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miércoles, 27 de mayo de 2009

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
El sufrimiento es una gran gracia.
Dios no quiere remediar todos los males que aquejan a la humanidad y que no vienen de Dios, sino que son causados por el Maligno y por los pecados de los hombres. Pero Dios no quiere remediarlos a todos porque si lo hiciera, dejaría de dar la oportunidad a los hombres a que practiquen la misericordia con sus prójimos. Tener misericordia de alguien es compadecerse de él, es sufrir de corazón con él, y el sufrimiento nos hace semejantes al Redentor, nos hace otros Cristos. Por eso el sufrimiento es una gran gracia, pues nos hace adelantar en el amor a Dios y al prójimo, nos asemeja a Jesús, que por los hombres vino a sufrir a este mundo, y nos obtiene de Dios toda clase de gracias y dones para nosotros mismos y para los hermanos. Siempre es el sufrimiento y la oración lo que salva las almas.
Jesús, en Vos confío.


Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Jesús, tú eres el belleza y el bien supremos. ¿Qué será estar para siempre contigo en el Cielo? ¿Cuánto tiempo durará eso? Siempre. ¿Cuándo acabará? Nunca. ¡Qué abismo se abre en mi mente cuando trato de penetrar el sentido de estas dos palabras: Siempre, Nunca. Jesús mío, te pido con todo mi corazón que no permitas que me pierda, sino que me salve para estar contigo por toda la eternidad; porque creo que estaría más triste en el Infierno por haberte perdido a Ti, que por todos los demás tormentos. No puedo vivir sin ti, mi Jesús divino, te amo con todo mi corazón y quiero amarte cada día más y hacer todo lo que quieras de mí. Soy muy débil y cobarde, pero si tú me ayudas lo puedo todo, porque tú eres Dios y tu poder es infinito. Gracias Jesús por haberme elegido para ser tu amigo íntimo, y gracias por haberme creado para regalarme el Cielo. Te pido, Señor, que jamás me arrepienta de haber vivido en este mundo, sino que bendiga cada momento que paso en esta tierra porque me da méritos para ganar el Cielo y estar para siempre a tu ladeo. ¡Te amo, Jesús de mi corazón!

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
461 Por primera vez en mi vida tengo los ejercicios espirituales de este tipo: cada palabra del sacerdote la entiendo de modo singular y claro, ya que todo esto lo viví antes en mi alma. Ahora veo que Jesús no deja en incertidumbre a un alma que lo ama sinceramente. Jesús desea que un alma que se relaciona con Él estrechamente, esté plenamente tranquila, a pesar de los sufrimientos y las contrariedades.
Comentario:
¡Qué felicidad que Jesús sea tan bueno! Hay que hacer la prueba y gustar y ver cuán bueno es el Señor. Pero para esto es necesario seguir a Jesús, pues comprobaremos su bondad en el trayecto del camino. Pero si nos quedamos al inicio y no recorremos el camino con Jesús, no sabremos nunca lo bueno que es Dios. Pero si tenemos buena voluntad, ya con eso solo saldremos victoriosos de las pruebas de esta vida, pues seguiremos a Jesús por el camino que Él quiere y llegaremos a buen fin, comprobando y palpando la bondad infinita que tiene el dulce Jesús. Así que es necesario dar el primer paso y después seguir caminando sin detenerse. Si caemos, a levantarse y continuar caminando, pues ya dice Jesús en el Evangelio que el que persevere hasta el fin, se salvará.
Jesús, en Vos confío.

sábado, 23 de mayo de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,


Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
460 Oh Jesús, mi corazón deja de latir cuando contemplo todo lo que haces por mí. Te admiro, Señor, por humillarte tanto hasta mi alma miserable. Qué métodos inexplicables usas para convencerme.
Comentario:
También nosotros debemos admirar a Jesús, porque nos ha elegido para que seamos sus Apóstoles de Misericordia. Y la admiración es lo que lleva al amor, porque amamos a quien admiramos. También en el amor humano sucede así, se ama a quien se admira. Entonces admirémonos de Jesús que usa tantos medios para atraernos a su Corazón y confiemos ciegamente en Él, que si ha muerto por nosotros entre dolores sin número, también creemos y confiamos en que no nos abandonará ahora, pues Él es Dios y no cambia en sus sentimientos. Si nos amó tanto que dio su vida por nosotros, sabemos que nos sigue amando infinitamente y solo nos resta abandonarnos a su amor y orar mucho para que el Señor pueda actuar en nosotros con su misericordia.
Jesús, en Vos confío.

LA BONDAD DE JESUS



Mensaje de Misericordia
La bondad de Jesús.
Debemos desear que las almas conozcan la bondad de Jesús. Pero para esto necesitamos primero experimentar nosotros dicha bondad, y para ello tenemos que rezar mucho y hacer visitas a Jesús en la Eucaristía, pues es desde allí donde el Señor Jesús se manifiesta a las almas con todo su amor y bondad. Recibámoslo frecuentemente en la Comunión y leamos y meditemos su Evangelio, donde están las enseñanzas que nos dejó el Señor y que, cada vez que lo leamos, encontraremos nuevos sentidos y tesoros ocultos en su divina Palabra. Hagamos caso al Padre eterno que en la transfiguración de Jesús, les dice a los apóstoles: “Escúchenlo”; y también obedezcamos a María que en las bodas de Caná dice a los sirvientes: “Hagan todo lo que Él les diga”. Como dice la Escritura: “Gustad y ved qué bueno es el Señor”. Para ello debemos hacer nosotros mismos la experiencia, para poder darla a conocer a los demás.
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso23-05-09



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Jesús, no quiero hacerte sufrir con mis pecados. Te pido perdón por todas las veces que te he ofendido y que he renovado tus dolores con mis faltas de amor, porque los pecados siempre son faltas de amor hacia Ti. Quiero en adelante no volver a ofenderte más Señor, porque el causarte dolor me entristece y no quiero que sufras más por mis ingratitudes. Pero también quisiera reparar con mi amor los pecados de los demás hombres, que pecan mucho sin tomar conciencia del mal incalculable que hacen y se hacen. Ya Tú lo dijiste sobre la Cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Y es cierto, Señor, muchas veces no sabemos lo que hacemos, porque si comprendiéramos, si viéramos con los ojos del alma lo que es un pecado en un alma, quedaríamos horrorizados y ello bastaría para no querer cometer nunca más un pecado por leve que sea. Jesús, quiero compensarte con mi amor por todas las veces que he sido ingrato contigo y te digo que te amo con toda mi alma. Jesús, enséñame a ser bueno y ayúdame a no pecar más, pues no quiero ofenderte nunca más. Que así sea.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
459 Durante toda la meditación vi al Señor Jesús sobre el altar, con una túnica blanca, teniendo en la mano mi cuaderno en el que estoy escribiendo estas cosas. Durante toda la meditación Jesús hojeaba las páginas del cuaderno y callaba, pero mi corazón no lograba soportar el ardor que se había incendiado en mi alma. A pesar de los esfuerzos de la voluntad para dominarme y para no dejar conocer a los que me rodeaban lo que pasaba en mi alma, al final de la meditación sentí que no dependía de mí en absoluto. De repente Jesús me dijo: No has escrito en este cuaderno todo sobre Mi bondad hacia los hombres; deseo que no omitas nada; deseo que tu corazón esté basado en una completa tranquilidad.
Comentario:
Y a nosotros, los Apóstoles de la Divina Misericordia, también el Señor nos dice que no omitamos nada cuando hablamos de la infinita bondad y misericordia de Él, y también quiere que tengamos una gran tranquilidad en nuestro corazón, porque debemos confiar ilimitadamente en su amor por nosotros y así nada nos debe perturbar. Porque el demonio, al no podernos hacer caer en pecado, por lo menos quiere inquietarnos, perturbarnos y hacernos perder la paz, que es en la que habita Dios y es donde puede hablar Dios al alma. No permitamos esta desgracia y tratemos de conservar la tranquilidad y la paz, sabiendo que Dios es infinitamente misericordioso y que nada realmente malo nos puede suceder, porque Dios vela por nosotros y está celoso de nosotros y nos cuida como una madre a su niñito recién nacido.
Jesús, en Vos confío.

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
Abismo de misericordia.
Si nosotros somos un abismo de miseria, a no temer porque Dios es un abismo de misericordia y puede salvarnos y colmarnos de gracias y dones por encima de lo que podemos pensar o imaginar. Solo hay que ser sencillos y humildes, porque Dios vuelca sus gracias en las almas simples y humildes. No tengamos miedo por nuestros pecados pasados ni por los que podamos cometer en el futuro, puesto que la Misericordia de Dios es inagotable y, si pecamos por debilidad, siempre el Señor nos levantará si nos arrepentimos. Lo que no debemos hacer es pecar pensando en que Dios es misericordioso y nos perdonará. No, porque esto es presunción y es tentar a Dios. Seamos respetuosos con el Señor y tratemos de hacer todo bien, a su agrado; pero sepamos que si caemos por debilidad, Él siempre nos perdonará y nos dará un bien mayor del que hemos perdido con el pecado. Confiemos en Dios.
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Jesús, han llegado estos quince minutos de encuentro contigo, a solas, en intimidad con tu Corazón misericordioso. Señor, ¡qué feliz estoy de que seas tan bueno y amable!, porque Tú eres el consuelo de mi pobre corazón herido. Te amo sobre todas las cosas y deseo hacer todo lo que sea agradable a tus ojos. No quiero ofenderte ni con el más mínimo pecado, porque ofenderte me duele profundamente y no quiero desagradarte en nada. No quiero que tu mirada sea triste al verme, sino que me mires con alegría y una sonrisa en tus labios. Ten misericordia de mí, Señor, porque a veces caigo por debilidad, pero sé que Tú todo lo perdonas y que me das un consuelo mayor y más gracias que las que poseía antes de la caída, si me arrepiento de corazón y me humillo ante tu Majestad. Te amo, Señor Jesús, soy todo tuyo y te pido que me protejas del maligno enemigo y del orgullo y la soberbia. Que sea santo en tu presencia y que siempre quiera agradarte en todo. ¡Gracias, dulcísimo Jesús!

lunes, 18 de mayo de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
458 En la meditación de las diez, el sacerdote [177] habló de la misericordia de Dios y de la bondad de Dios para con nosotros. Dijo que cuando examinamos la historia de la humanidad, a cada paso vemos esta gran bondad de Dios. Todos los atributos de Dios, tales como la omnipotencia, y la sabiduría contribuyen a revelarnos este máximo atributo, es decir, la bondad de Dios. La bondad divina es el mayor atributo de Dios. Sin embargo, muchas almas que tienden a la perfección, no conocen esta gran bondad de Dios. Todo lo que el sacerdote dijo en esa meditación sobre la bondad de Dios, correspondía con lo que Jesús me había dicho [y] se (191) refería exactamente a la Fiesta de la Misericordia. Ahora de verdad [he comprendido] claramente lo que el Señor me prometió y no tengo ninguna duda, la Palabra de Dios es clara y explícita.
Comentario:
Nosotros, como Apóstoles de la Divina Misericordia, somos también almas que tendemos a la perfección. ¿Y confiamos en la bondad de Dios? A veces tenemos de Dios una idea muy equivocada, lo vemos como un Juez tremendo, enojado, que castiga. Pero Dios no es así. Él es la Bondad infinita y nada malo nos puede venir de Dios, pues todo lo que Él hace es bueno, es bondad. Dios a veces nos castiga pero no es Él el que castiga, sino que permite que nos suceda el mal como castigo a nuestra maldad, pero Él nunca es el que causa el mal, sino es Satanás y sus demonios los que causan todo tipo de mal en el mundo. Por eso debemos amar tan tiernamente a Dios, que nos ama tanto y es tan Bueno. “¡Gustad y ved qué bueno es el Señor!”. Por eso es necesario que nuestra confianza en su bondad sea cada vez más grande, más fuerte, más completa. Eso le agrada mucho al Señor y nos colmará de sus favores por encima de lo que nos podemos imaginar.
Jesús, en Vos confío.

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
La confianza agrada al Señor.
Cuando nosotros queremos hacer bien a un niño tímido y que tiene temor de nosotros, ¡cuánto nos dolemos si ese niño no quiere aceptar nuestro don y tiene miedo de nosotros, y desconfía de nuestra bondad! Pues mucho más es el dolor que siente Dios cuando desconfiamos de su Bondad infinita, pues Él nos quiere hacer toda clase de bien y nosotros, por miedo, lo rechazamos, desconfiamos de su bondad. ¡No! ¡Que esto no suceda nunca más! Sepamos que Dios es la misma BONDAD y que nada malo nos puede venir de Él, pues todo lo malo que sucede en el mundo y en nuestra vida NUNCA puede venir de Dios, pues de Él solo viene el bien y el amor. Lo malo que nos sucede y que sucede en el mundo, viene de Satanás y de los hombres malvados, pero nunca de Dios. Sabiendo esto, ¡cuánta y qué grande debe ser nuestra confianza en la Misericordia y Bondad de Dios, nuestro Señor!
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso




Quince minutos con Jesús Misericordioso
¡Qué grande es tu misericordia, Jesús! Todas tus obras son de misericordia, y vienen de tu bondad infinita. ¡Qué pena que los hombres desconfiemos de Ti! Yo no quiero ser de ellos, sino que quiero confiar ciegamente en Ti, en tu bondad, sabiendo que de Ti no puede venirme nada malo. Antes te veía como un Dios Justo y tenía miedo de Ti, pero ahora sé que eres la misma Bondad y que todo lo que haces o permites en mi vida y en el mundo, siempre es para bien espiritual, porque del mal que hace Satanás y los hombres malvados, sabes sacar un bien para tus hijos. La Biblia habla de que Dios castiga, y esa es una forma de decir, pues de Dios no puede venir nada malo, sino que Tú permites el mal como castigo de nuestra falta de amor, pero el castigo no lo provocas Tú, porque nada malo puede venir de Ti. Te amo Señor. ¡Ten misericordia de mí! Inúndame con tu bondad para que yo la derrame sobre mis hermanos.

sábado, 16 de mayo de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
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(190) JMJ Vilna, 12 VIII 1935
456 Ejercicios espirituales de tres días.
Al anochecer del día anterior a los ejercicios espirituales, durante [la asignación] nocturna de los puntos [de la meditación], oí estas palabras: Durante estos ejercicios espirituales te hablaré por boca de este sacerdote para asegurarte y fortalecerte sobre la veracidad de Mis palabras con las cuales hablo en el fondo de tu alma. Aunque estos ejercicios espirituales los hacen todas las hermanas, no obstante tengo una atención especial para ti para fortalecerte y hacerte impávida frente a todas las contrariedades que te esperan; por eso escucha atentamente sus palabras y medítalas en el fondo de tu alma.
457 Oh, cómo quedé sorprendida, dado que todo lo que el Padre decía sobre la unión con Dios y sobre los impedimentos en esta estrecha unión, yo lo experimentaba exactamente en el alma y lo oía de Jesús que hablaba en el fondo de ella. La perfección consiste en [esta] estrecha unión con Dios.
Comentario:
La perfección, dice Sor Faustina, consiste en la estrecha unión con Dios. Y eso es la santidad, una unión íntima con Dios. Nosotros los hombres, después del pecado original, quedamos separados de Dios, y por el Bautismo nos volvemos a injertar en Él. Pero luego, si cometemos pecado grave o mortal nos separamos violentamente de Dios y si nos confesamos con un sacerdote volvemos a estar unidos a Dios. Pero esta unión está lejos todavía de ser la unión de que habla Sor Faustina, la cual se logra con una vida de oración intensa, de cuidadoso evitar los pecados veniales y hasta las imperfecciones voluntarias, y de una prontitud y obediencia plena a las inspiraciones del Espíritu Santo en nosotros. Busquemos esta unión con Dios porque esta es la gran Felicidad ya aquí en la tierra y será perfecta y plena en el Paraíso.
Jesús, en Vos confío.

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
La bondad de Jesús no tiene límites.
La bondad de Jesús no tiene límites, es infinita, pues si el alma tiene solo un poco de buena voluntad, el Señor vuelca en esta alma tantas gracias que la inundan y no puede contenerlas ella sola y las difunde a su alrededor. En la Escritura hay un pasaje en que el Señor dice “Abre la boca que yo la saciaré”, y esto es justamente lo que debemos hacer nosotros con Jesús, abrir nuestra boca, abrir nuestra alma, nuestro corazón, para que Él los colme de gracias y dones inefables, preciosos, más valiosos que todo el universo, porque son gracias y dones obtenidos al precio de la Sangre de Cristo. No nos desanimemos si somos poca cosa, si somos pecadores o lo hemos sido, porque el Señor no necesita de nuestro poder, sino de nuestro querer, de nuestra buena voluntad, pues el resto lo pone Él, que tiene riquezas inconmensurables y quiere depositarlas en las almas vacías y humildes. Ya lo dice María en su cántico: “Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías”.
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Jesús, acompáñame en cada momento y ningún temor invadirá mi corazón. Porque a veces, Señor, tengo miedo, soy débil y las cosas que suceden en el mundo me dan temor. No quiero que esto suceda porque sé que tú estás conmigo constantemente y no me abandonas, y en definitiva sé también que todo lo que sucede en el mundo o en mi vida es solo lo que tú quieres o permites que suceda y no más, pues nadie puede obrar contra tu voluntad divina. Entonces, Señor, ya me siento más confiado, más valiente, porque todo lo que me suceda en la vida vendrá de tu mano amorosa, que todo lo quiere o lo permite por amor a mí. Quiero recordar también lo que tú dijiste en el Evangelio, que no hay que temer a los que matan el cuerpo sino más bien a los que matan el alma y la arrojan al infierno, que son los pecados y los vicios. Eso solo debo temer y no otra cosa. Es que soy tan miedoso, Señor. A veces soy como Pedro que tengo osadía y me largo a caminar sobre las aguas, pero luego pierdo la confianza y me empiezo a hundir en el mar, y a veces me olvido de recurrir a ti y me voy hundiendo más, hasta que se me ilumina la mente y te grito: ¡Jesús, sálvame! Entonces tú siempre acudes a mí y me consuelas y me das ánimo y me prometes que la próxima vez será mejor. Te amo, Jesús. ¡Gracias por ser comprensivo conmigo y por amarme tanto!

jueves, 14 de mayo de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
455 Ahora ya no me da amargura cuando padezco un sufrimiento, ni tampoco las grandes consolaciones me exaltan; se ha adueñado de mí la paz y el equilibrio del espíritu que proviene del conocimiento de la verdad.
¿Qué importa vivir rodeada de corazones enemigos, si tengo la plenitud de la felicidad en mi alma? O también, ¿a qué me ayudará la bondad de otros corazones, si no tengo a Dios en mi interior? Teniendo a Dios en mi interior ¿quién puede perjudicarme de algún modo?
Comentario:
Nosotros, los Apóstoles de la Divina Misericordia, también debemos llegar a esta paz, a este equilibrio del espíritu, y a no abatirnos en el sufrimiento ni exaltarnos en el gozo. Y por sobre todas las cosas debemos tratar de tener a Dios en nuestro interior, es decir, vivir en gracia de Dios y nunca en pecado mortal. Porque si vivimos en gracia, tenemos a Dios en nuestro interior, y si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? dice la Escritura. Nosotros, por nosotros mismos valemos menos que nada; pero teniendo a Dios en el alma, valemos mucho, infinitamente, pues es el mismo Dios que habita en nosotros y con Él todo lo podemos. Es el momento de hablar aquí de la gran confianza que debemos tener en el Señor, como un niñito pequeño en brazos de su padre.
Jesús, en Vos confío.

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
No abusar de la Misericordia divina.
Dios es infinitamente misericordioso, es la misma Misericordia, pero no por eso debemos abusar de su misericordia y bondad, sino todo lo contrario, tenemos que aprovechar que Dios es tan bueno para ser nosotros cada día mejores, y saber que aunque pequemos, Él nos levanta todas las veces que sean necesarias y nos perdona todo. Pero esto es así si pecamos por debilidad, porque si pecamos por obstinación y nos queremos burlar de la bondad del Señor, pereceremos, porque Dios es infinitamente paciente, pero es cierto también que Dios pone un límite que, si lo pasamos, somos castigados. Entonces tratemos de no pecar, pero si pecamos sepamos que Dios siempre nos perdona. Lo que no tenemos que hacer es abusar de la Bondad de Dios, aprovechándonos de ella para seguir pecando impunemente, pues de Dios nadie se ríe, dice la Escritura y es una gran verdad.
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso


Señor Jesús, amor mío, no quiero abusar de tu infinita bondad y misericordia, sino que quiero aprovechar de ellas para ser cada vez más bueno. ¡Ay de mí si despreciara tu santa Bondad! Te pido la gracia de tener el santo temor de ofenderte, no tanto por miedo al castigo, sino porque Tú eres la Bondad infinita y me duele causarte dolor con el pecado. Señor, quiero aprovechar que eres bueno para ser yo también bueno, y saber que si por desgracia peco, tú me perdonarás siempre. Lo que te pido es que no permitas que me endurezca en el pecado, que me obstine en él, porque no quiero abusar de tu misericordia y paciencia, sino que con amor y respeto quiero hacer tu voluntad. Señor, te amo con todo mi corazón y estoy feliz de que seas un Dios tan bueno y amoroso, que todo lo que dispone para mí es por bondad hacia mí. Que yo no sea como esos insensatos que de algo bueno hacen algo malo para sí mismos y para los demás. No, Señor, yo quiero aprovechar tu inmensa bondad para ser santo. Soy todo tuyo Señor, y quiero vivir contigo para siempre en el Cielo y ser feliz eternamente a tu lado.

martes, 12 de mayo de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
454 En cierta ocasión el Señor me dijo: Hija Mía, toma las gracias que la gente desprecia; toma cuantas puedas llevar. En aquel instante mi alma fue inundada del amor de Dios. Siento que estoy unida al Señor tan estrechamente que no encuentro palabras con las cuales podría expresar bien esta unión; siento que todo lo que Dios tiene, todos los bienes y los tesoros, son míos, aunque me ocupo poco de ellos, ya que me basta solamente Él. En Él veo todo, fuera de Él, nada.
No busco la felicidad fuera de mi interior donde mora Dios. Gozo de Dios en mi interior, aquí vivo continuamente con Él, aquí existe mi relación más íntima con Él, aquí vivo con Él segura, aquí no llega la mirada humana. La Santísima Virgen me anima a relacionarme así con Él.
Comentario:
Sor Faustina no buscaba la felicidad en el exterior sino en su interior. ¿Y nosotros? ¿Dónde buscamos la felicidad? ¿En las cosas exteriores? Si es así debemos corregir este error, pues Dios mora en nuestro interior y allí quiere que lo busquemos y nos entretengamos con Él en conversaciones de amor. Si hacemos así, ninguna cosa del exterior nos desalentará, porque tenemos nuestro tesoro en el interior más profundo de nuestra alma. Pero para eso debemos vivir en gracia de Dios, porque Dios mora en nosotros solo si estamos en gracia y no en pecado grave. Si estamos en este lamentable estado, hagamos cuanto antes una sincera confesión con un sacerdote, así Dios vendrá con su plenitud de Vida a morar en nuestra alma, y tendremos ese tesoro que vale más que todo el universo, pues es Dios mismo que mora en nosotros.
Jesús, en Vos confío.

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
Amor inagotable de Dios.
Dios tiene un amor inagotable para cada uno de nosotros, y quiere derramarlo en nuestras almas si le damos permiso, pues Él no quiere violentar nuestra libertad. Entonces éste es el momento de abrirnos al amor de Dios y, como un recipiente adecuado, abrir nuestra boca para que Dios llene de amor nuestro interior. No hay nada más valioso que el amor de Dios. Si lo poseemos, lo poseemos todo y nada nos hace falta, porque Dios es Amor, y al comunicarnos su amor, es Él mismo el que se nos da en abundancia. ¡Qué felices debemos sentirnos de que Dios nos ame tanto!, que ha dado toda su sangre por cada uno de nosotros, y quiere darnos más todavía, pues se ha quedado en la Eucaristía, arriesgándose a que lo maltraten y lo insulten y ofendan, con tal de estar cerquita de nosotros y de que lo recibamos en nuestros corazones. Dejémonos amar por Dios, pues Él es lo que más desea y nos quiere inundar de amor. No lo despreciemos sino abramos completamente nuestro corazón a Él.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Señor, quiero agradarte en todo, quiero ayudarte a salvar almas, pues sé que eso es lo que más deseas: que las almas inmortales se salven de las garras del demonio y alcancen el Paraíso. Por eso yo me ofrezco a tu Misericordia para que me utilices en esta tarea tan santa de salvar almas. Sé que soy un instrumento muy pobre e inútil; pero en tus manos perfectas me convertiré en un instrumento útil y apto para el trabajo, y yo seré feliz de que te sirvo y de que me usas para tan noble fin. Señor, te amo con todo mi corazón y quisiera recorrer todo el mundo para traerte almas a tu Corazón, pues sé que las amas a todas y que sufres por su lejanía. Jesús, quiero ofrecer mi vida para la salvación de las almas que te han costado tanto y que en estos tiempos tan malos, se pierden irremediablemente en el Infierno. Quiero ayudarte Señor, pero sé que soy un instrumento inútil, por eso te pido que me utilices tú, y así me convertiré en una herramienta apta para el trabajo, porque en tus manos y con tu guía, haré maravillas. Te amo Jesús mío, ten misericordia de mí.

domingo, 10 de mayo de 2009

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Señor, quisiera verte como te vio Santa Faustina. Pero ¿qué digo? Si puedo verte si quiero, pues tú estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Y no sólo puedo verte, sino que puedo tocarte al comulgar y tú te unes tan estrechamente a mí como nadie se puede imaginar. ¡Qué alegría, Jesús, saber que tú estás conmigo para siempre y que te has quedado en el Santísimo Sacramento por amor hacia mí! Jesús, confío en ti, pero quiero confiar cada día más, pues sé que las almas que más te agradan son las que no tienen miedo y las que confían ilimitadamente en tu bondad infinita. Yo a veces me asusto con los problemas y pierdo la paz y hasta un poco la confianza en ti. ¡Que no suceda más así, Señor! Dame la gracia de ser un niñito pequeño que confía ciegamente en sus padres, así también yo, como niño pequeño, quiero confiar ciegamente en tu bondad amorosa que todo lo dispone en mi vida para mi bien, y tener bien presente que NADA me puede hacer daño porque tú estás conmigo y me defiendes. Te amo, Jesús amoroso. Ten misericordia de mí.

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
453 (189) Una vez el Señor me dijo: ¿Por qué tienes miedo y tiemblas cuando estás unida a Mí? No Me agrada el alma que se deja llevar por inútiles temores. ¿Quién se atreve a tocarte cuando están Conmigo? El alma más querida para Mí es la que cree fuertemente en Mi bondad y la que me tiene confianza plenamente; le ofrezco Mi confianza y le doy todo lo que pide.
Comentario:
¡Qué maravilloso mensaje nos da el Señor! Con Él nunca debemos tener miedo a nada, porque si estamos con Dios, quién estará contra nosotros. Jesús le reprochó a los discípulos en el lago de Genesaret, por qué tenían miedo y poca fe; y a nosotros nos puede preguntar lo mismo que, cuando nos sobreviene algún contratiempo o problema, ya estamos desconfiando de Dios y perdemos la fe y confianza en la bondad de Dios. ¡No! ¡Que no suceda nunca más esto! Desde ahora en adelante tengamos plena confianza en la bondad de Dios y vivamos tranquilos, alegres y confiados que Dios arregla todo y cuida y vela por nosotros y no se separa de nuestro lado. Jesús mismo dice que las almas que desconfían y tiene miedo no le agradan. Entonces agrademos al Señor, abandonándonos en sus brazos paternales y estemos contentos de tener un Dios tan bueno que nos ama tanto, infinitamente y mira por nuestro bien y todo lo dispone para bien nuestro.
Jesús, en Vos confío.

Confianza ilimitada en Dios.



Mensaje de Misericordia
Confianza ilimitada en Dios.
Si estamos leyendo este mensaje es porque hemos sido elegidos por Dios de una manera especial para proclamar su misericordia infinita. Y entonces nos debemos caracterizar por una confianza ilimitada en su bondad, pues a Jesús lo hiere muchísimo la desconfianza de las almas, especialmente la desconfianza de las almas elegidas. Por eso nosotros, los Apóstoles de la Divina Misericordia tenemos que caracterizarnos por tener una confianza sin límites en Dios, en Jesús, y así caminaremos seguros por esta vida, sabiendo que todo lo que nos suceda estará siempre dispuesto por la Providencia paterna de Dios, que quiere solo el bien para nosotros y que de cualquier mal sabe sacar el bien para sus criaturas. Recordemos que el primer pecado fue por desconfianza, Eva no confió en la palabra de Dios y por eso comió del fruto prohibido. No hagamos lo mismo nosotros, siendo desconfiados con Dios.
Jesús, en Vos confío.

viernes, 8 de mayo de 2009

SEAS, OH DIOS MISERICORDIOSO!


SEAS, OH DIOS MISERICORDIOSO!
Adorado seas, oh Dios Misericordioso,Por haberte dignado descender de los cielos a esta tierra.Te adoramos en gran humildad,Por haberte dignado elevar todo el género humano. Insondable en Tu Misericordia, inconcebible,Por Amor a nosotros has tomado el CuerpoDe la Virgen Inmaculada, jamás rozada por el pecado,Porque así lo has establecido desde la eternidad. La Santísima Virgen, esta azucena blanca como la nieve,Es la primera en adorar la omnipotencia de Tu Misericordia.Su Corazón puro se abre con amor a la venida del Verbo,Cree en las palabras del Ángel y se fortalece en la confianza. El Cielo se asombró de que Dios se hubiera hecho hombre,Que hubiera en la tierra un corazón digno de Dios Mismo.¿Por qué no Te unes a un Serafín, Señor, sino a un pecador?Oh, éste es un misterio de Tu Misericordia. Oh misterio de la Divina Misericordia, oh Dios de la piedad,Que te has dignado abandonar el Trono celestial,Y has bajado a nuestra miseria, a la debilidad humana,Porque no son los ángeles sino los hombres los Que necesitan Tu Misericordia.
Para expresar dignamente la Misericordia del Señor,Nos unimos a Tu Madre Inmaculada,Porque así nuestro himno Te será mas agradableYa que Ella ha sido elegida entre los ángeles y los hombres A través de Ella, como a través del cristal puro,Ha llegado a nosotros Tu Misericordia,Por su merito el hombre se hizo agradable a Dios,Por su mérito todos los torrentes de gracias fluyen sobre nosotros. Santa Faustina Kowalska. Diario, 1746.

jueves, 7 de mayo de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
452 Si las almas quisieran vivir en el recogimiento, Dios les hablaría en seguida, ya que la distracción sofoca la voz de Dios.
Comentario:
¡Qué hermoso secreto que nos da Jesús! Si somos recogidos, entonces escucharemos la voz de Dios. Y escuchar a Dios es lo más importante que tenemos que hacer en este mundo, puesto que la santidad consiste en hacer la voluntad de Dios, y no podemos hacer dicha voluntad si no la conocemos. Entonces es necesario, imprescindible, que hagamos silencio en el exterior y en nuestro interior, para que Dios nos hable al corazón y seguir su palabra. En el Antiguo Testamento, cuando Dios quiso hablar a su siervo, no se le manifestó ni en el huracán, ni en el fuego, ni en el terremoto, sino en una suave brisa. Así también sucede con nosotros que, si queremos escuchar a Dios, debemos estar en paz y en silencio interior y exterior, ser recogidos.
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Jesús, quiero caminar de tu mano como un niño pequeño de la mano de la madre que tanto lo ama. ¡Y tú me amas tanto! ¡Me amas infinitamente y te has dejado matar por mí, para salvarme de Satanás y de su Infierno! ¡Gracias, amor mío! ¡Gracias, mi Dios y Señor! Confío en tu misericordia infinita y que lo que has comenzado lo terminarás, y que si has hecho ya tanto por mí, seguirás haciendo mucho más por mi salvación. Quiero confiar cada vez más en tu misericordia, Jesús, porque a veces, bajo el peso del dolor o la enfermedad, me vienen dudas o desconfianza. ¡No permitas que sea así, Señor! Porque sé cuánto te hiere la desconfianza de las almas, y mucho más la de las almas elegidas por ti. ¡Piedad, Señor, de mi debilidad! Ayúdame a ser un niñito pequeño que confía ciegamente en su mamá que tanto lo ama. Sí, Señor, ya creo que después de estas palabras ha aumentado mi confianza en ti, que eres la Bondad infinita, y creo que no me puede suceder nada realmente malo, porque voy de tu mano. Te amo, Jesús mío.

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
Confianza en Jesús.
Debemos tener confianza en Jesús, pues la desconfianza de las almas, y especialmente la de las almas consagradas, hiere mucho su Corazón divino. Tenemos que convencernos que de Dios no puede venir nunca ningún mal, sino que el es la Bondad infinita y si nos sucede algún mal, éste viene de Satanás y de sus demonios. Sea la clase de mal que sea, nunca viene de Dios, siempre viene del demonio y de los hombres malvados. ¿Y Dios lo permite? A veces sí, porque es un misterio que Dios permite el mal pues sabe sacar un bien de él. Por eso debemos confiarnos a Dios que siempre hace todo por amor a nosotros y si permite que nos suceda alguna desgracia, siempre da el consuelo para saber sobrellevarlo y sabe obtener de esa desgracia un bien para nosotros. Pensemos en la eternidad de felicidad que nos espera, aunque tal vez tengamos que sufrir un poco o mucho en la tierra. ¿Pero qué es el tiempo de la tierra con respecto a la eternidad? Menos que un instante. Y es mejor sufrir en la tierra que en el Purgatorio o peor en el Infierno para siempre. Confiemos en Dios que todo lo que quiere o permite para nosotros es por amor.
Jesús, en Vos confío.

martes, 5 de mayo de 2009

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
Las llamas de la Misericordia
A Jesús le queman las llamas de su Misericordia y quiere derramarlas sobre las almas. Entonces debemos convertirnos en receptores de esa misericordia infinita de Dios. Y para hacerlo hay que abandonarse a Dios, confiar en Él y presentarle todas nuestras miserias a través del sacramento de la confesión, pues cuando nos confesamos con el sacerdote es allí donde se derrama la misericordia divina sobre nosotros. Hagamos el propósito de confesarnos frecuentemente, aunque no tengamos pecados graves, porque en la confesión se reciben muchas gracias y ayudas para rechazar las tentaciones y nos va curando el alma de culpas pasadas que han dejado heridas en el alma. La confesión es una lluvia de la sangre de Jesús que se derrama sobre el alma contrita y humillada. No pensemos que vamos a decirle nuestros pecados a un hombre, sino al mismo Jesús que está escondido en el sacerdote.
Jesús, en Vos confío.

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
451 Una vez, después de la Santa Comunión, oí estas palabras: Tú eres nuestra morada. En aquel momento sentí en el alma la presencia de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, me sentía el templo de Dios, sentía que era hija del Padre; no sé explicar todo, pero el espíritu lo entiende bien. Oh bondad infinita, cuánto Te humillas hasta una miserable criatura.
Comentario:
Y no solo Sor Faustina es templo de a Santísima Trinidad sino que todo bautizado es templo de la Santísima Trinidad cuando vive en Gracia de Dios. Por eso San Pablo nos dice que somos templos del Espíritu Santo y por eso nos manda a que respetemos nuestro cuerpo y lo guardemos en la pureza. Es necesario que recordemos esta verdad porque a veces buscamos a Dios fuera de nosotros y, sin embargo, Él está con todo su poder y amor en nuestra alma en gracia. Es muy bueno que nos acostumbremos a tratar con el Señor, presente en nuestro corazón, y especialmente debemos hacerlo cuando recibimos la Sagrada Eucaristía, ya que con la recepción de este sacramento se intensifica la presencia de Dios en nuestra alma, porque aumenta la gracia, y la gracia es la misma Vida de Dios.
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Señor, ayúdame a vivir en plenitud el momento presente, que es el único que me pertenece, pues mi pasado lo confío a tu Misericordia, y el futuro a tu Providencia. Ten misericordia de mí, Jesús mío, porque a veces pierdo el tiempo inútilmente y desaprovecho las ocasiones de hacer mucho bien, muchas buenas obras para gloria tuya y salvación mía y de mis hermanos. No permita que la pereza me venza, sino ayúdame a ser valiente y decidido, abnegado y magnánimo, para que emprenda grandes cosas por ti y por las almas. Yo sé que por mí mismo soy menos que nada, pero estando contigo soy todopoderoso, pues tú eres Dios, y si estás conmigo, ¿quién estará contra mí? Jesús, enséñame a vivir un día a la vez, ya que tú nos enseñaste a pedir en el Padrenuestro el pan de cada día, queriendo con ello indicarnos que debemos pedir a Dios las ayudas necesarias día por día, constantemente, perseverantemente en la oración. Te amo, Jesús mío, ten misericordia de mí.

sábado, 2 de mayo de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,




Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
449 5 de agosto de 1935: Fiesta de Nuestra Señora de la Misericordia. Me preparé para esta fiesta con mayor fervor que en los años anteriores. En la mañana de ese día experimenté la lucha interior al pensar que debía abandonar esta Congregación que goza de la protección especial de María. En esta lucha transcurrió la meditación, la primera Santa Misa, durante la segunda Santa Misa rezaba a la Santísima Madre, diciéndole que me es difícil separarme de la Congregación que está bajo Tu protección especial, oh María. Entonces vi a la Santísima Virgen, indeciblemente bella, que se acercó a mí, del altar a mi reclinatorio y me abrazó y me dijo estas palabras: Soy Madre de todos gracias a la insondable misericordia de Dios. El alma más querida para mí es aquella que cumple fielmente la voluntad de Dios. Me dio a entender que cumplo fielmente todos los deseos 8188) de Dios y así he encontrado la gracia ante sus ojos. Sé valiente, no tengas miedo de los obstáculos engañosos, sino que contempla atentamente la Pasión de mi Hijo y de este modo vencerás.

Comentario:
Aquí tenemos un secreto que nos revela María Santísima: Ella ama más a quien cumple mejor la voluntad de Dios. Entonces ¡que diligencia debemos poner en cumplir a la perfección la voluntad divina, puesto que así nos aseguramos el gran amor de la Virgen Pura! Y la voluntad de Dios se cumple siguiendo los Diez Mandamientos, obedeciendo las enseñanzas de Jesús en el Evangelio, los mandamientos de la Iglesia, y también las inspiraciones que Dios nos da y cumpliendo nuestros deberes de estado y siguiendo la vocación a la que el Señor nos llama. También María nos da otro secreto que es el de meditar en la Pasión de Jesús para no tener miedo y enfrentar toda adversidad. Agradezcamos a Santísima Virgen estas dos hermosas “recetas” y tratemos de llevarlas a la práctica.
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
A veces, Señor, quiero corregir mi pasado, y me quedo pensando en que yo podría haber evitado ciertas cosas, ciertos pecados y errores, y así me angustio y pierdo la paz, porque no puedo cambiar el pasado y vivo amargado el presente. Ayúdame, Señor, a dejar en tu Corazón misericordioso todo mi pasado, para que no sea como el operario que toma el arado y mira hacia atrás, pues ya has dicho que ése no es apto para el Reino de los Cielos. Quiero vivir bien el presente, cúrame las llagas que me ha dejado mi pasado. Lo dejo en tu misericordia y confío a tu Providencia mi futuro, y solo quiero vivir bien, con plenitud el momento presente. Quiero confiar cada vez más en Ti, Jesús mío, porque sé que eres Bueno y que todo lo que has permitido en mi vida, siempre, siempre ha sido por bondad hacia mí, para que me perfeccione en tus caminos, que no son los de los hombres y que a veces no comprendo, pero que en el Cielo comprenderé plenamente. Te amo, Jesús mío. Ten misericordia de mí, pobrecito pecador.

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
No tengamos miedo de Jesús
Nunca debemos tener miedo de Jesús pues Jesús nunca da miedo. El miedo viene del pecado o de un conocimiento inexacto de Jesús, de Dios. Porque debemos saber que Jesús es la Bondad infinita y, si tenemos la desgracia de pecar, Él nos perdona con amor. Pero nosotros, después del pecado, muchas veces huimos del Señor y el demonio nos hace creer que Jesús no nos puede perdonar, que nos hemos hecho indignos del perdón. ¡Y esto no es así! Pues no hay pecado por grande que sea que no tenga perdón de Dios, si vamos con humildad a sus pies y nos confesamos con el sacerdote. Adán y Eva también tuvieron miedo después del pecado, se escondieron de la presencia de Dios. Pero ¿qué decir del enfermo que se esconde del médico que lo puede curar? Y cuando estamos enfermos con el pecado y nos escondemos del Médico que es Jesús, entonces agravamos la enfermedad. ¡No! ¡No tengamos nunca miedo del Señor y vayamos a sus pies y con amor pidámosle perdón y ayuda! Porque a Jesús lo hiere mucho la desconfianza de las almas, por eso confiemos plenamente en Él y en su Misericordia.
Jesús, en Vos confío.

viernes, 1 de mayo de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
448 Día de San Ignacio. Recé fervorosamente a este Santo reprochándole ¿cómo podía mirarme y no venía en ayuda en las cuestiones tan importantes como lo es el cumplimiento de la voluntad de Dios? Le decía a este Santo: Oh nuestro Patrono, que has sido inflamado por el fuego del amor y del celo por la mayor gloria de Dios, te ruego humildemente, ayúdame a cumplir los designios de Dios. Fue durante la Santa Misa. Entonces al lado izquierdo del altar vi a San Ignacio con un gran libro en la mano, diciéndome estas palabras: Hija mía, no soy indiferente a tu causa. Esta regla se puede aplicar también a esta Congregación; indicando el libro con la mano desapareció. Me alegré muchísimo viendo cuánto los santos piensan en nosotros y lo estrecha que es la unión con ellos. Oh bondad de Dios, qué bello es el mundo interior porque ya aquí en la tierra nos relacionamos con los santos. Durante el día entero sentí la cercanía de este querido Patrono mío.
Comentario:
Un grandísimo don de la Misericordia de Dios es la Comunión de los Santos, es decir, la unión que existe entre las almas que peregrinamos en la tierra, las que se purifican en el Purgatorio y las que ya están gloriosas en el Cielo. Hoy vamos a considerar especialmente a las que ya están en el Cielo, los Santos. Ellos están cerca de nosotros y solo nos separa de ellos un tenue velo. Para obtener abundantemente su ayuda es necesario que vivamos más fielmente esta unión que tenemos con ellos, puesto que nos pueden ayudar más y mejor en la medida en que nosotros los invoquemos. Por eso nunca debemos sentirnos solos, puesto que toda la Iglesia triunfante está luchando codo a codo junto a nosotros, en este combate mundial entre el Bien y el Mal. Acudamos con frecuencia a nuestros Santos patronos y a los santos de nuestra devoción, pues estos son dones de la misericordia divina para nosotros.
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Jesús Misericordioso, te ofrezco mi pasado, con todos sus pecados, errores, maldades, y también con todo lo bueno que hice. Mi pasado lo quiero dejar en tu Corazón misericordioso y olvidarme de él, pues a veces me sucede que por pensar en el pasado y querer volver el tiempo atrás para corregir errores (lo cual es imposible), me olvido de vivir bien el momento presente. Ayúdame a dejar el pasado confiadamente en tus manos amorosas y ser un hombre nuevo, con confianza y esperanza en ti. No importa lo que haya sido de mi vida, no hay ningún error ni pecado tan grande que supere tu misericordia, pues tu misericordia es infinita y cubre el pecado más grande. Quiero amarte como te amó María Magdalena que, a pesar de su pasado tan pecaminoso, no tuvo rival en el amor hacia ti, pues tanto te amó que reparó con una vida nueva todo el mal que había realizado. Yo también quiero reparar con mi amor y mis buenas obras y pequeños sacrificios, todo el mal que he realizado en mi vida. ¡Te amo, Jesús mío, ten misericordia de mí!

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
La oveja perdida
El Buen Pastor busca a la oveja perdida y, cuando la encuentra, hace una gran fiesta. Así también Dios Misericordioso busca al pecador que se ha alejado de su Corazón. Si nunca nos hemos alejado de Dios, ¡bendito sea Dios porque nos ha cuidado y no ha permitido que, pecando, nos alejemos de Él! Si en cambio fuimos una oveja perdida y ya el Señor nos encontró y nos volvió al redil, agradezcámosle infinitamente su misericordia. Pero si somos actualmente la oveja perdida, sepamos que el Señor no nos ha olvidado ni nos ha abandonado, sino que Él viene tras nuestras huellas y espera encontrarnos para acariciarnos y besarnos, y llevarnos sobre sus hombres a un lugar seguro, lejos de los lobos y donde hay alimentos sanos y no hay peligros. Dejémonos encontrar por Jesús, que es el Buen Pastor, que es la misma Misericordia. Entonces, si nos dejamos encontrar por Él, conoceremos la felicidad aquí en la tierra, y luego iremos a gozar de ella para siempre en el Cielo.
Jesús, en Vos confío.

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