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lunes, 26 de septiembre de 2011

Desánimo.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Desánimo. 
Jesús Misericordioso, a veces me dejo ganar por el desánimo y quedo abatido ante los problemas y tristezas de la vida. Por eso te ruego que, especialmente en esos momentos, Tú estés a mi lado, infundiéndome confianza y alegría, ánimo y esperanza, porque sé muy bien que esos momentos de tristeza son los ideales para Satanás, que aprovecha tales circunstancias para tentarme más fuertemente y trata de llevarme a la desesperación, al pecado.
¡Qué débil, soy, Señor, sin Ti! ¡Cuánta falta me haces en todo momento! Sé que Tú no te apartas de mí, pero a veces es como que escondes tu presencia y me quedo solo y a la deriva. Ayúdame en esos momentos terribles a verte también en medio del abandono, para no desconfiar de Ti y de tu amor infinito por mí.
Jesús, apiádate de mí que soy el más pobre de todos tus hijos, y que a veces quiero levantarme y vuelvo a caer en los mismos pecados y defectos.
Pero confío en tu Misericordia infinita, que justamente trabaja y obtiene sus mayores triunfos en los miserables, y yo soy uno de ellos.
¡Te amo, Jesús! ¡Ten compasión de mí, que soy un pobre pecador!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Visitar a los enfermos.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Visitar a los enfermos.







Allí donde hay sufrimiento, allí está Cristo. Y en los enfermos está el Señor, esperándonos a que vayamos a visitarlo y a consolarlo.






Porque debemos saber que quien está enfermo, muchas veces está desmoralizado y es muy sensible al amor o a la indiferencia de los hombres. Porque quien ha caído enfermo, a veces se siente castigado por Dios, y el demonio le susurra pensamientos de desesperación y tristeza.






Es bueno, entonces, que vayamos a visitarlo y a llevarle esperanza, a que le transmitamos que Dios lo ama y que no es un castigo de Dios su enfermedad, sino que más bien es un hacerse corredentor con Cristo, llevando una partecita de la Cruz de Cristo, para colaborar con la obra redentora del Señor.






Cuántas conversiones se han dado en un enfermo que recibe la visita amorosa de un familiar, de un amigo o de un desconocido que tiene piedad de él.






No temamos contagiarnos, porque Dios nos protegerá. Y si nos contagiáramos y muriésemos, Dios nos dará el Cielo como a mártires suyos, mártires de la caridad y del amor hacia el enfermo.






Jesús, en Vos confío.

martes, 20 de septiembre de 2011

Misericordiosos.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Misericordiosos.







Nos parece que practicar la misericordia con el prójimo es sólo visitar enfermos o presos. Pero también es obra de gran misericordia soportar a los que conviven con nosotros, sean parientes o amigos, vecinos o enemigos. Y ésta es una gran obra de misericordia, porque actuando así nos asemejamos mucho a Jesús, que convivió con los hombres, cuando aún éramos pecadores e indignos de su amor.






La caridad bien entendida empieza por casa, y por lo tanto tenemos que ser exquisitamente delicados en la caridad y la misericordia, principalmente y primero con nuestros seres queridos con los que convivimos a diario. Esto es difícil porque conocemos los defectos que ellos tienen y nos impacientamos. Pero una gran obra de misericordia es el soportarnos mutuamente. Entonces no miremos para otra parte, sino enfrentemos la cruz que se nos ofrece, que es la de estar con buena cara, buenos modales, y siempre una sonrisa, para quienes conviven con nosotros, no enojándonos nunca con ellos, sino siendo mansos y humildes como Jesús y María lo son.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,
"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario

 

Ayuno. 
546 En lo que se refiere a la alimentación, no comeremos carne; las comidas serán tales que ni aún los pobres tendrán nada que envidiarnos. Sin embargo los días festivos pueden diferir un poco de los días regulares. Comerán tres veces al día, observarán rigurosamente los ayunos en el espíritu primitivo y especialmente los dos grandes. Los alimentos serán iguales para todas las hermanas, excluyendo (19) cualquier excepción para que la vida comunitaria sea observada en toda su integridad, tanto en las comidas, como en el vestir o el arreglo de la celda; pero si una de las hermanas se pone enferma, debe gozar de todos los favores. 
Comentario: 
El Señor no ha hecho ni dicho nada inútilmente. Y si Él dijo en su Evangelio que alguna clase de demonios sólo puede arrojarse con la oración y el ayuno, es porque esa es la verdad.
Así que la práctica del ayuno corporal debe ser renovada en la Iglesia y entre nosotros, los Apóstoles de la Misericordia, porque de esa forma es como rescataremos las almas del poder del enemigo, y se las devolveremos a Dios.
Una forma muy buena de ayuno es el ayuno a pan y agua, que la Virgen ha pedido en algunas de sus apariciones. De esa forma comemos algo y hacemos penitencia.
Pero si uno está enfermo, entonces debe comer bien, porque necesita fuerzas para mejorarse de su enfermedad, y ya con la misma enfermedad bien llevada, hace una penitencia muy importante, que sirve para la salvación de las almas.
Dios no quiere nuestro mal, sino todo nuestro bien, y si nos pide que ayunemos si estamos sanos, es para que también nosotros, al ayudarle a Él a salvar almas con la penitencia, también gocemos un día de los triunfos de Dios.
Jesús, en Vos confío.

viernes, 9 de septiembre de 2011

lunes, 5 de septiembre de 2011

Confiando en la Divina Misericordia

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Confiando en la Divina Misericordia





En la tristeza, confiar.




La tristeza es un reclamo para Satanás que, cuando nos ve tristes, se acerca y trata de llevarnos al pecado, o al menos al desaliento, al descorazonamiento y a la desesperación. Entonces es en estos momentos en que se hace de capital importancia confiar en Dios, en su Misericordia infinita.



Es fácil confiar en Dios cuando estamos contentos y todo nos va bien. Lo difícil es seguir confiando en Dios cuando las cosas no salen como las esperábamos. Es aquí donde podemos demostrarle a Dios nuestra confianza, porque será de gran mérito para nosotros el seguir confiando en Dios y en su Bondad aún en medio de las tribulaciones.




Sepamos decir en medio de la oscuridad: "Jesús, no entiendo nada, pero confío en Ti, en tu bondad infinita para conmigo y los míos". Y repitámoslo muchas veces hasta que nos venga una gran paz, que será el signo de que Satanás se aleja de nosotros y nos deja en paz, porque no ha podido con nosotros, y con sus ataques lo único que ha logrado es acercarnos más a Dios.

VISITANTES DE....