jesús Misericordioso, hoy quiero pedirte la gracia de no tener miedo, porque a pesar de que sé que tú eres la Bondad infinita y que nada quieres o permites sino por amor y bondad, a pesar de ello muchas veces tengo miedo, no confío plenamente en ti, Señor.
¡Cuánto me falta todavía por recorrer para tener esa confianza fuerte que tú exiges de tus devotos! Por eso te pido que me ayudes a conseguirla, porque esto es más una gracia tuya que un esfuerzo mío, y por ello te la quiero pedir ahora y en la oración, cuando rece tu coronilla de la misericordia.
Jesús de mi corazón, yo sé que me tienes paciencia y que me amas así como soy, con mis defectos y virtudes, porque si para amarme esperaras a que yo sea perfecto, no me amarías nunca. Pero es que amándome así como me amas, me das fuerzas y ánimo para corregirme de mis defectos, y tu amor es el motor que me llevará a las cumbres de la santidad.
¡Ten misericordia de mí, Jesús mío, Jesús Misericordiosísimo, porque tengo mucha necesidad de tu amor y compasión, ya que yo solo, por mi cuenta, soy menos que nada y echo a perder los dones que tú me concedes! Por eso te ruego tu ayuda en todo momento para que pueda confiar cada vez más en ti y cumpla la misión que me has encomendado, sin tener miedo a nada.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Misericordia.


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Misericordia.
Si no socorremos a los necesitados, ya sea de bienes materiales, como de bienes espirituales y morales, seremos juzgados severamente por el Señor, porque Dios ha permitido que en el mundo haya sufrimientos y miserias de todas clases no porque Él quiera ver sufrir a sus hijos, sino para dar la posibilidad a los hombres de practicar la misericordia y la compasión, el bien y las buenas obras.
Porque debemos saber que los hombres, por ser hijos de Dios, debemos tener la misericordia como semejanza con Él, ya que si Dios es infinitamente misericordioso y este es su mayor atributo, también los hijos debemos tener esta característica para parecernos más a Dios.
¡Ay de nosotros si somos duros e inmisericordes con los hermanos!, porque no hallaremos misericordia en Dios para nosotros y nos condenaremos, ya que nadie se puede salvar en justicia sino solo nos salvamos por la pura misericordia de Dios.
Estamos a tiempo todavía. Si hemos sido duros o indiferentes hasta hoy, ya no más. Compadezcámonos de las miserias y dolores ajenos, recordando que Cristo está realmente presente en todo aquel que sufre de alguna forma y en los necesitados, ya sea de bienes materiales, como de cariño, comprensión y ayuda espiritual o moral.
Hagamos obras de misericordia porque así anticiparemos nuestro juicio, ya que haciendo estas buenas obras de compasión, el Señor no nos juzgará e iremos directamente al Cielo.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Dios no hace daño al alma.


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Dios no hace daño al alma.
A veces pasamos por momentos tan difíciles que dudamos de si Dios nos ama. Pero luego, cuando pasa el tiempo, comprobamos que esos momentos fueron una gran gracia para nuestra vida, para nuestro avance en la vida espiritual. Y si no nos damos cuenta de ello en esta vida, lo comprobaremos en la otra vida, cuando veamos, a la luz de Dios, todo nuestro caminar terreno y sus vicisitudes.
Tratemos de grabarnos bien profundamente esta verdad en el alma: Dios me ama y no quiere mi mal, sino todo mi bien.
De esta forma confiaremos siempre en Dios, sabiendo que todo lo que Él quiere o permite, siempre es por amor, aunque sean las cosas más terribles, porque Él sabe sacar del mal, de todo el mal, bienes para sus hijos.
Confiemos en Dios que es un Padre bueno, y recemos mucho para que Dios nos tome en sus brazos y nos colme con todas las gracias que desde toda la eternidad nos ha destinado, y que solo mereceremos si rezamos pidiéndoselas.
Jesús, en Vos confío

domingo, 12 de septiembre de 2010

OBRAS DE MISERICORDIA


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Dar de comer al hambriento.
El estómago es como el “segundo cerebro”, ya que como dice el dicho: “Panza llena, corazón contento”. Y esto lo sabe Dios, que quiere que todos los hombres tengan lo necesario para alimentarse, y alimentarse bien, y así estar felices y alabar a Dios.
Pero Dios ha permitido que en el mundo haya miseria para dar la oportunidad a los hombres de que se ejerciten en la misericordia. Y así hay gente que tiene hambre, y Dios esto lo permite para que los que tienen bienes suficientes socorran a estos hambrientos, y así practiquen la misericordia, siendo imitadores del Padre celestial que es misericordioso.
Jesús mismo daba de comer a los hombres porque el Señor sabe muy bien que el hombre no es solo espíritu, sino espíritu y cuerpo, y para el cuerpo necesita del sustento.
Dios nos manda también comer más abundantemente los días de fiesta, para que nos alegremos en esos días y exultemos de gozo. Por eso nosotros debemos tratar de dar de comer a los hambrientos que llegan hasta nuestra puerta, e incluso salir a buscar hambrientos de pan, para aliviarlos en sus necesidades materiales y de esa forma, ellos también canten las grandezas del Señor, y alaben a Dios dándole gracias.
Porque debemos saber que cuando alimentamos a un hambriento, el hambriento que calma su hambre, enseguida piensa en la bondad de Dios, porque tal vez hasta ese momento él pensaba que Dios no lo tenía en cuenta y que lo había olvidado. En cambio nosotros, con nuestra obra de misericordia, le hemos ayudado a recuperar la confianza en la bondad amorosa de Dios, que socorre a sus criaturas a través de nosotros.
Jesús, en Vos confío.

viernes, 10 de septiembre de 2010

ORACIÓN AL SEÑOR DE LA MISERICORDIA


"JESUS YO CONFIO EN TI"

ORACIÓN AL SEÑOR DE LA MISERICORDIA
Esta noche tuve un sueño, que en aquel monte Calvario tres cruces yo vi clavar y en las más alta de ella yo te vi crucificar.Esa divina frente, te vi sangrar.Esa divina espalda, te di azotar.Esas divinas manos, te vi clavar.Esos divinos pies, te vi clavar.Ese divino pecho, te vi sangrar.Esa divina boca, te vi destemplar, con hiel y vinagre.Si madre, todo lo que he dicho es pura verdad.Quien esta oración rezare todos los viernes del año indulgencias ganará, como hierbas tiene el campo, como arenas tiene el mar, como estrellas tiene el cielo, a la hora de su muerte el demonio no sabrá, las puertas del infierno cerradas las hallará y las del Paraíso, abiertas para entrar a la Gloria.Tres horas antes de que muera verá, a la Virgen sentada en la cabecera, para que en sus brazos muera.Si el que la sabe no la reza o el que la oye no la aprende, el día del juicio sabrán lo que esta oración contiene…
(Padre nuestro, Avemaría y Gloria)

martes, 7 de septiembre de 2010

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
Por Jesús.
528 El viernes, durante la Santa Misa, siendo mi alma inundada por la felicidad de Dios, oí en el alma estas palabras: Mi misericordia pasó a las almas a través del Corazón divino – humano de Jesús, como un rayo de sol a través del cristal. Sentí en el alma y comprendí que cada acercamiento a Dios nos fue dado por Jesús, en Él y por Él.
Comentario:
El rayo de sol que atraviesa el cristal, toma la forma del cristal que atraviesa. Así la Misericordia divina al venir a nosotros los hombres, toma la forma del Corazón de Jesús, y es a través del Corazón de Cristo que se derrama en el mundo entero.
Si la vida eterna consiste en conocer a Dios Padre y a su enviado Jesucristo, entonces la salvación consiste en conocer a Jesús por su Corazón, porque en su divino Corazón está encerrado todo el amor de Dios, y es a través de su Corazón que podemos esperar alcanzar la salvación eterna.
Por eso están tan relacionadas ambas devociones: la del Sagrado Corazón de Jesús y la de la Divina Misericordia, porque son en definitiva una misma devoción.
Todas las gracias y dones que recibimos, los recibimos por el Sagrado Corazón de Jesús, y a través del Inmaculado Corazón de María.
Jesús, en Vos confío.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Quince minutos con Jesús Misericordioso


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Quince minutos con Jesús Misericordioso
Desánimo.
Jesús Misericordioso, dulzura de mi alma, hoy quiero pedirte que me libres del terrible mal del desánimo, porque el Maligno me quiere asustar y trata por todos los medios de desanimarme, para que yo sea inofensivo en el apostolado y baje los brazos y así deje de luchar.
Tú sabes que el desánimo es el arma preferida del demonio para estancar y hacer retroceder a las almas que están empeñadas en alcanzar la santidad, por eso te ruego encarecidamente que me defiendas de este mal, para que yo avance con esperanza y alegría en el corazón, por el camino de la santificación de mi alma.
Jesús, te quiero mucho, y no quiero desilusionarte, por eso te pido que me ayudes a estar siempre de buen ánimo y con la esperanza bien encendida, ya que la esperanza es el comienzo de la confianza, pues la confianza es una esperanza grande, y tú me exiges que tenga una gran confianza en tu infinita misericordia. Pero es que si me desaliento, ya no tendré confianza en ti, porque ambas cosas se relacionan: el desaliento lleva a la desconfianza.
¡Piedad de mí, Jesús! No me abandones en esos momentos difíciles de mi vida. ¡Te amo, Jesús mío!

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Dios no quiere nuestro mal.


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Dios no quiere nuestro mal.
Dios no quiere nuestro mal, sino todo nuestro bien; y todo lo que hace o permite con nosotros y en nosotros, es por un designio de su amor infinito hacia nosotros.
Esto nos debe llevar a poner una gran confianza en Dios, Nuestro Señor, y abandonarnos en sus brazos paternales.
Es bueno que pensemos estas cosas cuando estamos en medio de algún sufrimiento o desgracia, recordando que todo lo que Dios hace, lo hace por amor. Incluso cuando castiga, el Señor castiga amorosamente, porque su mano está siempre movida por el amor.
Dios no puede hacer nada malo, pero permite el mal, porque el mal existe desde que Lucifer se rebeló y se hizo fuente de todo mal. Entonces Dios permite actuar al demonio, pero no más de lo que Dios cree conveniente para nuestra salvación y bien espiritual.
Si pensáramos así siempre y confiáramos siempre así en Dios, ya viviríamos felices en toda circunstancia, sabiendo que Dios no nos pierde de vista y está pendiente de todo lo que nos pasa, como si nosotros fuéramos los únicos que existimos en el universo.
Jesús, en Vos confío.

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