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domingo, 28 de febrero de 2010

Oracion de Proteccion ante Desastres Naturales


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Oracion de Proteccion ante Desastres Naturales

Padre Celestial, venimos a Ti por medio de tu hijo Jesús para que cuides a todo el mundo Estamos unidos en esta oración para pedirte perdón y misericordia por los meritos de la sangre preciosa de tu hijo amado Jesucristo por todos los pecados cometidos de este pueblo y por nosotros.

Padre Celestial, creemos en Ti y en tu misericordia y creemos que Tu enviaste a Jesús para nuestra salvación, por eso te pertenecemos por medio del pacto de sangre.

Somos tus hijos no nos abandone pues aceptamos a Jesús como nuestro salvador.

Eres nuestro Dios y por eso venimos a donde Ti con un corazón contrito y humillado.

No permitas que el enemigo del alma y del cuerpo nos atormente.

Padre Celestial envía tu ejército celestial a pelear esta batalla a favor nuestro.

Padre omnipotente y omnisciente por medio de tu hijo Jesús te pedimos que nos aleje todas las fuerzas negativas de la naturaleza que puedan afectar a nuestras naciones: inundaciones, huracanes, tormentas, ciclones, tornados, rayos, temblores de tierra, terremotos, maremotos, tsunamis, volcanes, calor extremo, fuego, incendios forestales y sequías.

Yo sé que el SEÑOR, nuestro Soberano, es más grande que todos los dioses. YO CONFIO EN EL

El SEÑOR hace todo lo que quiere en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos sus abismos.

Levanta las nubes desde los confines de la tierra; envía relámpagos con la lluvia y saca de sus depósitos a los vientos.

Padre tu eres el creador del Universo, todo ha sido obra de tus manos, Tú empapas los surcos de la tierra y nivela sus terrones, Tú calmas el estruendo de las olas y el alboroto de los pueblos .

Tú mantienes firmes las montanas con Tú poder y fuerza. Hiciste que la tierra temblara y se abriera, ¡Cierra ahora sus grietas pues se desmorona!Padre por medio de tu hijo Jesús te pedimos que selles con la sangre preciosa de tu hijo amado Jesús los abismos de esta tierra y del mar y selles las fallas tectónica de nuestra tierra-Padre celestial te pedimos por medio de tu hijo amado Jesús que alejes de nuestra orbita terrestre cualquier fenómeno astronómico planeta, meteorito, satelite, estrella o cualquier evento natural que pueda causar daño sobre el medio ambiente o en nuestras personas.Vengan, cantemos con júbilo al Señor; aclamemos a la roca de nuestra salvación.

Lleguemos ante él con acción de gracias, aclamémoslo con cánticos. Porque el Señor es el gran Dios, el gran Rey sobre todos los dioses.

En sus manos están los abismos de la tierra; suyas son las cumbres de los montes. Suyo es el mar, porque él lo hizo; con sus manos formó la tierra firme.

Vengan, postrémonos reverentes, doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor.Porque tu eres nuestro Dios y nosotros somos tu pueblo; ¡somos un rebaño bajo Tu cuidado!

Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón.

Alabemos al Señor, porque El es bueno; porque para siempre es su misericordia

Padre tu eres nuestro Dios, el todopoderoso. Tu eres mi Dios, en quien confío, el que me libra del lazo del cazador, de la peste destructora, de la pestilencia de la noche, y de la plaga, por eso levanto mis ojos hacia ti Señor para pedirte que nos envíe Tus ángeles para que acampen alrededor nuestro, guardes a mi familia de todo mal, guardes nuestras entradas y salidas ahora y siempre, todos nuestros caminos y líbranos de todos los peligros.

En este momento sello mi cuerpo, mi alma y mi espíritu con la sangre de Jesús y sello con la sangre de Jesús cada uno de los miembros de mi familia y en fe me coloco la cruz de Jesús en mi frente y en la frente de cada uno de los miembros de mi familia.Bendice a esta isla y a este pueblo. Bendice a cada persona que esta intercediendo a favor nuestro.

Bendice este lugar y a esta tierra, el aire, el agua y los cielos.

Bendice toda tu creación. Bendice de manera especial a todos tus siervos.

Gracias por enviarnos a tu hijo Jesús. Bendito y alabado seas por siempre.

Alabado sea tu nombre por toda la eternidad.Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como eran en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como eran en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como eran en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Cada hora.


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Cada hora.
Cada hora que pasa es un regalo de la Misericordia divina, que nos da ese espacio de tiempo para que hagamos méritos y buenas obras para alcanzar el Cielo. El Señor en cada hora nos inunda de gracias, y a veces no las sabemos apreciar o ni siquiera nos damos cuenta de ello. Cada hora que pasa no vuelve, y cada hora queda sellada para siempre en el tiempo, eternamente inamovible. Por eso ¡qué importante es que no desaprovechemos este tiempo de vida que tenemos sobre la tierra, porque es el tiempo de misericordia, es el día de la misericordia, luego vendrá el juicio y será el tiempo de la justicia! A veces ¡qué manera de derrochar el tiempo inútilmente! No es que siempre tengamos que hacer cosas importantes, sino que aunque hagamos las cosas sencillas de todos los días, tenemos que hacerlas con amor y ofreciéndolas a Dios, entonces así tendrán mucho mérito para salvarnos, santificarnos y salvar muchas almas.
Jesús, en Vos confío.

sábado, 27 de febrero de 2010

Renuévanos con tu gracia, Señor


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Renuévanos con tu gracia, Señor.

Señor Jesús, tú que eres manso y humilde de corazón, danos entrañas de misericordia, bondad y humildad y danos comprensión para con todos.

Que sepamos ayudar a los necesitados y consolar a los que sufren,para imitarte a ti, el buen Samaritano.

Que María, la Virgen Madre, interceda por los que se han consagrado a tu servicio, para que vivan su virginidad con un grande amor hacia ti, en bien de la Iglesia.

Concédenos la abundancia de tu misericordiay perdona la multitud de nuestros pecados y el castigo que por ellos merecemos.

Digamos juntos la oración que Cristo nos enseñó y pidamos al Padre que nos libre del mal: Padre nuestro...

ORACIÓN Padre eterno, convierte hacia ti nuestros corazones, para que, viviendo consagrados a tu servicio, te busquemos siempre a ti, que eres lo único necesario, y practiquemos la caridad en todas nuestras acciones. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.R. Amén.

ORACIÓN


"JESUS YO CONFIO EN TI"

ORACIÓN
En los problemas y necesidades:
MUESTRANOS TU GLORIA, SEÑOR
En el camino de la vida:
MUESTRANOS TU GLORIA SEÑOR
En el sendero hacia el Calvario:
MUESTRANOS TU GLORIA, SEÑOR
En la fe y en la esperanza:
MUESTRANOS TU GLORIA, SEÑOR
En el trabajo y en las responsabilidades:
MUESTRANOS TU GLORIA, SEÑOR
En la cruz y en el sufrimiento:
MUESTRANOS TU GLORIA, SEÑOR
En la vida y en la muerte:
MUESTRANOS TU GLORIA, SEÑOR
En la tristeza y en la inquietud:
MUESTRANOS TU GLORIA, SEÑOR

jueves, 25 de febrero de 2010

SANTISIMO SEÑOR DE LA MISERICORDIA


"JESUS YO CONFIO EN TI"

SANTISIMO SEÑOR DE LA MISERICORDIA
HEME AQUI POSTRADA HUMILDE Y CONTRITA
ANTE TU DIVINA IMAGEN,
MEDITANDO EN TUS SANTISIMAS LLAGAS
Y POR ELLAS IMPLORANDO TU PIEDAD
Y MISERICORDIA EN MIS NECESIDADES,
TRIBULACIONES Y SUFRIMIENTOS,
PARA QUE BENDIGAS MI HOGAR Y MIS HIJOS
Y HACERNOS DIGNOS Y MERECEDORES DE TU PERDON
Y PIEDAD, PUES TU MARTIRIO EN EL GOLGOTA
Y LA SANGRE QUE DERRAMASTE POR REDIMIRNOS,
NOS LAVE Y PURIFIQUE DE TODA MANCHA.

SANTISIMO SEÑOR DE LA MISERICORDIA
CONTEMPLO TU SANTA LLAGA DE LA MANO IZQUIERDA,
Y CON TODAS LAS VENAS DE MI CORAZON TE PIDO,
SEÑOR ME AYUDES EN MIS PENAS Y AFLICCIONES
SOBRE TODO EN LA QUE HOY ME AFLIGE,
TE PIDO CONSUELO Y MISERICORDIA
(SE PIDE)

SANTISIMO SEÑOR DE LA MISERICORDIA
CONTEMPLO TU SANTA LLAGA DE TU MANO DERECHA.,
POR ELLA TE PIDO EXTIENDAS TU DIESTRA
Y GUIES A MIS HIJOS, A MI ESPOSO Y
A LOS QUE AMO, POR EL CAMINO DEL BIEN
APARTANDOLOS DE TODO PELIGRO,
DE MALAS COMPAÑIAS ESPECIALMENTE.
(SE PIDE)

SANTISIMO SEÑOR DE LA MISERICORDIA
CONTEMPLO TU SANTA LLAGA DEL PIE IZQUIERDO,
Y POR ELLA TE PIDO BENDIGAS MIS NEGOCIOS Y MI TRABAJO
PARA QUE NO FALTE
EL PAN NUESTRO DE CADA DIA; ESPECIALMENTE
(SE PIDE)

SANTISIMO SEÑOR DE LA MISERICORDIA
CONTEMPLO TU SANTA LLAGA DEL PIE DERECHO,
Y POR ELLA TE PIDO LA PAZ DE MI HOGAR,
LA BUENA ARMONIA EN MI FAMILIA
PARA QUE MIS HIJOS SE ENCAMINEN
POR LA SENDA DE LA VIRTUD, PARA QUE SEAN FELICES
ESPECIALMENTE....(SE PIDE)

SANTISIMO SEÑOR DE LA MISERICORDIA
CONTEMPLO Y MEDITO CON TODO MI CORAZON
LA LLAGA DE TU SANTO COSTADO, Y
POR LA ABUNDANTE SANGRE QUE DE ELLA DERRAMASTE
TE PIDO LA SALUD DEL ALMA Y CUERPO
QUE LAS ENFERMEDADES QUE TANTO AFLIGEN,
NO SE APODEREN DE MI NI DE LOS QUE AMO;
DEVOLVIENDO LA SALUD PERDIDA
ESPECIALMENTE.....(SE PIDE)

SANTISIMO SEÑOR DE LA MISERICORDIA
YA QUE HE MEDITADO EN TUS SANTISIMAS LLAGAS,
Y CON LA FE QUE OIRAS MIS SUPLICAS
TE OFREZCO SER TU DEVOTA
Y PROPAGAR TU DEVOCION.

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO
Y DEL ESPIRITU SANTO.

BORRA SEÑOR LAS MANCHAS DE SUS CULPAS
Y SI TIENE YA LA DICHA DE ESTAR LIMPIO (A) DE ELLAS
DALE LA ENTRADA EN TU SANTA GLORIA.

PIADOSO JESUS, DALE EL DESCANSO ETERNO

(SE REZA UN PADRE NUESTRO

LA PROMESA DE GRACIA

"JESUS YO CONFIO EN TI"

LA PROMESA DE GRACIA DE MISERICORDIA PARA A LOS AGONIZANTES
“A quienes recen este rosario, Me complazco en darles lo que Me pidan. Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz. Escríbelo para las almas afligidas: Cuando un alma vea y conozca la gravedad de sus pecados, cuando a los ojos de su alma se descubra todo el abismo de la miseria en la que ha caído, que no se desespere, sino que se arroje con confianza en brazos de Mi misericordia, como un niño en brazos de su madre amadísima (...) Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad. Escribe: cuando recen este rosario junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso” (Diario, 1541)


“Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece este rosario a la hora de la muerte, (...) Cuando delante de un agonizante otros rezan junto este rosario, se aplaca la ira Divina y la inmensa misericordia envuelve al alma” (Diario, 811).

Para rezarla con las cuentas del rosario. “Al comienzo:Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, Su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
En las cuentas grandes (1 x): Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero.
En las cuentas pequeñas (10 x): Por Su dolorosa pasión,ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Al finalizar (3 x): Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,ten piedad de nosotros y del mundo entero” (Diario, 476).
El Señor Jesús dijo a Santa sor Faustina: “Deseo que esta misericordia se derrame sobre el mundo entero a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede retirarse sin confiar en mi misericordia que tanto deseo para las almas. Reza, cuanto puedas, por los agonizantes, impetra para ellos la confianza en Mi misericordia, porque son ellos los que más necesitan la confianza quienes la tienen muy poca” (Dario, 1777).
“Hija Mía, ayúdame a salvar a un pecador agonizante; reza por él este rosario que te he enseñado. Al empezar a rezar el rosario, vi a aquel moribundo entre terribles tormentos y luchas. El Ángel Custodio lo defendía, pero era como impotente ante la gran miseria de aquella alma (...) Mientras rezaba el rosario, vi a Jesús tal y como está pintado en la imagen. Los rayos que salieron del Corazón de Jesús envolvieron al enfermo y las fuerzas de las tinieblas huyeron en pánico. El enfermo expiró sereno” (Diario, 1565). “Me relaciono a menudo con almas agonizantes impetrando para ellas la misericordia de Dios. Oh, qué grande es la bondad de Dios, más grande de lo que nosotros podemos comprender. Hay momentos y misterios de la Divina Misericordia de los cuales se asombran los cielos. Que callen nuestros juicios sobre las almas, porque la Divina Misericordia es admirable con ellas” (Diario, 1684).
“La Divina Misericordia alcanza al pecador a veces en el último momento, de modo particular y misterioso. Por fuera parece como si todo estuviera perdido, pero no es así; el alma iluminada por un rayo de la fuerte y última gracia Divina, se dirige a Dios en el último momento con tanta fuerza de amor que en ese último momento obtiene de Dios el perdón de las culpas y de las penas, sin darnos, por fuera, alguna señal de arrepentimiento o de contrición, porque ya no reacciona a las cosas exteriores. Oh, qué insondable es la Divina Misericordia. Pero, ¡qué horror! también hay almas que rechazan voluntaria y conscientemente esta gracia y la desprecian. Aún ya en la agonía misma Dios misericordioso da al alma un momento de lucidez interior y si el alma quiere, tiene la posibilidad de volver a Dios. Pero, a veces, en las almas hay una dureza tan grande que conscientemente eligen el infierno; frustran todas las oraciones que otras almas elevan a Dios por ellas e incluso los mismos esfuerzos de Dios...” (Diario, 1698).“La unión con los agonizantes. Me piden oraciones; puedo rezar, el Señor me ha dado misteriosamente el espíritu de la plegaria, estoy continuamente unida a Él. Siento plenamente que vivo por las almas, para llevarlas a Tu misericordia, oh Señor; para tal fin ningún sacrificio es demasiado pequeño” (Diario, 971).
...El Señor me hizo saber cuánto desea que el alma se distinga en el amor activo y vi en mi interior qué grande es el número de almas que nos piden gritando: Dénos a Dios; y ardió en mí la sangre apostólica. No la escatimaré sino que la daré hasta la última gota por las almas inmortales; aunque, quizá, Dios no lo pida físicamente, pero espiritualmente esto es posible para mí, y no menos meritorio” (Diario, 1249).
“Deseo atravesar el mundo entero y hablar a las almas de la gran misericordia de Dios. OH SACERDOTES, AYÚDADME EN ESTO...” (Diario, 491).
“Diles a Mis sacerdotes que los pecadores más empedernidos se ablandarán bajo sus palabras cuando ellos hablen de Mi misericordia insondable, de la compasión que tengo por ellos en Mi Corazón. A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazones a los que hablen” (Diario, 1521).
“Hija Mía, mira hacia el abismo de Mi misericordia y rinde homenaje y gloria a esta misericordia Mía, y hazlo de este modo: Reúne a todos los pecadores del mundo entero y sumérgelos en el abismo de Mi misericordia” (Diario, 206).
“Penetra en Mis secretos y conocerás el abismo de Mi misericordia para con las criaturas y Mi bondad insondable, y harás conocer ésta a todo el mundo. A través de la oración intermediarás - entre la tierra y el cielo” (Diario, 438

Quince minutos con Jesús Misericordioso


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Quince minutos con Jesús Misericordioso
Señor, soy pecador. Ten misericordia de mí. Tú que eres la Compasión y la Misericordia, apiádate de mí, que estoy aplastado por las culpas. Pero estoy contento de tener miserias y de ser miserable, pues así puede actuar tu Misericordia, porque ella actúa donde hay miserias que consumir y quemar, y convierte al gran pecador en gran santo. Yo soy un gran pecador, Jesús, pero quiero convertirme a partir de hoy en un gran santo. Necesito que tu Misericordia me envuelva y me ayude a subir, a escalar el camino de la perfección. Jesús, estoy feliz de que seas tan bueno. Yo tengo confianza en Ti y en tu bondad, porque sé que me has creado por amor y que me conservas en la existencia por amor, y que también me esperas en el Cielo para colmarme de tu amor infinito. No permitas que me pierda, seducido por el Mal. Actúa, Señor, con todos los medios que creas necesarios para llevarme por el camino del bien y así no me pierda yo eternamente. ¡Te amo, Jesús mío!

domingo, 21 de febrero de 2010

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
Tiempo de lucha.
509 Entre las contrariedades que estoy experimentando, recuerdo que el tiempo de la lucha no ha terminado, me armo de paciencia y de este modo venzo a mi adversario.
Comentario:
Hasta que no estemos felices en el Cielo no hay que cantar victoria, porque el demonio es muy astuto y hasta el último momento de nuestra vida puede tentarnos y tratar de hacernos perder el Paraíso. Entonces es tiempo de lucha. La vida de la tierra es tiempo de lucha, de combate contra los enemigos del alma, que no pierden oportunidad en tentarnos de todas formas. Por eso tenemos que armarnos de paciencia y saber que tenemos la ayuda de Dios, que Él quiere que ganemos este combate. Incluso Dios quiere más que nosotros que venzamos en esta batalla, porque somos almas creadas por su amor y le pertenecemos a Él, y si nos perdemos, seremos una pérdida para Dios. En estos tiempos del demonio nos hace creer que no existe y que no influye en nuestras vidas, pero esta es una táctica de usa muy hábilmente y de la cual no hay que hacer caso, sino estar en guardia y combatir con la oración y la penitencia, armas usadas por Nuestro Señor, y armas que también debemos usar nosotros.
Jesús, en Vos confío.

sábado, 20 de febrero de 2010

Ora y confía


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Ora y confía

Padre, escucha mi oración, atiende mi plegaria, porque en ti confío.
Padre alargo a ti mis manos, porque en ti confió.
Padre, escúchame pronto, porque me falta el aliento y en ti confío.
Padre hazme sentir desde la mañana tu gracia,
puesto que confío en ti.
Padre señálame el camino que debo andar, ya que levanto a ti mi alma porque en ti confío.
Padre, enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios y en ti confío.
Padre que tu buen espíritu me guíe
y me conduzca por buenos caminos porque en ti confío.
Padre, por tu Nombre guardarás mi vida;
por tu gran compasión me sacarás de las angustias.
Porque en ti confío y confiare por siempre.

jueves, 18 de febrero de 2010

Viernes de ceniza


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Viernes de ceniza
"Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias" (Sal 50)


El amor, del que nos habla el capítulo 25 de San Mateo, es prueba superada en el servicio a los necesitados.
Si miramos a nuestro alrededor hay situaciones que nos producen vértigo, distanciamiento, prevención, miedo, temor, angustia

INTERPELACIÓN PARA ESTE DIA
¿De qué huimos para buscar escenarios que no comporten riesgos a nuestra vida cristiana o física?
J.L

LA NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA PARA 2010


"JESUS YO CONFIO EN TI"



LA NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA PARA 2010
Día 1º Viernes 02/04/2010: Hoy, tráeme a TODA LA HUMANIDAD Y ESPECIALMENTE A TODOS LOS PECADORES.


Día 2º Sábado 03/04/2010: Hoy, tráeme a LAS ALMAS DE LOS SACERDOTES Y LAS ALMAS DE LOS RELIGIOSOS.


Día 3º Domingo 04/04/2010: Hoy, tráeme a TODAS LAS ALMAS DEVOTAS Y FIELES.


Día 4º Lunes 05/04/2010: Hoy, tráeme a AQUELLOS QUE NO CREEN EN DIOS Y AQUELLOS QUE TODAVÍA NO ME CONOCEN.


Día 5º Martes 06/04/2010: Hoy, atráeme a LAS ALMAS DE LOS HERMANOS QUE SE HAN SEPARADO DE MI IGLESIA.


Día 6º Miércoles 07/04/2010: Hoy, tráeme a LAS ALMAS MANSAS Y HUMILDES Y A LAS ALMAS DE LOS NIÑOS PEQUEÑOS.


Día 7º Jueves 08/04/2010: Hoy, tráeme a LAS ALMAS QUE VENERAN Y GLORIFICAN MI MISERICORDIA DE MODO ESPECIAL.


Día 8º Viernes 09/04/2010: Hoy, tráeme a LAS ALMAS QUE ESTÁN RETENIDAS EN EL PURGATORIO.


Día 9º Sábado 10/04/2010: Hoy, tráeme a LAS ALMAS TIBIAS.


El Viernes Santo del año 1937, Jesús le pidió a la beata Sor Faustina que rezara una novena especial antes de la Fiesta de la Misericordia. Él Mismo le dictó las intenciones para cada día. Por medio de una oración específica, ella traería a Su Corazón a diferentes grupos de almas cada día y las sumergiría en el mar de Su Misericordia. Entonces, suplicaría al Padre, por el poder de la Pasión de Jesús, que les concediera gracias a estas almas (Diario, 1209).
A diferencia de la novena de coronillas, que nuestro Señor indudablemente quiere que recemos, esta novena parece haber sido destinada principalmente para el uso personal de Sor Faustina. Esto se desprende de las instrucciones de nuestro Señor, en las cuales Él se dirige a ella usando la palabra "tú" en el singular.
Sin embargo, ya que le ordenó a Sor Faustina que la pusiera por escrito, nuestro Señor bien habría querido que otros la rezasen, también. Una vez publicada, de inmediato se popularizó y la gente empezó a rezar la novena, no solamente para prepararse para la Fiesta de la Misericordia, sino también en otras ocasiones.
El hecho de que la novena comprende una gama amplia de intenciones y que excluye necesidades personales, hace tanto más asombrosa su gran popularidad. En esta novena nosotros verdaderamente hacemos nuestras las intenciones del Señor, una expresión maravillosa del privilegio y de la responsabilidad de la Iglesia, como la Esposa del Señor, de ser la intercesora al lado de Cristo en el trono de la misericordia.
LA NOVENA (Diario, 1209-1229)
Se recomienda que se recen las siguientes intenciones y oraciones de la novena junto con la coronilla a la Divina Misericordia, ya que nuestro Señor pidió específicamente una novena de coronillas, especialmente antes de la Fiesta de la Misericordia.

PRIMER DÍA
Hoy, tráeme a TODA LA HUMANIDAD Y ESPECIALMENTE A TODOS LOS PECADORES,
y sumérgelos en el mar de Mi misericordia. De esta forma Me consolarás de la amarga tristeza en que Me sume la pérdida de las almas.
Jesús tan misericordioso, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu muy compasivo Corazón y nunca nos dejes salir de El. Te lo suplicamos por Tu amor que Te une al Padre y al Espíritu Santo.
Padre eterno, mira con misericordia a toda la humanidad, y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el Corazón de Jesús lleno de compasion, y por Su dolorosa Pasión muéstranos Tu misericordia para que alabemos Su omnipotencia por los siglos de los siglos. Amén.


SEGUNDO DÍA
Hoy, tráeme a LAS ALMAS DE LOS SACERDOTES Y LAS ALMAS DE LOS RELIGIOSOS,
y sumérgelas en Mi misericordia insondable. Fueron ellas las que Me dieron fortaleza para sopor tar Mi amarga Pasión. A través de ellas, como a través de canales, Mi misericordia fluye hacia la humanidad.
Jesús misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta Tu gracia en nosotros* para que real¡-cemos dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen al Padre de misericordia que está en el cielo.
Padre eterno, mira con misericordia al grupo elegido de Tu viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos; otórgales el poder de Tu bendición. Por el amor del Corazón de Tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de Tu luz para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación, y a una sola voz canten alabanzas a Tu misericordia sin límite por los siglos de los siglos. Amén.

TERCER DÍA
Hoy, tráeme a TODAS LAS ALMAS DEVOTAS Y FIELES,
y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Estas almas Me consolaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura.
Jesús infinitamente compasivo, que desde el tesoro de Tu misericordia les concedes a todos Tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de Tu elementísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de Él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor Tuyo con que Tu Corazón arde por el Padre celestial.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia de Tu Hijo y por Su dolorosa Pasión, concédeles Tu bendición y rodéalas con Tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y los santos, glorifiquen Tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.


CUARTO DÍA
Hoy, tráeme a AQUELLOS QUE NO CREEN EN DIOS Y AQUELLOS QUE TODAVÍA NO ME CONOCEN.
También pensaba en ellos durante Mi amarga Pasión y su futuro consoló Mi Corazón. Sumérgelos en el mar de Mi misericordia.
Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en la morada de Tu piadosísimo Corazón a las almas de los que todavía no Te conocen. Que los rayos de Tu gracia las iluminen para que también ellas unidas a nosotros, ensalcen Tu Misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de Tu compasivísimo Corazón.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas de aquellos que no creen en Dios y de los que todavía no Te conocen, pero que están encerrados en el muy compasivo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

QUINTO DÍA
Hoy, atráeme a LAS ALMAS DE LOS HERMANOS QUE SE HAN SEPARADO DE MI IGLESIA,
y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Durante Mi amarga Pasión, desgarraron Mi cuerpo y Mi Corazón, es decir, Mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, Mis llagas cicatrizan y de este modo alivian Mi Pasión.
Jesús sumamente misericordioso, que eres la bondad misma, Tú no niegas la luz a quienes Te la piden. Acoge en la morada de Tu muy compasivo Corazón a las almas de los herejes y las almas de los cismáticos y llévalas con Tu luz a la unidad con la Iglesia; no las dejes alejarse de la morada de Tu compasivísimo Corazón, sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de Tu misericordia.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los hermanos separados que han malgastado Tus bendiciones y han abusado de Tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y Su amarga Pasión que sufrió por ellos ya que también ellos están acogidos en el sumamente compasivo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen Tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

SEXTO DÍA
Hoy, tráeme a LAS ALMAS MANSAS Y HUMILDES Y A LAS ALMAS DE LOS NIÑOS PEQUEÑOS,

y sumérgelas en Mi misericordia. Éstas son las almas más semejantes a Mi Corazón. Ellas Me fortalecieron durante Mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de Mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir Mi gracia; concedo Mi confianza a las almas humildes.
Jesús, tan misericordioso, Tú Mismo has dicho Aprendan de Mí que soy manso y humilde de corazón. Acoge en la morada de Tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios Mismo. Estas almas tienen una morada permanente en Tu compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad. Padre eterno, mira con misericordia a las almas mansas y a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza Tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, Te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que Te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

SÉPTIMO DÍA
Hoy, tráeme a LAS ALMAS QUE VENERAN Y GLORIFICAN Mi MISERICORDIA DE MODO ESPECIAL,

y sumérgelas en Mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron Mi Pasión y penetraron más profundamente en Mi espíritu. Ellas son un reflejo viviente de Mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con un resplandor especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte.
Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en la morada de Tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de Tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios Mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en Tu misericordia, y unidas a Ti, cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Estas almas no serán juzgadas severamente, sino que Tu misericordia las protegerá en la hora de la muerte.
Padre eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran Tu mayor atributo, es decir, Tu misericordia insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones, desbordantes de gozo, Te cantan, oh Altísimo, un cántico de misericordia. Te suplico, oh Dios, muéstrales Tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en Ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo: «A las almas que veneren esta infinita misericordia Mía, Yo Mismo las defenderé como Mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte.»

OCTAVO DÍA
Hoy, tráeme a LAS ALMAS QUE ESTÁN RETENIDAS EN EL PURGATORIO,
y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Que los torrentes de Mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por Mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a Mi justicia. Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia y ofrécelas en su nombre... Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con Mi justicia.
Jesús misericordiosísimo, Tú Mismo has dicho que deseas la misericordia; heme aquí que llevo a la morada de Tu muy compasivo Corazón a las almas del purgatorio, almas que Te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adeudada a Tu justicia. Que los torrentes de Sangre y Agua que brotaron de Tu Corazón, apaguen el fuego del purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de Tu Misericordia.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa Pasión de Jesús, Tu Hijo, y por toda la amargura con la cual Su sacratísima alma fue inundada, muestra Tu misericordia a las almas que están bajo Tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, Tu amadísimo Hijo, ya que creemos que Tu bondad y Tu compasión no tienen límites.

NOVENO DÍA
Hoy, tráeme a LAS ALMAS TIBIAS
y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren Mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: «Padre, aleja de Mí este cáliz, si es Tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a Mi misericordia.»
Jesús piadosísimo, que eres la compasión misma, Te traigo a las almas tibias a la morada de Tu piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y Te llenan de gran repugnancia se calienten con el fuego de Tu amor puro. Oh Jesús tan compasivo, ejercita la omnipotencia de Tu misericordia y atráelas al mismo ardor de Tu amor y concédeles el amor santo, porque Tú lo puedes todo.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están acogidas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la Misericordia, Te suplico por la amarga Pasión de Tu Hijo y por Su agonía de tres horas en la cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de Tu misericordia...
*** Las almas tibias son las indiferentes.
La Novena ha sido traducida siguiendo textualmente el manuscrito de Sor Faustina, y por tratarse de un Documento Válido, su Diario difiere del Devocionario traducido y preparado especialmente
para uso de los fieles.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Vía Crucis en la Hora de la Misericordia

"JESUS YO CONFIO EN TI"


Vía Crucis en la Hora de la Misericordia
Padre Eterno, te ofrezco la dolorosa Pasión de Jesús para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero.
1. Por su condena a muerte, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
2. Por la cruz que le fue cargada sobre sus espaldas, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
3. Por su primera caída, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
4. Por las lágrimas de su Madre que vino a su encuentro, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
5. Por su angustiosa fatiga por cuya causa se debió obligar a un hombre a ayudarlo, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
6. Por la compasión de la mujer que le enjugó el rostro ensangrentado, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
7. Por su segunda caída, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
8. Por las palabras que EL dirigió a las mujeres que lo compadecían, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
9. Por su tercera caída, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
10. Por aquella brasa de dolor que presentaba su cuerpo cuando fue despojado de sus vestiduras, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
11. Por la horrible transfixión de los clavos que atravesaron sus manos y sus pies, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
12. Por el Agua y la Sangre que brotaron de su Corazón como "fuente de todos los bienes para nosotros" (San Pedro Canisio), ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
13. Por la imagen de todos los dolores que ofrecía su Madre cuando lo tenía muerto entre sus brazos, a tal punto que aún hoy llamamos a esa escena "La Piedad", ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
14. Por la piedra que se cerró sobre su sepulcro, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

DAME SEÑOR...


"JESUS YO CONFIO EN TI"

«Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida

Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua

Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.

Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo

Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.

Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;

Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien;

Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.

Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;

Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos.

Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo».

La fuente de la misericordia


"JESUS YO CONFIO EN TI"

La fuente de la misericordia
Dios es la fuente de la misericordia. El Padre se ha compadecido de nuestras miserias y nos ha enviado a su Hijo: «Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn 3, 16). Y Jesucristo fue el rostro mismo de la misericordia durante su vida terrenal: perdonaba, curaba, daba de comer, y sobre todo murió en la cruz y resucitó por nosotros. De este modo podemos contemplar cómo «en Cristo y por Cristo, se hace también particularmente visible Dios en su misericordia» (Juan Pablo II, Dives in misericordia,n. 2). San Pablo nos dice que «el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado» (Rm 5, 5). Es ese Espíritu, vertido en nuestros corazones, quien nos inspira sentimientos de misericordia. Nuestra vida es un don de la misericordia de Dios. Por ello debemos tanta gratitud a quien nos creó por amor y nos lleva de la mano con amor. ¡Cuántas veces nos recordaba Juan Pablo II que el amor es más fuerte que el temor y que el límite impuesto al pecado y al mal es la misericordia de Dios!
Cuando Cristo nos pide que seamos misericordiosos, nos da también la razón y el modelo de la misericordia: «Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6, 36). Si queremos vivir esta bienaventuranza, tenemos primero que experimentarla. Ser testigo de la misericordia significa conocer en primera persona el rostro de Dios misericordioso, lento a la ira y rico en piedad. ¡Cómo nos ayuda tomar las parábolas de la misericordia del evangelio de san Lucas y descubrir el rostro escondido de Dios! (cf. Lc 15). Un Dios que es Padre amoroso, que busca a la oveja perdida, que espera al hijo que se marcha de casa, que sale al encuentro del hijo que no se alegra por su misericordia.
Así es Dios con cada uno de nosotros. Nos mira con infinito amor. Nos cuida con ternura. Nos sigue con paciencia. Y si nos perdemos, sale a nuestro encuentro para cargarnos en sus hombros y traernos de nuevo seguros a casa. Él es el modelo y la razón de toda misericordia. La misericordia es el atributo más característico de Dios. San Pablo había experimentado en primera persona la misericordia de Dios que, sin méritos propios y por pura bondad suya, le salió al encuentro en el camino de Damasco. Por eso, después no se cansó nunca de predicarla: «Me amó y se entregó por mí» (Gal 2, 20) proclamaba a los gálatas; «Dios es rico en misericordia» (Ef 2, 4), anunciaba a los efesios; a los romanos explicaba que «en efecto, así como vosotros fuisteis en otro tiempo rebeldes contra Dios, mas al presente habéis conseguido misericordia a causa de su rebeldía, así también, ellos al presente se han rebelado con ocasión de la misericordia otorgada a vosotros, a fin de que también ellos consigan ahora misericordia. Pues Dios encerró a todos los hombres en la rebeldía para usar con todos ellos de misericordia» (Rm 11, 30-32). El que ha experimentado la misericordia de Dios, no se la puede guardar ni callar. Se convierte en un apóstol de la misericordia de Dios.
Ahora bien, esa mirada de Dios es la que nos debe llevar a ver al prójimo como lo ve Cristo. El cristiano aprende a mirar a los demás desde la perspectiva de Jesucristo. Como el Papa Benedicto XVI nos enseña: «Su amigo es mi amigo. Más allá de la apariencia exterior del otro descubro su anhelo interior de un gesto de amor, de atención. […] Al verlo con los ojos de Cristo, puedo dar al otro mucho más que cosas externas necesarias: puedo ofrecerle la mirada de amor que él necesita. […] Sólo mi disponibilidad para ayudar al prójimo, para manifestarle amor, me hace sensible también ante Dios. Sólo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mí y a lo mucho que me ama» (Deus caritas est n. 18).

Consolar a Jesús


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Consolar a Jesús
Jesús Misericordioso quiero consolarte de tantos pecados, sacrilegios e ingratitudes que los hombres cometen contra ti. Porque tú has dicho en el Evangelio que mucho se perdona a quien mucho ama, y yo te amo mucho, Señor, y quiero que me perdones mis pecados. Pero mi amor es tan grande que me sobra y quiero que en atención a este amor que te tengo, perdones también a muchos pecadores. Yo quiero amarte por los que no te aman, quiero adorarte por los que te ofrenden y desprecian. No mires, Señor, la maldad que hay en el mundo, sino mírame a mí que te amo sinceramente y quiero agradarte en todo. Jesús, ten misericordia de este pobre mundo que está siendo conducido por Satanás al más profundo de los abismos. ¡Detiene su caída, detiene su precipitar en el abismo de donde no se sale! ¡Te lo pido por tu infinita misericordia, que es tu mayor atributo! Todas tus obras están coronadas por tu Misericordia infinita. ¡Te amo, Señor, y quiero ser cada día más bueno para consolarte y alegrar tu Corazón sagrado, para que estés contento conmigo y me colmes de gracias para llegar a ser santos, como tú quieres que yo lo sea!

viernes, 12 de febrero de 2010

Nuestro destino.


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Nuestro destino.
Nuestro destino es Dios. Él nos ha creado para Sí y estaremos plenamente felices cuando lo alcancemos en el Cielo. Como dijo San Agustín: “Nos has creado para ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”. Pobrecitos los que se condenan en el Infierno. Es para volverse loco pensar en una eternidad de tormentos. Pero los tormentos del cuerpo y del alma no serían nada para los condenados si ellos pudieran amar a Dios. Pero no le pueden amar, han perdido al Amor, y para siempre, para siempre, son eternamente desgraciados. Si pensáramos un poco más en estas dos palabras: “eternidad e infierno”, más de uno de nosotros nos entregaríamos a una vida más austera y penitente. Gracias a Dios que todavía estamos vivos y tenemos tiempo de recurrir a la infinita Misericordia de Dios. No vivamos nunca en pecado mortal y vayamos a confesarnos con un sacerdote, para que la misericordia divina se derrame con abundancia sobre nuestras almas.
Jesús, en Vos confío.

viernes, 5 de febrero de 2010

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,


"JESUS YO CONFIO EN TI"



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
Cosas de cada día.
508 Cuando se apodera de mí el sentido de desgana y de monotonía en cuanto a mis deberes, entonces me recuerdo de que estoy en la casa del Señor donde no hay nada pequeño, donde de la pequeña acción mía, llevada acabo con la intención dirigida al cielo, puede depender la gloria de la Iglesia y el progreso de más de un alma, pues no hay nada pequeño en el convento.
Comentario:
¡Qué gran verdad nos dice aquí Sor Faustina, pues no hay acciones pequeñas o grandes a los ojos de Dios! Todas las acciones debemos hacerlas con mucho amor a Dios, y entonces las cosas pequeñas y comunes de todos los días, se convierten en cosas grandes, que obtienen la conversión de los pecadores y la gloria de Dios. Ya lo ha dicho Jesús en el Evangelio, que quien sea fiel en lo poco, en lo pequeño, también será fiel en lo mucho, en lo grande e importante. Entonces debemos ser fieles a Dios en todo, desde la menor acción hasta la más grande. Pensemos para esto en la Virgen, que siendo la más santa entre todas las criaturas, actuaba normalmente y dio tanta gloria a Dios en sus más altas contemplaciones como cuando lavaba humildemente la ropa, o cocinaba, o hacía cualquier otro quehacer, pero con tanto amor a Dios. También en Jesús tenemos el ejemplo de su vida oculta de treinta años en lo común de cada día, sin hacer cosas portentosas, pero con ello dio más gloria a Dios que si hubiera predicado y hecho milagros. Vivamos lo común de cada día de forma extraordinariamente bien, porque los santos son los que hacían extraordinariamente bien lo ordinario.
Jesús, en Vos confío.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Te abajas hasta mí, Señor


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Te abajas hasta mí, Señor

Jesús Misericordioso, tú eres el Rey de la gloria y te abajas hasta mí, pobre miseria, que no merezco nada de ti. ¡Qué bueno eres, Señor! Tu amor por mí es tan grande, que si yo fuera el único habitante del mundo, tú te hubieras encarnado solo por mí, para salvarme a mí exclusivamente.
Jesús, te agradezco todo lo que haces por mí, y espero poder devolverte con mi amor sincero todo lo que me amas, porque sé muy bien que amor con amor se paga, y tú solo quieres eso de tus criaturas: amor.
Estás deseoso de amor y perdonas todo a quien mucho ama, como lo has dicho en el Evangelio.
Yo quiero amarte mucho porque son numerosos mis pecados pasados y quiero reparar con un cariño sincero todo el mal que hice.
¡Señor, ten misericordia de mí, tú que eres la infinita Misericordia! Sin ti estoy perdido, porque nadie me puede salvar de mis pecados sino solo tú, Señor.
Jesús, quiero ser un instrumento dócil en tus manos para herir al enemigo y salvar muchísimas almas y entregártelas a ti en agradecimiento por todo lo que me amas. Quiero hacer todo por ti y por las almas. Quisiera sufrir mil tormentos con tal de salvar almas, pero sé que soy débil para sufrir y por eso te pido que tengas piedad de mí y me des lo necesario para ser un pequeño redentor. ¡Te amo, Jesús, y soy todo tuyo!

lunes, 1 de febrero de 2010

PORQUE ES ETERNA SU AMOR Y SU MISERICORDIA


"JESUS YO CONFIO EN TI"



Porque es eterno su amor Y su Misericordia ¡Aleluya!
Invitación
136:1 ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:2 ¡Den gracias al Dios de los dioses, porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:3 ¡Den gracias al Señor de los señores, porque es eterno su amor!
Y su Misericordia

Las obras de Dios en la Creación
136:4 Al único que hace maravillas, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:5 al que hizo los cielos sabiamente, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:6 al que afirmó la tierra sobre las aguas, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:7 Al que hizo los grandes astros, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:8 el sol, para gobernar el día, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:9 la luna y las estrellas para gobernar la noche, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia

Las maravillas de Dios en favor de su Pueblo

136:10 Al que hirió a los primogénitos de Egipto, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:11 y sacó de allí a su pueblo, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:12 con mano fuerte y brazo poderoso, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:13 Al que abrió en dos partes el Mar Rojo, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:14 al que hizo pasar por el medio a Israel, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:15 y hundió en el Mar Rojo al Faraón con sus tropas, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia136:16 Al que guió a su pueblo por el desierto,¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:17 al que derrotó a reyes poderosos, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:18 y dio muerte a reyes temibles, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:19 a Sijón, rey de los amorreos, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:20 y a Og, rey de Basán, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:21 Al que dio sus territorios en herencia, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:22 en herencia a Israel, su servidor, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:23 al que en nuestra humillación se acordó de nosotros, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:24 y nos libró de nuestros opresores, ¡porque es eterno su amor!

La Providencia universal de Dios

136:25 Al que da el alimento a todos los vivientes, ¡porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
136:26 ¡Den gracias al Señor del cielo, porque es eterno su amor!
Y su Misericordia
Amen

La bondad de Dios.


"JESUS YO CONFIO EN TI"

La bondad de Dios.
Los hombres andamos muy confundidos, porque vemos tanto mal en el mundo y nos parece que ese mal viene de Dios, que Dios castiga. Pero tenemos que saber que Dios es la Bondad infinita y ningún mal nos puede venir de Dios. Dios permite el mal, pero jamás lo causa. Dios permite actuar al demonio y a los hombres malvados como castigo para nosotros, por nuestra infidelidad o por otros justísimos motivos que entenderemos en el Cielo. Pero tenemos que saber que Dios siempre es misericordioso, incluso cuando permitiendo el mal nos castiga, también su mano es movida por el amor y la misericordia. En cuanto a nosotros, solo debemos orar mucho, porque los auxilios de Dios nos llegan a través de la oración, y con la oración nos podemos defender de los ataques del demonio y estar en pie en medio de las adversidades. Dios quiere que recemos, porque Él mismo se ha comprometido a darnos lo que le pidamos. Pero debemos pedir con perseverancia y fe. Entonces, cuando veamos a alguien que sufre, no pensemos que Dios es el causante de ello, sino Satanás, el pecado, los hombres malvados; y Dios lo permite por un designio suyo de bondad.
Jesús, en Vos confío.

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