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domingo, 31 de julio de 2011

Dios también es Justo.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Dios también es Justo.

Vi al Ángel de la Guarda que me dijo seguirlo. En un momento me encontré en un lugar nebuloso, lleno de fuego y había allí una multitud de almas sufrientes. Estas almas estaban orando con gran fervor, pero sin eficacia para ellas mismas, sólo nosotros podemos ayudarlas. Las llamas que las quemaban, a mí no me tocaban. Mi Ángel de la Guarda no me abandonó ni por un solo momento. Pregunté a estas almas ¿cuál era su mayor tormento? Y me contestaron unánimemente que su mayor tormento era la añoranza de Dios. Vi a la Madre de Dios que visitaba a las almas en el Purgatorio. Las almas llaman a María "La Estrella del Mar". Ella les trae alivio. Deseaba hablar más con ellas, sin embargo mi Ángel de la Guarda me hizo seña de salir. Salimos de esa cárcel de sufrimiento. [Oí una voz interior] que me dijo: Mi misericordia no lo desea, pero la justicia lo exige. A partir de aquel momento me uno más estrechamente a las almas sufrientes. (Diario #20)

Comentario:

Dios es infinitamente misericordioso pero también es infinitamente justo. Por eso todas las culpas deben ser pagadas, si no en la tierra, será en el Purgatorio o, lo que es peor, en el Infierno por toda la eternidad.

Por eso el que no aprovecha su vida para hacer penitencia por los pecados cometidos en su vida, es un inconsciente que por no querer reparar y sufrir en la tierra por un tiempo, tendrá que soportar sufrimientos muy grandes en el otro mundo.

¡Ay de los que gozan en este mundo y no reparan por las culpas cometidas!, les espera un largo Purgatorio.

Aprovechemos que tenemos esta vida terrena, que estamos en el tiempo propicio, en el tiempo de la Misericordia divina, y hagamos méritos y reparación por nuestra vida pasada, puesto que es mejor pagar aquí en la tierra que en el otro mundo.

No nos compadezcamos de quien es justo y sufre, sino más bien compadezcámonos de quien es pecador y goza en este mundo, porque le espera un más allá lleno de sufrimientos, ya sea en el Purgatorio o en el Infierno.

¡Qué locura es desaprovechar el tiempo presente sin hacer penitencia!

Pero sobre todo tenemos que reparar con el amor, porque Dios perdona mucho y olvida todo lo malo, a quien le ama. Entonces amemos mucho a Dios y tendremos una eternidad feliz, y pasaremos de esta vida terrena directamente al Paraíso.

Dios es infinitamente misericordioso, pero también es infinitamente justo.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Dios es infinitamente misericordioso, pero también es infinitamente justo. Y si no lo creemos así, solo miremos lo que hizo pasar a su propio Hijo para salvarnos.

Por eso es un error considerar solo la Misericordia de Dios y no su Justicia, porque en Dios son una sola cosa.

El Infierno existe, es eterno y lo creó Dios para los ángeles rebeldes, y allí también van los réprobos. Muchos que están ahora en el Infierno, quisieran volver atrás para rectificar la idea que tenían de Dios.

La Justicia de Dios también es misericordiosa, porque si en realidad Dios tendría que castigarnos según la medida de nuestros pecados, el Infierno tendría que ser cien veces más horripilante y terrible de lo que ya es, ¡tan grave es el pecado!

Por eso como dice San Ignacio: "Si del amor de Dios me olvidare, al menos que el temor me mantenga en la buena senda para no pecar". Porque el asunto es evitar el pecado, ya sea por el amor que tenemos a Dios y porque no queremos ofenderle, o al menos por el temor al castigo que nos puede venir si lo cometemos.

Confiemos en Dios, pero no juguemos con Él, porque bien sabemos que quien juega con un enamorado, se expone a que el enamorado reaccione violentamente. "De Dios no se ríe nadie impunemente", dice la Escritura, y es una gran verdad.

Confiemos en Dios, y aprovechemos su Bondad infinita para ser más buenos y mejores cada día que pasa.

miércoles, 20 de julio de 2011

Jesús, quiero recibirte.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Jesús, quiero recibirte. 

Jesús Misericordioso quiero recibirte más frecuentemente en el Sacramento del Amor, porque me sucede a veces que teniendo la posibilidad de ir a Misa y comulgar, me quedo en casa por comodidad o pereza, y así pierdo todas las gracias y dones que Tú me quieres comunicar a través de la Comunión.
Ayúdame Jesús a frecuentar más la Santa Misa y recibirte en la Eucaristía, porque sé muy bien que el enemigo de mi alma hace de todo para apartarme de Ti, y si yo comulgo frecuentemente y aún diariamente, entonces estoy más que seguro que no podrá hacer nada contra mí. En cambio si me dejo estar y me voy alejando de Ti, poco a poco caeré en sus trampas y terminaré enredado en pecados.
A veces se me ocurren tantos pretextos para no ir a recibirte, que creo que el demonio debe tener parte en estas sugerencias, porque él sabe muy bien todo el bien que reciben las almas a través de la Comunión sacramental.
Por eso, querido Jesús, hoy, que en muchas partes se festeja el día del Amigo, yo quiero hacer el propósito de serte un amigo fiel, de ir a recibirte de ser posible todos los días, y así entretenerme contigo que encuentras tus delicias en venir sacramentalmente a los hombres, y a mi alma.
¡Bendito seas Jesús, Amigo mío que no me fallas jamás!

martes, 19 de julio de 2011

Dar de beber al sediento.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Dar de beber al sediento. 
Jesús dice que no quedará sin recompensa quien dé un vaso de agua fresca a uno de sus discípulos. ¿Y qué decir entonces de quien dé un vaso de agua a quien está sediento, a quien como el mismo Cristo en la cruz, tiene una sed abrasadora? Será como darle el agua al mismo Cristo, porque lo que se hace al prójimo, se hace a Jesús, ya que Jesús está presente en los hermanos, especialmente en los más necesitados.
Dios nos quiere asociar a su obra y por eso Él permite que haya sedientos, para que nosotros, dándoles de beber, ganemos méritos para el Cielo y ejercitemos el amor al prójimo y a Dios. Porque todo el Evangelio se reduce a amar: amar a Dios y al prójimo en Dios.
El agua es de Dios y no se le puede negar un vaso de agua a nadie.
El agradecimiento del cuerpo del sediento al que le hemos dado de beber, subirá hasta el trono de Dios y volverá a nosotros en lluvia de bendiciones, porque Dios reporta como hecho a Él mismo lo que se hace en la tierra al más humilde de los hombres.
Si pensáramos más en esta maravilla que son las obras de misericordia, no dejaríamos pasar ni una sola ocasión para hacerlas. Ni un solo día pasaríamos sin hacer al menos varias obras de misericordia.
Y si recordáramos que el Señor ha dicho en su Evangelio que son bienaventurados los misericordiosos porque obtendrán misericordia, entonces sí que buscaríamos la manera de ejercitar la misericordia a todas horas y en todo tiempo, con tal de obtener la preciosa Misericordia de Dios sobre nuestros muchos pecados.
Y si nuestros pecados son muchos y muy graves, entonces seremos más misericordiosos, porque a quien mucho ama, mucho se le perdona, y para que mucho se nos perdone, mucho hay que amar, entonces nos preocuparíamos por amar mucho, obrando misericordiosamente.
Jesús, en Vos confío.

lunes, 18 de julio de 2011

En Dios, Misericordia y Justicia son una sola cosa.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

En Dios, Misericordia y Justicia son una sola cosa. Es un error considerar solo la Misericordia de Dios y dejar de lado su Justicia. Muchos condenados que están ahora en el Infierno, se dan cuenta de la gran emboscada que les tendió el demonio, haciéndoles creer que Dios solo es misericordioso.

Por eso a Dios hay que amarlo, pero también hay que temerlo, en el sentido de que debemos luchar para no ofenderlo, porque bien dice la Escritura que de Dios no se ríe nadie.

Él perdona mucho, perdona todo al pecador. Pero si el pecador persiste en su pecado, y cree poder burlarse de Dios, entonces entrará en acción la Justicia divina y será castigado, si no en el tiempo, sí en la eternidad.

Porque la Misericordia de Dios no es para que nos aprovechemos de ella para seguir pecando libremente, sino para que estemos seguros de que Dios nos perdonará cualquier pecado y todos los que sean necesario perdonarnos, pero no nos burlemos de Dios, porque Él también es Justicia infinita. Y si no, veamos lo que la Justicia de Dios ha pedido a su propio Hijo, que no dudó en mandarlo a la Cruz para que nos salve.

Palabras de Jesús Misericordioso

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Palabras de Jesús Misericordioso

Cruz luminosa.

Escribe esto: Antes de venir como el Juez Justo, vengo como el Rey de Misericordia. Antes de que llegue el día de la justicia, les será dado a los hombres este signo en el cielo.

Se apagará toda luz en el cielo y habrá una gran oscuridad en toda la tierra. Entonces, en el cielo aparecerá el signo de la cruz y de los orificios donde fueron clavadas las manos y los pies del Salvador, saldrán grandes luces que durante algún tiempo iluminarán la tierra. Eso sucederá poco tiempo antes del último día. (Diario # 83)

Comentario:

Muchos quisieran que Dios viniera a castigar a los malos y darles su merecido. Pero Dios es paciente y no quiere que perezca ninguna de sus criaturas, y por eso da todas las posibilidades para que los malvados vuelvan al camino de la justicia y del bien, y así se salven.

Los hombres no tenemos conciencia de lo que significa la condenación de un alma al Infierno, porque no podemos comprender qué quiere decir una eternidad de tormentos.

Un alma que se condena es mayor mal que todas las desgracias y calamidades de todos los mundos y de todos los tiempos juntas. Porque esa alma sufrirá para siempre.

Entonces aprovechemos la paciencia de Dios para convertirnos e invitar a todos los hombres a la conversión.

Y el Señor vendrá en nuestra ayuda, porque Él mismo, antes de que venga el día terrible de la Justicia de Dios, dará este signo en el Cielo, la Cruz luminosa, y muchos hombres comprenderán y se convertirán a Dios.

Es que Dios no quiere la muerte del pecador, sino que viva. Dios quiere que los hombres se arrepientan y cambien, pues los quiere salvar a todos. Ya tendrá la eternidad para castigar a los que mueran sin arrepentirse.

Pero nosotros que sabemos estas cosas, no esperemos a este signo, no esperemos al último día, sino seamos buenos hoy, convirtámonos hoy mismo, uniéndonos cada vez más a Jesús, cumpliendo los Mandamientos y las enseñanzas del Evangelio.

domingo, 17 de julio de 2011

Todos necesitamos la Misericordia de Dios.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Todos necesitamos la Misericordia de Dios. 
Los espíritus más puros son ante Dios como una nada. Por eso nunca nos creamos muy santos o puros, porque ante Dios, somos una nada.
En cambio invoquemos sobre nosotros su misericordia infinita, que es lo que nos salva, porque en justicia nadie se salva. Ninguno se salva por las buenas obras ni por los méritos, sino solo por la Misericordia de Dios.
Las obras y los méritos pueden dar el grado de gloria que tendremos en el Cielo, pero la salvación nos viene como puro regalo de Dios, a través de su infinita Misericordia que ha tenido compasión de nosotros los hombres.
Aprovechemos cada falta, cada pecado que cometemos, para humillarnos y pedir misericordia a Dios, porque esto agrada mucho al Señor, y tanto le gusta, que nos colma de gracias y dones por encima de lo que esperamos.
Si no pecamos, demos gracias a Dios, porque el mayor mérito es de Él, que no nos deja caer; y si pecamos, humillémonos profundamente ante el Señor, y saldremos favorecidos.
Es decir que todo nos debe servir para aumentar en el amor a Dios, tanto la vida santa como los pecados.
¿Qué se diría de un niño que está aprendiendo a caminar y que cuando cae en tierra no se quisiera levantar? Diríamos que nunca aprenderá a caminar.
Pues así sucede con el alma que va a los tumbos, cayendo de vez en cuando en el pecado, o muy seguido, pero que debe levantarse. Y como el niño que la madre levanta y cubre de besos y cura las nanas que se hizo al caer, así Dios nos cura a nosotros con su perdón y Misericordia cada vez que caemos. Con el tiempo lo haremos mejor. No hay que desanimarse jamás.
Jesús, en Vos confío.

martes, 12 de julio de 2011

Llamado de Dios.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Llamado de Dios. 
543 La duración del postulantado. El postulantado será de un año. (17) Durante ese período la persona dada debe analizar si este tipo de vida le gusta y si es apta o no para ella; y también la Maestra debe observar atentamente si la persona dada es apta o no lo es para este tipo de vida. Después de un año, si resulta que tiene una buena voluntad y un sincero deseo de servir a Dios, hay que recibirla en el noviciado. 
Comentario: 
Las cosas que se preparan bien, generalmente salen bien. El Señor se preparó durante treinta años de vida oculta y cuarenta días de desierto con ayuno y oración, para realizar su misión, que salió a la perfección.
También quien quiera entrar en la vida religiosa, nos dice Sor Faustina, debe ser probada, porque no hay que lanzarse a tontas y a locas a este camino tan escarpado.
Y esto sirve para todo camino, porque en la vida tenemos siempre que elegir. Por eso es bueno siempre tener tiempos de oración intensa, ya que la oración aclara los más oscuros caminos y nos da la certeza de que lo que vamos a emprender es la voluntad de Dios.
Dios no quiere nuestra ruina, sino nuestra salvación eterna. Por eso si Él llama, si es verdaderamente Él el que llama, no hay que tener miedo porque todo lo que el Señor pide siempre es por el bien de la criatura, aunque a simple vista parezca que no es así.
Dios es bueno y quiere la felicidad para sus hijos, incluso aquí en la tierra. Y nadie es más feliz que quien sigue la voluntad divina, cueste lo que cueste.
Si no tenemos fuerzas o nos da miedo seguir lo que Dios nos pide, digámoselo al Señor con toda confianza y humildad, porque Él comprende nuestra debilidad y sabe esperar y recibir de la criatura lo que ésta puede darle.
Jesús, en Vos confío.

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