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martes, 26 de enero de 2010

Quince minutos con Jesús Misericordioso


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Quince minutos con Jesús Misericordioso
Líbrame del enemigo
Jesús misericordioso, te pido que me defiendas del enemigo infernal, que me odia sobremanera y quiere mi ruina temporal y eterna. Por eso acudo a ti, que eres la bondad infinita y la misma misericordia. Quiero ampararme bajo tus rayos divinos, y escapar así de la justa mano de Dios. Señor, quiero ser un instrumento útil en tus manos, que me uses para lo que quieras, en especial para salvar muchas almas, porque entiendo que seré más feliz en la tierra y en el cielo, cuanto más haya cumplido tu voluntad en la tierra. Jesús, dame la gracia de amarte cada día más y de amar a las almas con todo mi ser, porque en ellas estás tú, a quien tanto amo. Señor, que no pase mi vida en balde, sino que la aproveche para el apostolado, para rescatar almas de las garras del maligno enemigo con la oración, la penitencia y el sufrimiento, al igual que tú lo hiciste. Recuerda que soy tu hijo más pequeño y débil y que necesito constantemente que me bañes con tu misericordia, porque soy un pobre pecador que necesita de tu bondad y de tu amor para seguir en el camino del bien y de la salvación. ¡Te amo, Jesús de mi corazón, y quiero dar todo por ti!

UNION CON DIOS


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
Unión con Dios.
507 (208) Deseo, Jesús mío, sufrir y arder con el fuego del amor en todos los acontecimientos de la vida. Pertenezco a Ti entera, deseo abismarme en Ti, oh Jesús, deseo perderme en Tu divina belleza. Tú me persigues, Señor, con Tu amor, como un rayo del sol penetras dentro de mí y transformas la oscuridad de mi alma en Tu claridad. Siento bien que vivo en Ti como una chispa pequeñita absorbida por un ardor increíble, en que Tú ardes, oh Trinidad impenetrable. No existe un gozo mayor que el amor de Dios. Ya aquí en la tierra podemos gustar la vida de los habitantes del cielo por medio de una estrecha unidad con Dios, misteriosa y a veces inconcebible para nosotros. Se puede obtener la misma gracia con la simple fidelidad del alma.
Comentario:
¡Pobrecitos los que ven la religión católica como aburrida, y ven solo el exterior! No saben que si uno persevera en el cumplimiento de los Diez Mandamientos y trata de ser cada vez más fiel, el Señor luego le va descubriendo nuevos horizontes que no tienen límite ni confín, y esa criatura ya es feliz en este mundo, goza del Cielo anticipadamente. Tratemos de llegar a estas alturas, siendo fieles en las cosas pequeñas de todos los días. Recordemos que Dios tiene tesoros inagotables y que quiere dárnoslo en abundancia si somos fieles y le seguimos. Solo los que se arriesguen y sigan a Jesús, serán los que encontrarán el tesoro de que habla el Evangelio, la perla de gran valor, por lo que vale la pena vender todo, vendernos nosotros mismos para comprar semejante tesoro. Perseveremos en el bien, que si perseveramos Dios nos dará el premio ya aquí en la tierra.

viernes, 22 de enero de 2010

Acción de Gracias y peticiones particulares


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Acción de Gracias y peticiones particulares a la Divina Misericordia.
Oración:
Por la Pasión de tu Hijo, sé propicio a tu pueblo, Señor, y concédenos la misericordia que no merecen nustros pecados. por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración:
Padre lleno de amor, que nos concedes siempre más de lo que merecemos y deseamos, perdona misericordiosamente nuestras ofensas y otórganos aquellas gracias que no hemos sabido pedirte y que Tú sabes que necesitamos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración:
Postrado ante tus pies, humildemente, vengo a pedirte, ulce Jesús mío, poderte repetir constantemente: Jesús Misericordioso, en tí confío. Si la confianza es prueba de ternura, esta prueba de amor darte yo ansío, aun cuando esté sumido en amargura, Jesús Misericordioso en tí confío. En las horas más tristes de mi vida, cuando todos me dejen, ¡Oh Dios mío!, y el alma esté por penas combatida, Jesús Misericordioso, en tí confío.



jueves, 21 de enero de 2010

Mensaje de Misericordia


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Mensaje de Misericordia
Confianza.
Un recipiente es el que se debe usar para recibir gracias del Señor, y éste es la confianza. Sí, debemos confiar ciegamente en el amor de Jesús, porque al Señor le causa mucho dolor la desconfianza de las almas, especialmente de las almas consagradas o elegidas por Él. Pero para confiar en Dios tenemos que saber algo que es muy importante saberlo, y es que Dios nunca puede hacernos ningún mal, sino que el mal, todo el mal que nos afecta de una u otra forma, viene del Maligno, porque Dios solo puede hacernos bien. Dios a veces permite el mal, pero no es sin un motivo de amor hacia nosotros, para que ganemos méritos, ya que su mano siempre es movida por el amor y la misericordia. Dios quiere nuestro bien y nunca permitirá que seamos probados más allá de nuestras fuerzas. Entonces ¡confiemos en Dios de una vez por todas y arrojémonos a sus brazos paternales como niñitos recién nacidos, y que Él haga lo que quiera con nosotros, que todo será para nuestro bien eterno!
Jesús, en Vos confío.
APÓSTOLES DE LA MISERICORDIA

domingo, 17 de enero de 2010

ALLÍ ESTAS TU


ALLÍ ESTAS TU

Cuando la tempestad se levanta

cuando el mundo se rompe en pedazoscuando el grito del alma se oye en silencio allí estas Tu, con los bazos abiertoscon el beso de amo que sin dudanos traerá la calma, la pazque nos enseñara a andar lentamente siguiendo Tus pisadas en la tierra mojadaAllí en la tormenta aprenderemos sin dudar a llorar muy adentro

Quien conoce mejor que Tu los mas ocultos pensamientos ?Quien podrá sino Tu abrazar esa alma dolorida?Y allí donde nadie puede llegarJesús sin dudar Tu estarás.

viernes, 15 de enero de 2010

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
Obediencia.
506 (207) JMJ Cracovia 27 X 1935
Padre Andrasz – consejo espiritual.
No hacer nada sin el consentimiento de las Superioras. Esta cuestión hay que reflexionarla bien y rezar mucho. En estas cosas hay que ser muy prudente, ya que usted, hermana, tiene aquí la voluntad de Dios segura y evidente, porque está unida a esta orden por los votos, perpetuos además; pues no debe haber dudas, y lo que tiene dentro de sí, son apenas relámpagos de la creación de algo. Dios puede hacer algún cambio, pero estas cosas suceden muy raramente. Hasta que usted no reciba un conocimiento más evidente, no tenga prisa. Las obras de Dios van lentamente; si son de Dios, los conocerá claramente y si no, se esfumarán y usted obedeciendo no se extraviará. Pero debe hablar de todo sinceramente con el confesor y escucharlo ciegamente.
Ahora no le queda, hermana, otra cosa que aceptar el sufrimiento hasta que esto se aclare, es decir, hasta la solución de este problema. Su disposición respecto a estas cosas es buena y siga así, llena de sencillez y de espíritu de obediencia es una buena señal. Si usted, hermana, sigue en esta disposición, Dios no le permitirá extraviarse; en la medida en que es posible, mantenerse alejada de estas cosas y si, a pesar de eso, suceden, tomarlas con tranquilidad, no tener miedo de nada. Está en las buenas manos de Dios tan bueno. En todo lo que me ha dicho, no veo ninguna ilusión ni contradicción a la fe; éstas son las cosas buenas de por sí y hasta sería bueno que hubiera un grupo de almas que pidieran a Dios por el mundo, porque todos necesitamos oraciones. Tiene un buen director espiritual y aténgase a él y esté tranquila. Sea fiel a la voluntad de Dios y cúmplala. En cuanto a las tareas, haga lo que manden, tal y como lo manden aunque fuera una cosa mas humillante y penosa. Elija siempre el último lugar y entonces le dirán: Siéntate mas arriba. En el alma y en el comportamiento debe considerarse la ultima de toda la casa y de toda la Congregación. En todo y siempre la máxima fidelidad a Dios.
Comentario:
La Virtud del Verbo fue la obediencia. Nuestra virtud debe ser la obediencia. Lucifer se perdió por desobediencia, y nosotros podemos perder el rumbo y hasta el alma si desobedecemos a Dios y a los superiores legítimos. Oremos para tener un buen y esclarecido director espiritual y sigamos sus directrices y consejos. Y tratemos de ser fieles a las inspiraciones de Dios, porque Dios nunca nos abandona y premia a los humildes y obedientes. Si tenemos director espiritual, obedezcámosle siempre; y si no lo tenemos, sigamos las inspiraciones de la gracia de Dios, siempre que sean cosas buenas y no causen daño a nadie. Confiemos en Dios, que si nos pide algo importante, también pondrá los medios para conseguirlo y nos dará una guía humana para el camino.
Jesús, en Vos confío.

martes, 12 de enero de 2010

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Rezar y confiar
Jesús misericordioso, ten misericordia de mí, que soy un pobre pecador. Quiero confiar cada vez más en tu bondad y misericordia, teniendo bien claro que ningún pecado por grande que sea, agotará tu misericordia. ¿Por qué a veces tengo miedo de ti? Soy como Adán y Eva después del pecado, que se escondieron de tu presencia. Es que soy un pecador y tengo miedo al castigo. Pero tú, Señor, eres misericordioso hasta cuando castigas, porque tu mano es movida siempre por el amor hacia mí. Incúlcame bien en lo profundo del alma que solo debo rezar y confiar, confiar y rezar, y con ello ya caminaré feliz por esta vida, sabiendo que tú cuidas todos mis asuntos y me cuidas a mí mismo. ¡Señor, quiero agradarte en todo! Enséñame a cumplir tu santa voluntad y a amarte como tú lo mereces. ¿Por qué tendría que temer? Si no peco, tú me amas y me llenas de gracias y dones; y si peco, tú siempre me perdonas y me amas, y me colmas aún más de gracias después de la caída. ¿Entonces a qué tengo miedo? Tengo miedo a fantasmas, a ideas que me pone el demonio porque no quiere que me escape de sus lazos y quiere que desconfíe de ti, porque sabe muy bien que si confío plenamente en ti y en tu bondad, me perderá para siempre. Ayúdame, Señor, a cumplir esto y defiéndeme de la maldad del Maligno, que me odia sobremanera porque te amo y quiero serte fiel.

lunes, 11 de enero de 2010

Ponte en las manos de Dios


Ponte en las manos de Dios

Ponte en las manos de Dios al abrir los ojos a la luz de un nuevo día y a medida que te pasen las horas, recuerda que Dios dirige tu vida porque le tienes cerca de ti.

Ponte en las manos de Dios cuando te sientas perdido sin saber el camino que has de seguir.

Ponte en las manos de Dios cuantas veces salgas de tu hogar y pídele que El dirija tus pasos por donde quiera que vayas.

Ponte en las manos de Dios cuando te sientas enfermo y triste y tu vida esté asediada de grandes temores.

Ponte en las manos de Dios cuando el bien que tú haces sea tenido por mal y tus propósitos no sean comprendidos

Ponte en las manos de Dios cuando tu vida esté rodeada de peligros y no tengas auxilio de ninguna parte.

Ponte en las manos de Dios cuando lo tengas todo por perdido y creas que tu esperanza se desvanece.

Ponte en las manos de Dios cuando no comprendas las causas de tus sufrimientos y tus pruebas.

Ponte en las manos de Dios cuando las puertas se te cierren y no sepas hacia donde dirigirte.

Ponte en las manos de Dios cuando creas que todas las cosas están en contra de ti y sientas que los has perdido a todo.

Ponte en las manos de Dios y verás cómo a la postre todo se arregla para tu bien.

(Anonimo)
recuerda su misericordia y su amor es eterno

viernes, 8 de enero de 2010

martes, 5 de enero de 2010

No tengamos miedo de Jesús.


No tengamos miedo de Jesús.
Si hemos pecado, no desconfiemos de la misericordia de Dios, de la bondad de Jesús, porque al Señor lo hiere la desconfianza del alma más que el pecado mismo. No tenemos que pecar, pero si pecamos, tengamos confianza en que Jesús nos perdonará completamente. ¡No tengamos miedo de Dios! Así procedieron Adán y Eva después del pecado, se escondieron del Señor. Es que el demonio nos hace pecar y, cuando ya nos ha hecho caer, entonces trata de llevarnos a la desesperación para que no acudamos al Médico divino, el único que nos puede curar de nuestro mal. ¿Qué diríamos de un enfermo muy grave que no quisiera acercarse al médico porque tiene miedo de él? Diríamos que está destinado a perecer. Pues así también sucede con el pecador que teme acercarse a Dios, pone en peligro su salvación eterna. ¿Qué nos cuesta confiar, si sabemos que Dios es la Bondad infinita? ¿Podemos creer que Jesús, después de lo que sufrió por nosotros, nos deje abandonados y no nos auxilie? Es más fácil que el sol se oscurezca y que no alumbre, antes que nos falte la bondad del Señor. Entonces confiemos en Él y tantas veces como pequemos, tantas veces acudamos a Él y humildemente pidámosle perdón. Vayamos a confesarnos a menudo, que el sacramento de la confesión no solo nos borra los pecados, sino que nos va curando las viejas heridas y nos ayuda a vencer más fácilmente las tentaciones.
Jesús, en Vos confío.

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