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martes, 30 de junio de 2009

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Jesús Misericordioso, te amo con todo mi corazón. Tú has dicho que para tratar de comprender a Dios, meditemos en sus atributos. Y yo, que quiero conocerte a Ti, medito en tus atributos de Dios y veo que eres la Bondad infinita, la Inteligencia perfecta, el Poder ilimitado, la Santidad sin medida, y quedo como arrebatado por tu belleza infinita. Señor, no permitas que me pierda eternamente, porque eso significaría estar separado para siempre de Ti que eres mi gran amor. No temo tanto a los castigos del Infierno sino lo realmente terrible es estar lejos de Ti para siempre. ¡Pobrecitos los pecadores que se condenarán! Quisiera salvarlos, Señor, y sé que tú también deseas su salvación. Te pido que me utilices como más te guste para lograr salvar a muchísimas almas de las garras del demonio. Jesús, te amo con toda mi alma y quiero servirte en todo, en esta vida y para siempre en el Cielo. No permitas que pase mi vida en la mediocridad, sino conviérteme en un valiente testigo y apóstol tuyo, para salvar las almas que tanto amas y por las cuales has derramado toda tu Sangre. Jesús, confío en Ti.

lunes, 29 de junio de 2009

Dice Jesús:


Dice Jesús:
“Quien cierra el corazón a la misericordia cierra el corazón a Dios. Porque Dios está en vuestros hermanos y quien no es misericordioso hacia los hermanos no es misericordioso hacia Dios.
No se puede separar a Dios de sus hijos, y pensad bien que vosotros que vivís sois todos hijos del Eterno que os ha creado. También aquellos que en apariencia no lo son, porque viven fuera de mi Iglesia, lo son. No creáis que os es lícito ser duros, egoístas, porque uno no es de los vuestros. El origen es uno: el Padre. Sois hermanos aunque no viváis bajo el mismo techo paterno. ¿Y cómo no pensáis en actuar para atraer a los alejados, a los perdidos, a los infelices, que por diversos motivos están fuera de mi morada?
Dios no es exclusivo de los católicos, y mucho yerran aquellos católicos que no se afanan por los no católicos. No trabajan por el interés del Padre, son sólo parásitos que viven del Padre sin darle ayuda filial. Dios no tiene necesidad de ayuda porque es potentísimo. Pero de todos modos la quiere de vosotros.
Dios circula como sangre vital en las venas de todo el cuerpo del Universo. De este gran cuerpo creado por Él, la Catolicidad es el centro. ¿Pero cómo podrían los miembros más lejanos ser vivificados por Dios si el centro se encerrase en sí mismo con su Tesoro y excluyese a los miembros del beneficio?
Dios está también donde distinta fe o distinto espíritu hace pensar que no esté. Y en verdad os digo que no es lo que aparece lo que es verdadero. Muchos católicos están desprovistos de Dios más de cuanto lo esté un salvaje. Porque muchos católicos tienen de hijos de Dios sólo el nombre, peor: escarnecen y hacen escarnecer este nombre con las obras de una vida hipócrita, cuyas manifestaciones son la antítesis de los dictámenes de mi Ley, cuando no llegan a la abierta rebelión que les hace enemigos de Dios. Mientras que en la fe de un no católico, equivocada en la esencia pero corroborada por una vida recta, está más el signo del Padre. Éstas son sólo criaturas que tienen necesidad de conocer la Verdad. Los hijos falsos, en cambio, son criaturas que deben conocer, además de la Verdad, el Respeto y el Amor hacia Dios.
Las almas que quieren ser mías deben tener misericordia de estas otras pobres almas. Pero las almas–víctimas deben inmolarse, también, por ellas. ¿Hice Yo de otra forma? ¿No me inmolé por todos? Si es misericordia dar de comer, vestir, dar de beber, enterrar, instruir, consolar, ¿qué no será obtener, a precio del propio sacrificio, la Vida verdadera para los hermanos?
¡Si el mundo fuera misericordioso!... El mundo poseería a Dios, y lo que es tortura caería como hoja muerta. Pero el mundo, y en el mundo especialmente los cristianos, han sustituido el Amor por el Odio, la Verdad por la Hipocresía, la Luz por las tinieblas, Dios por Satanás.
Y Satanás, allí donde Yo sembré Misericordia y la hice crecer con mi Sangre, esparce sus abrojos y los hace prosperar con su soplo de infierno. Vendrá su hora de derrota. Pero por ahora viene él porque vosotros le ayudáis.
Pero bienaventurados los que saben permanecer en la Verdad y trabajar por la Verdad. Su misericordia tendrá el premio en el Cielo”.
Dice aún Jesús:
“No tengas titubeos y dudas. Lo que te he dicho es cierto.
Siendo el Creador, Dios está también donde parece que no esté. ¿No es adorado en Verdad, o no es adorado de hecho? Pero Él está de todos modos.
¿Quién ha dado vida al lejano patagonio, quién al chino, quién al africano idólatra? ¿Quién mantiene en vida al incrédulo para que tenga tiempo y manera de encontrar la fe? Aquel que es y que nada puede mermar. El ser la vida en las criaturas, el generar todas las cosas, es el testimonio ante el cual, aún queriéndolo negar, debe inclinar la cabeza todo viviente.
Ahora, el llevar a Dios las almas alejadas, que lo sienten por instinto, pero no lo conocen y no lo sirven en la Verdad, es la mayor de las misericordias. Yo he dicho: “Llevad el Evangelio a todas las criaturas”. Pero ese mandamiento, ¿crees tú que Yo lo haya dado sólo a aquellos doce y a sus directos descendientes en el sacerdocio? No. Quiero que toda alma verdaderamente cristiana sea alma apostólica.
El traer las almas a Mí aumenta mi gloria, pero aumenta también la gloria del siervo bueno y fiel que con su sacrificio ha obtenido acrecentar mi rebaño. La santa que tú amas (Santa Teresita) ha hecho más que cien misioneros, pero su gloria en el Cielo es cien veces mayor porque conoció la perfección de la misericordia sobre la tierra y se consumió para dar la Vida verdadera a los idólatras y a los pecadores.
Tú me dices: “Pero, Señor, cuando uno ha pecado contra Ti y permanece en el pecado, está muerto a la vida de la gracia”. Es cierto. Pero Yo soy el Resucitador, y ante las lágrimas de quien llora sobre los muertos a la gracia Yo emano mi potencia infinita.
Tres, los muertos del Evangelio llamados a la vida, porque no supe resistir las lágrimas de un padre, de una madre, de una hermana. Las almas víctimas y apostólicas deben ser hermanas, madres y padres de los pobres muertos a la gracia y venir a Mí con el cadáver del desgraciado entre los brazos, sobre los brazos, como su cruz más pesada y sufrir por él hasta que Yo diga las palabras de Vida”.

SEÑOR SOLO TU SABES.....


Señor yo no sé lo que deba pedirte, solo tú sabes lo que nos hace falta. Nos amas más de lo que nosotros mismos pudiéramos amarnos. ¡Ay padre! da a esta desventurada criatura tuya lo que ella no sabe por si misma pedirte. Ante ti me presento, te abro mi corazón: ve las necesidades que tengo, pero tu señor procede con toda tu misericordia, todas tus voluntades adoro sin tratar de penetrarlas. Nada digo, me ofrezco, me sacrifico, me abandono a los designios que con relación a mi tengas formados. No habré de tener más deseos que cumplir con tu voluntad santa.
¡oh Jesús mío! enséñame a orar. Si has tenido a bien dejarme vivir; no permitas que esté más lejos de tu servicio. Santo, Santo, Santo es el Señor Dios de los ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de tu gloria, y en medio de tanta grandeza, escucharás mis peticiones, porque eres mi Dios, porque al llamarte Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, pongo en ti toda mi confianza y mi fe y espero el cumplimiento de tu palabra.
Hoy he dicho Santo, Santo, Santo, pues la peste no emponzoñará mi aliento, la desnudez, la miseria, el hambre, no llegarán a mis puertas, el rayo no caerá sobre mi cabeza, el huracán, el temblor, la centella y el incendio me respetarán y mis enemigos temblarán en mi presencia pues verán en mi el auxilio divino.

POR LOS MERITOS....


Intenciones Diarias, Misericordia DivinaPadre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero.

Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los pecadores, todas las generaciones pasadas, presentes y futuras.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los sacerdotes y religiosos, especialmente aquellos que fallan en su sublime vocación.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todas las almas fieles y devotas.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los paganos y de aquellos que no te conocen.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los heréticos y cismáticos, aquellos que rechazan la religión Católica.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de las almas mansas y humildes, especialmente de los pequeñitos.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos aquellos que honran y veneran tu Misericordia.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de las pobres almas del Purgatorio.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de las almas tibias.


Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los que honran y veneran a la Virgen María.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos lo que honran a Jesús en el Santísimo Sacramento.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los que veneran las enseñanzas de la Iglesia Católica y del Santo Padre.


Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los que están agonizando en este momento, concédeles el arrepentimiento y que vuelvan a Ti.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los que están pecando en este momento, y de todos cuando pecamos. Padre perdónanos, porque no sabemos lo que hacemos.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos aquellos que estas rezando por alguna petición especial, aquellos que esperan de tu bondad, los que están sufriendo una cruz pesada, muéstranos Tu Misericordia Padre generoso, ten Misericordia de nosotros.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los muertos, Tu solamente tienes el poder para levantarnos a la vida.


Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.

A M E N

Misericordia Señor


¡Oh Dios de gran misericordia!, bondad infinita, desde el abismo de su abatimiento, toda la humanidad implora hoy Tu misericordia, Tu compasión, ¡Oh Dios!; y clama con la potente voz de la desdicha.
¡Dios de Benevolencia, no desoigas la oración de este exilio terrenal! ¡Oh señor!, Bondad que escapa nuestra comprensión, que conoces nuestra miseria a fondo y sabes que con nuestras fuerzas no podemos elevarnos a Ti, Te lo imploramos: Adelante con Tu gracia y continúa aumentando Tu misericordia en nosotros, para que podamos, fielmente, cumplir Tu santa voluntad, a lo largo de nuestra vida y a la hora de la muerte. Que la omnipotencia de tu misericordia nos escude de las flechas que arrojan los enemigos de nuestra salvación, para que con confianza, como hijos Tuyos, aguardemos la última venida (día que Tú solo sabes)Y esperamos obtener lo que Jesús nos prometió a pesar de nuestra mezquindad.
Porque Jesús es nuestra esperanza: A través de su Corazón misericordioso, como en el Reino de los Cielos.

LEER TODOS LOS DÍAS


LEER TODOS LOS DÍAS

PALABRAS DE JESÚS A SANTA FAUSTINA:

“El alma que confíe en mi Misericordia no perecerá, ya que todos sus asuntos son míos. El alma más feliz es la que confía en mi Misericordia, pues Yo mismo la cuido”.
“Las almas que acudan al Tribunal de la Misericordia encontrarán los más sorprendentes milagros, pues cuando te acerques a confesar, debes saber que Yo mismo te espero en el confesionario, oculto en el Sacerdote”.
"Diles a las almas que no pongan obstáculos en sus propios corazones a Mi misericordia que desea muchísimo obrar en ellos. Mi misericordia actúa en todos los corazones que le abren su puerta; tanto el pecador como el justo necesitan Mi misericordia. La conversión y la perseverancia son las gracias de Mi misericordia.
Que las almas que tienden a la perfección adoren especialmente Mi misericordia, porque la abundancia de gracias que les concedo proviene de Mi misericordia. Deseo que estas almas se distingan por una confianza sin límites en Mi misericordia. Yo Mismo me ocupo de la santificación de estas almas, les daré todo lo que sea necesario para su santidad. Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son Mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de Mis gracias. Me alegro de que pidan mucho, porque Mi deseo es dar mucho, muchísimo. Me pongo triste, en cambio, si las almas piden poco, estrechan sus corazones".“Los más grandes pecadores llegarían a una gran santidad si confiaran en Mi misericordia.”

viernes, 26 de junio de 2009

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
El Señor se preocupa por nosotros.
Jesús se preocupa por cada uno de nosotros como si fuéramos, cada uno, los únicos que existimos en el universo. A veces nos puede parecer que Jesús está lejano, que estamos solos y abandonados de Dios. Pero esto nunca es así, ni puede serlo. Es más, justamente en esos momentos de aparente abandono, es cuando el Señor está mucho más cerca nuestro. Si tuviéramos un poco más de fe, ya no tendríamos miedo a nada, porque Dios está sobre todos y nadie puede quitar nada de las manos de Dios. Y si nosotros estamos en sus manos, como ciertamente lo estamos si vivimos en gracia de Dios, entonces no hay nada que temer, porque Dios nos cuida y antes fallará todo, antes que nos falte la ayuda del Señor. Tengamos confianza en Jesús, en Dios, porque de ello depende nuestra paz interior y la alegría del corazón, que sabe que hay Alguien que constantemente nos cuida y protege.
Jesús, en Vos confío.

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
470 (194) Una noche, cuando desde mi celda miré al cielo y vi un espléndido firmamento sembrado de estrellas y la luna, de repente entró en mi alma el fuego de amor inconcebible hacia mi Creador, y sin saber soportar el deseo que había crecido en mi alma hacia Él, me caí de cara al suelo humillándome en el polvo. Lo adoré por todas sus obras y cuando mi corazón no pudo soportar lo que en él pasaba, irrumpí en llanto. Entonces me tocó el Ángel Custodio y me dijo estas palabras: El Señor me hace decirte que te levantes del suelo. El anhelo de Dios me invadió aún más.
Comentario:
Esto nos recuerda a Jesús cuando, después de la Transfiguración, les dice a sus discípulos que no tengan miedo. Es que cuando uno descubre apenas la grandeza de Dios, queda como aplastado, como aniquilado; y es entonces allí cuando Dios se acerca al alma y la hace levantar y la coloca a su altura, pues Dios trata a las almas como a sus más amadas esposas, y las quiere con Él en su gloria. El Señor es muy bueno, y se ha humillado hasta el fin, con tal de elevarnos a su altura. Cuando veamos alguna calamidad, algún mal de cualquier especie, pensemos que no es Dios el que lo causa, porque de Dios no puede venir nada malo, ya que Él es Bueno. El mal viene de Satanás, y Dios a veces lo permite porque sabe sacar un bien de ese mal, pedro no quiere el mal. Confiemos en Dios y seamos respetuosos con Él, pero también muy amorosos.
Jesús, en Vos confío.

miércoles, 24 de junio de 2009

Quince minutos con Jesús Misericordioso


Quince minutos con Jesús MisericordiosoSeñor Jesús, tú me has elegido porque has querido, no por mis méritos ni mi santidad, sino solo por tu amor infinito que se ha abajado hasta mí. La verdad es que tengo muchos defectos y tú lo sabes mejor que yo, pero igual has querido elegirme. Entonces me entra una gran confianza en ti, Señor, y sé que poco a poco me llevarás a la cumbre de la santidad, porque tú todo lo puedes, y lo que quieres lo haces. Tú me has elegido para confundir a lo que vale, porque eliges al que no vale para desorientar a los soberbios. Yo te doy gracias, Señor, y quiero amarte, así, con mi miseria y con los defectos que tengo, porque sé que tú solo buscas amor de tus criaturas, y nos has creado para que te amemos. Eso es lo que voy a hacer a partir de hoy: voy a dedicarme completamente a amarte, esa será mi única preocupación, porque sé que si te amo, tú estarás contento y bendecirás al mundo por el amor que yo te doy. Señor, ten misericordia de mí, que soy un pobrecito pecador. Ayúdame a cumplir este buen propósito de amarte cada vez más, y bendice mi vida y a mis seres queridos. Te amo, Jesús mío.

comentarios


Qué importante es que seamos sencillos, que en cada cosa veamos la voluntad de Dios y que valoremos las cosas más pequeñas y seamos fieles en lo de todos los días. Y esto debe ser así porque es necesario que imitemos a Dios que es simple. Como dice la Escritura: "Dios hizo todo simple y el hombre con su inteligencia lo complicó". Tratemos de ser como los niños, que son sencillos y prestan atención a cada cosa. Cumplamos fielmente nuestros deberes y hagamos todo bien, al igual que hizo Jesús.
Jesús, en Vos confío.

lunes, 22 de junio de 2009

LA MIRADA DE JESUS




LA MIRADA DE JESÚS
Siempre tuve la incómoda sensación de que el deseaba que lo mirara a los ojos...cosa que yo no hacía. Yo le hablaba pero desviaba mi mirada cuando sentía que el me estaba mirando.Yo miraba siempre a otra parte. Y sabía por qué: tenía miedo.
Pensaba que en sus ojos iba a encontrar una mirada de reproche por algún pecado del que no me hubiera arrepentido. Pensaba que en sus ojos iba a descubrir una exigencia; que había algo que Él deseaba de mí. Al fin, un día, reuní el valor suficiente y lo miré. No había en sus ojos reproche ni exigencia.
Sus ojos se limitaban a decir: "Te quiero". Me quedé mirando fijamente durante largo tiempo. Y allí seguía el mismo mensaje: "Te quiero". Y, al igual que Pedro, salí fuera y lloré

MICRO-REFLEXIÓN:
"Nunca te dejes vencer por las tribulaciones, confía siempre en Dios nuestro señor"

sábado, 20 de junio de 2009

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
Jesús es la Misericordia.
Jesucristo es la Misericordia del Padre, que ha venido a la tierra a llevar a los hombres al Cielo. Jesús es el camino que conduce al Padre eterno, y todo lo que viene del Padre pasa a través del Hijo, y todo lo que sube al Padre también pasa a través del Corazón del Hijo. Por eso tenemos que amar tanto al Señor Jesús, que es la misma Misericordia, pues si nos presentamos solos ante la Justicia del Padre, seremos reprobados. En cambio si nos amparamos en el Corazón de Jesús, el Padre nos mirará con amor y nos absolverá de toda culpa y nos dará el Cielo, donde seremos felices para siempre con la Santísima Trinidad y cantaremos eternamente las Misericordias del Señor. Veneremos el cuadro de Jesús Misericordioso pues a través de él se reciben innumerables gracias, porque Cristo así lo ha prometido, y Él cumple todas sus promesas.
Jesús, en Vos confío.

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
468 El día de la renovación de los votos. Al comienzo de la Santa Misa como siempre vi a Jesús que nos bendijo y entró en el tabernáculo. Luego vi a la Santísima Virgen con una túnica blanca, un manto azul, y la cabeza descubierta, que desde el altar se me acercó, me tocó con sus manos, me cubrió con su manto, y m dijo: Ofrece estos votos por Polonia. Reza por ella. 15 VIII.
469 En la noche del mismo día sentí en el alma una gran nostalgia de Dios; no lo veo con los ojos del cuerpo como antes, sino que lo siento y no comprendo; eso me produce un anhelo y un tormento indescriptibles. Me muero del deseo de poseerlo para sumergirme en Él por la eternidad. Mi espíritu tiende a Él con todas las fuerzas, no hay nada en el mundo que pueda consolarme.
Oh Amor Eterno, ahora entiendo en qué estrechas relaciones de intimidad estaba mi corazón Contigo. ¿Qué podrá satisfacerme en el cielo o en la tierra fuera de Ti?, oh Dios mío, en Quien se ahogó mi alma.
Comentario:
Fuimos creados por Dios y para Él y no encontraremos felicidad verdadera fuera de Dios. Porque si bien en este mundo las cosas temporales nos cautivan la atención y a veces hasta el corazón, cuando muramos y veamos a Dios en el juicio particular, nos daremos cuenta de que Él y solo Él es la suprema felicidad y que deseamos estar con Él para siempre y amarlo por toda la eternidad. Los Santos muchas veces han comprobado esto ya en vida, como en este caso nos cuenta Sor Faustina, que no puede vivir sin Dios, porque ella ha tenido una experiencia de Dios y ahora se siente alejada de Él. Por eso no demos tanta importancia a las cosas de aquí abajo, que son todas pasajeras, porque solo Dios permanece para siempre y en Él encontraremos todas las cosas buenas, los afectos, los bienes que necesita nuestra alma para ser feliz.
Jesús, en Vos confío.

viernes, 19 de junio de 2009

El Corazón de Jesús.


El Corazón de Jesús.
Si realmente conociéramos el Corazón de Jesús, su amor por nosotros, ya no tendríamos más dudas ni miedos de ningún tipo, porque en Él está la perfección de un Dios que ama al hombre con amor infinito y nuestra confianza crecería a tal punto que ya estaríamos seguros como un niño en brazos de su madre.
Tratemos de penetrar en este Divino Corazón, por la llaga de su costado, que justamente está abierta para que nosotros, pobres pecadores, podamos entrar en Él y permanecer allí que es un jardín de delicias.
Jesús ha hecho todo para darnos a conocer su amor por nosotros y quiere que le correspondamos con amor, pues Él, como Dios que es, no necesita nada de nadie, pero sí quiere nuestro amor, eso sí lo desea, y no hay otra cosa que quiera de nosotros sino que lo amemos con toda el alma y el corazón, pues tiene sed de amor y nos ha creado para amarnos eternamente aquí en la tierra, y luego para siempre en el Cielo.

miércoles, 17 de junio de 2009

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Señor Jesús, ¡cuánto has sufrido por mí!, ¡y yo no soy capaz de sufrir un poco por ti y por las almas! Quiero desde hoy ser más misericordioso, aceptando los sufrimientos que tú quieras enviarme, para reparar por mis pecados y ayudar a salvar a muchas almas, porque sé que es con el sufrimiento como uno se hace corredentor contigo. Te amo, Jesús Misericordioso, y te pido que tengas muchas misericordia de mi pobre alma y también de esta pobre humanidad que no sabe lo que quiere y que está encandilada por el Maligno que quiere destruirla y alejarla cada vez más de ti. Jesús, quiero amarte por todos los que no te aman, y no te aman porque no te conocen. Incluso muchos cristianos no te conocen, no saben que eres la misma Bondad y tienen miedo de ti. Que yo no sea de ellos, sino que confíe ciegamente en ti y en tu amor, ya que todo lo que quieres o permites que me suceda, siempre es por amor hacia mí y solo en el Cielo veré las maravillas que has obrado en mi favor y en el de todos los hombres. Te amo, Jesús mío, ten misericordia de mí, pobre pecador

viernes, 12 de junio de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
466 (193) El momento de la confesión.
El confesor [178] me preguntó si en aquel momento estaba Jesús y si lo veía. Sí, está y lo veo. Me ordenó preguntar por ciertas personas. Jesús no me contestó nada, pero lo miró. Pero terminada la confesión, mientras hacía la penitencia, Jesús me dijo estas palabras: Ve y consuélalo de mi parte. Sin entender el significado de estas palabras, en seguida repetí lo que Jesús me había ordenado.
467 Durante todo el tiempo de los ejercicios espirituales estuve sin cesar en contacto con Jesús y me uní a Él con toda la fuerza de mi corazón.
Comentario:
No se deben preguntar los “porqués” a Quien sabe los “porqués” de su forma de actuar. No se debe preguntar a Jesús por qué hizo esto o por qué hizo aquello, pues Él todo lo que quiere o permite, siempre es para bien de las almas. Pero tengamos por seguro que, cuando llegue el momento, el Señor mismo nos iluminará sobre lo acontecido y no quedaremos en duda. Solo debemos ser muy fieles a Él, y Él a su debido tiempo nos dirá sus “porqués”, el resto lo entenderemos cuando estemos en el Cielo, donde veremos muy claramente los misteriosos “porqués” que en esta tierra no comprendemos. Simplemente es más perfecto confiar en el Señor, sin preguntarle ni preguntarnos nada, sino solo siguiéndolo por el camino que Dios nos quiera llevar, tomados de su mano y alegres con todos los cálices que el Señor nos presente, aunque sean muy amargos.
Jesús, en Vos confío.

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
Por Jesús.
Todo lo que pedimos al Padre, lo debemos pedir por Jesús, pues es en Jesús que el Padre tiene sus complacencias y en Él ha puesto todos los tesoros de santificación que necesitamos los hombres para ser santos. Jesús es la Misericordia en persona y por eso Él está representado en la Imagen de la Divina Misericordia y en actitud de bendecir a todo el que se acerca a Él. La Iglesia, en su liturgia, pide todo al Padre por los méritos de Jesús, y nosotros debemos hacer lo mismo, pues el Padre concede todo a quien le pide en nombre de su Hijo. Jesús será nuestro Juez en el día de la muerte, porque el Padre ha delegado el Juicio a su Hijo. Entonces tratemos de ganarnos la benevolencia de este Divino Juez, haciendo obras de misericordia y caridad, y confiando ciegamente en Él y en su bondad.
Jesús, en Vos confío.

jueves, 11 de junio de 2009

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Jesús, tú eres nuestro buen Padre, aunque a veces nos sometes a pruebas, y siempre actúas por bondad hacia nosotros. Por eso hoy quiero pedirte por toda la humanidad, pues estamos viviendo la Gran Tribulación profetizada en el Evangelio y cada día los dolores aumentan para todos. Sólo tu misericordia infinita puede curar nuestras heridas y darnos alivio en medio de los sufrimientos. No te olvides de tus hijos que estamos aquí en la tierra. Sé que antes una madre se olvidará de su hijo, antes que tú, Dios, te olvides de tus fieles. Piedad de nosotros, Señor, que somos débiles y estamos abatidos por tantos dolores y maldades humanas y diabólicas que suceden en el mundo. Tú has dicho, Jesús, que la humanidad solo encontrará la paz cuando se dirija con confianza a tu Corazón Misericordioso. Por eso hoy venimos a ponernos bajo tus alas de Padre tierno y te pedimos misericordia, misericordia, misericordia para este pobre mundo que se precipita hacia el Abismo. ¡Sálvanos, Señor! ¡Piedad! ¡Misericordia!

martes, 9 de junio de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
465 Jesús, Vida mía, siento bien que me estás transformando en Ti, en lo secreto del alma donde los sentidos perciben muy poco. Oh Salvador mío, escóndeme entera en lo profundo de Tu Corazón y protégeme con Tus rayos de todo lo que me aleja de Ti. Te suplico, oh Jesús, que estos dos rayos que salieron de Tu Misericordiosísimo Corazón, alimenten continuamente mi alma.
Comentario:
Debemos ampararnos bajo los rayos de la Misericordia de Dios, puesto que el Mal, el Maligno, anda como león rugiente a nuestro alrededor, buscando a quién devorar. Hay muchos males y peligros en nuestra vida, porque esta vida sobre la tierra es tiempo de prueba, y el demonio nos tiende astutas trampas que, si no pedimos la ayuda divina, no podremos salir vencedores. Sor Faustina nota que cada vez se está transformando más en Jesús, y es porque la obra de santificación es justamente esa, la de ser cada vez más otros Cristos. En la Comunión eucarística nosotros somos los que comemos al Señor; pero en realidad es Él el que nos asimila a Sí mismo, nos hace semejantes a Él. Solo hace falta tener buena voluntad, y el resto lo hace el Señor en nosotros.
Jesús, en Vos confío.

Mensaje de Misericordia


Mensaje de Misericordia
Por las Almas del Purgatorio.
Somos hijos de Dios, y como hijos debemos imitar a nuestro Padre Dios en su mayor atributo, que es la Misericordia. Así nosotros debemos ser misericordiosos con todos y en todas partes. Pero una especial misericordia debemos tener con las Almas del Purgatorio, pues ellas sufren de un modo que no podemos comprender ni imaginar aquí en la tierra. Además, estas almas ya están salvadas y por lo tanto son buenas. ¿Qué haríamos por una persona buena que está sufriendo mucho y que podríamos aliviar fácilmente? Lo haríamos sin perder tiempo. Pues bien, así tenemos que hacer con las Benditas Almas del Purgatorio, recordando que el que es misericordioso, obtendrá misericordia, como el Señor mismo lo dice en una de las Bienaventuranzas. Y no solo obtendremos misericordia de parte de Dios hacia nosotros, sino que las Almas Benditas también tendrán misericordia de nosotros y de nuestros problemas y vendrán en nuestro auxilio, cumpliéndose así plenamente la palabra de Jesús.
Jesús, en Vos confío.

lunes, 8 de junio de 2009

CORONILLA MEDITADA







CORONILLA MEDITADA


El Padre Nuestro, Ave María y El Credo
Rezar cinco veces:
Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, 
el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, 
Nuestro Señor Jesucristo, 
para el perdón de nuestros pecados 
y los del mundo entero.
Por los méritos de su dolorosa pasión y de las
penas del Inmaculado Corazón de María:


En la agonía en el huerto, 
               Ten piedad de nosotros y del mundo entero.
En la flagelación sangrienta,
               Ten piedad de nosotros y del mundo entero.
En la coronación de espinas,
               Ten piedad de nosotros y del mundo entero.
En su Juicio,
               Ten piedad de nosotros y del mundo entero.
En la cargada de  la cruz sobre su hombro herido,
               Ten piedad de nosotros y del mundo entero.
En su encuentro con la Virgen María,
               Ten piedad de nosotros y del mundo entero.
En su encuentro con Cirineo, Verónica y las mujeres santas,
               Ten piedad de nosotros y del mundo entero.
En sus caídas, 
               Ten piedad de nosotros y del mundo entero.
En el despojo de sus vestiduras,
               Ten piedad de nosotros y del mundo entero.
En la crucifixión,
               Ten piedad de nosotros y del mundo entero.
En su dolorosa agonía y muerte,
               Ten piedad de nosotros y del mundo entero.
En el traspaso de su Sacratísimo corazón, 
               Ten piedad de nosotros y del mundo entero.
En las penas del Inmaculado Corazón de María por 
la pasión y muerte del Señor, cuando recibió el cuerpo 
de Jesús en sus brazos, cuando le colocó en la tumba 
y por su espera hasta la Resurrección, 
               Ten piedad de nosotros y del mundo entero.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, 
ten piedad de nosotros y del mundo entero.     [Tres veces al final]
Intenciones Diarias, Misericordia Divina
Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero. 
Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los pecadores, todas las generaciones pasadas, presentes y futuras.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los sacerdotes y religiosos, especialmente aquellos que fallan en su sublime vocación.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todas las almas fieles y devotas.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los paganos y de aquellos que no te conocen. 


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los heréticos y cismáticos, aquellos que rechazan la religión Católica.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de las almas mansas y humildes, especialmente de los pequeñitos.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos aquellos que honran y veneran tu Misericordia. 


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de las pobres almas del Purgatorio. 


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de las almas tibias. 


Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los que honran y veneran a la Virgen María.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las
penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos lo que honran a Jesús en el Santísimo Sacramento. 


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las
penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los que veneran las enseñanzas de la Iglesia Católica y del Santo Padre. 


Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero. 


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los que están agonizando en este momento, concédeles el arrepentimiento y que vuelvan a Ti.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las
penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los que están pecando en este momento, y de todos cuando pecamos. Padre perdónanos, porque no sabemos lo que hacemos. 


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las
penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos aquellos que estas rezando por alguna petición especial, aquellos que esperan de tu bondad, los que están sufriendo una cruz pesada, muéstranos Tu Misericordia Padre generoso, ten Misericordia de nosotros.


Por los méritos de su dolorosa pasión y de las
penas del Inmaculado Corazón de María ten piedad de todos los muertos, Tu solamente tienes el poder para levantarnos a la vida. 


Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, 
ten piedad de nosotros y del mundo entero.


Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, 
ten piedad de nosotros y del mundo entero.


Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, 
ten piedad de nosotros y del mundo entero.

 

JUNIO MES DEL CORAZON DE JESUS


Con alegría¡ dedicamos este mes a honrar el amor infinito de tu Corazón.

De Él hemos recibido el don de la Fe y te pedimos que nos la aumentes en tu Amor y en todas las verdades del Credo de nuestra Fe. ¡Bendito y acabado seas por siempre, Corazón Sacratísimo de Jesús!, unido sustancialmente al verbo de Dios. Pídase la gracia que se desee alcanzar. Padrenuestro, Avemaría y Gloria. Acto de reparación. (Para todos los días)


Día 2 Gracias Corazón de Jesús por el don de tu Santo Espíritu. Por habernos dado a conocer al Padre. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, de infinita majestad!


Día 3 Jesús, en la Eucaristía te damos gracias, porque te entregas a nosotros con inmenso amor. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús templo santo de Dios!


Día 4 Corazón de Jesús, danos tu Pan de Vida y enséñanos a compartir con muchos hermanos todo lo que Tú nos das, ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús tabernáculo del Altísimo!


Día 5 Jesús, concédenos amarnos, como Tú nos amas y danos un corazón semejante al Tuyo. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo!


Día 6 Gracias Jesús, por tantos beneficios que nos concedes en cada momento. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad!


Día 7 Corazón de Jesús, te pedimos la fuerza necesaria para llevar la cruz de cada día y ofrecerla para que Tú reines. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, santuario de justicia y de amor! Día 8 Corazón de Jesús, te pedimos por los enfermos y por todos los que sufren, danos consuelo y esperanza. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor!


Día 9 Jesús, concédenos recibir de la fuente inagotable de tu Corazón, todo el amor que continuamente nos estás dando. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes!


Día 10 Señor Jesús, creemos en Ti, pero aumenta nuestra Fe tantas veces débil, en una Fe firme y confiada. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza!


Día 11 Corazón de Jesús, danos la alegría de quien descubre la felicidad y la libertad de los que aman a Dios y a los hermanos. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones!


Día 12 Jesús, desde que Tú nos has dado tu Corazón y nos entregas tu Espíritu Santo de Amor, te estamos muy agradecidos y llenos de gozo y de confianza. ¡Bendito secas por siempre Corazón de Jesús, donde están todos los tesoros de la sabiduría y de la gracia!


Día 13 Jesús, tu Corazón es la fuente que apaga nuestra sed... el fuego que purifica nuestra calma... la Sangre del sacrificio Eucarístico y de la Redención... Por todo ello te damos gracias, Señor. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, en quien reside la plenitud de la Divinidad!


Día 14 Gracias Jesús por la donación al mundo de tu Santísima Humanidad en la Cruz Redentora. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, objeto de las complacencias de] Padre Celestial!


Día 15 Gracias Corazón de Jesús por haber nacido pobre en Belén por amor nuestro. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido!


Día 16 Gracias, Señor, por tu presencia y compañía en la Santísima Eucaristía. ¡Bendito sea por siempre Corazón de Jesús deseo de los collados eternos!


Día 17 Gracias, Señor, por habernos dado el precepto del amor. "Amaos los unos a los otros como Yo os he amado". ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús paciente y de mucha misericordia!


Día 18 Gracias Corazón de Jesús, por habernos dado a tu Madre por Madre nuestra, consuelo y refugio nuestro también... ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús rico en bondad para todos los que te invocan¡


Día 19 Gracias, Jesús, por el don del Sacramento de la Penitencia, para el perdón de nuestros pecados, que nos merecerá la salvación y la vida eterna. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús fuente de vida y de santidad!


Día 20 Señor Jesús, te alabamos y damos gracias por todos los beneficios que hemos recibido de tu Amor a lo largo de toda nuestra vida. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús propiciación por nuestros pecados!


Día 21 Jesús, te ofrecemos con mucho amor , nuestra vida diaria y nos unimos a Ti en tu ofrenda al Padre por la salvación del mundo. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús saciado de oprobios!


Día 22 Corazón de Jesús, de Majestad infinita, te adoramos porque eres nuestro Señor y te bendecimos, porque tu Amor no tiene fin. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús abrumado por nuestros pecados!


Día 23 Corazón de Jesús, siempre abierto al perdón y comprensión de nuestros debilidades, siempre atento a nuestros peticiones y siempre fiel a concedernos lo que esperamos de Ti. Te pedimos honrar tu infinito Amor y propagar la devoción a tu Sagrado Corazón. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús obediente hasta la muerte!


Día 24 Gracias Corazón de Jesús, por el don de tu Santa Iglesia, y el de tus sacerdotes que nos imparten tu perdón y nos dan tu paz. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, traspasado por la lanza!


Día 25 Corazón de Jesús, gracias por el don de tus Sacramentos, que nos limpian, alimentan y fortalecen. ¡Bendito secas por siempre Corazón de Jesús fuente de toda consolación!


Día 26 Corazón de Jesús, modelo de Caridad, enséñanos a amar. Enciende en nosotros el fuego de tu Amor, para que te amenos a Ti sobre todos las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. Este fue tu mandato de Amor. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra!


Día 27 Señor Jesús, Tú tienes Corazón de Padre y quieres reunirnos a tus hijos cada domingo y fiestas de guardar. Tú nos alimentas con el Pan de la Palabra y nos ofreces la Eucaristía para el perdón de los pecados. Enséñanos a tomar nuestra cruz de cada día. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús víctima de los pecadores!


Día 28 Corazón de Jesús. Tú eres nuestra esperanza. Tú eres nuestra ayuda, nuestro Rey y nuestro TODO. Atrae hacia Ti nuestros corazones para que hagamos de nuestra vida una entrega total a tu Corazón. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús salud de los que en Ti esperan!


Día 29 Jesús, concédenos un gran celo apostólico por la salvación de los hombres, hablando de Ti a todas las personas que Tú pongas en nuestro camino. Que nuestra vida sea ejemplar y demos testimonio de tu Amor. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren!


Día 30 Corazón de Jesús, Tú nos muestras tu Corazón rebosante de amor y herido por nuestras ingratitudes y olvidos de cada día. Te pedimos ser fieles a tu Divino Amor. ¡Bendito seas por siempre Corazón de Jesús, delicias de todos los santos!

RED DE AMOR






RED DE AMOR

(Mt 13,47-52; Jn 21,1-14)

Por
Emma-Margarita R. A.-Valdés

Péscame con red de amor, pescador,
sácame del mar de lágrimas,
ponme en la canasta de tu corazón.

Que traigan los ángeles tu blanco fulgor
para iluminar las olas
con brillantes perlas de paz e ilusión.

Extiende tu mano, mi buen pescador,
líbrame de las mareas
del mundo y la carne, de la tentación.

Repuebla las aguas con celo y valor.
Llévame a la playa ardiente
de tu sacrificio, de tu redención.

Péscame con red de amor, pescador,
y cuando al final elijas,
siéntate en la arena al sol del perdón.

domingo, 7 de junio de 2009

Verdades olvidadas





Verdades olvidadas
La vida es prueba
Esta es una verdad que muchas veces olvidamos, o hasta desconocemos, y nos parece que esta vida es la única y tratamos de vivirla a pleno porque después viene la muerte y se termina todo. ¡No! No se termina todo, sino que todo comienza. Comienza la eternidad, en que viviremos para siempre felices en el Cielo, si hemos obrado de acuerdo a la voluntad de Dios; o para siempre infelices en el Infierno, si despreciamos la Ley de Dios.
Es conveniente que no olvidemos que esta vida sobre la tierra es un tiempo en que el demonio trata de hacernos perder nuestra alma. Por eso es tan importante la oración frecuente, pues Dios se ha comprometido a darnos toda la ayuda que necesitamos para rechazar al Maligno, y más todavía, y así superar la prueba, pero a condición de que le pidamos esa ayuda.
Ya dijo San Alfonso María de Ligorio que el que reza se salva y el que no reza se condena. Esta es una gran verdad, que también está muy olvidada. Dios, que nos ha creado sin nosotros, no nos salvará sin nosotros, es decir, que tenemos que poner nuestra buena voluntad para que el Señor nos salve. Es mucho lo que arriesgamos en esto, es nuestra propia eternidad.
Por eso no nos descorazonemos si en esta vida tenemos que sufrir mucho, porque todo esto pasará y vendrá luego el premio a los que hayamos combatido valientemente.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Jesús, tú no te olvidas de mí, en cambio yo a veces me olvido de ti, porque voy tras las preocupaciones del mundo y a veces caigo en las garras del pecado. ¡Señor, que no suceda nunca más esto!, porque quiero serte fiel siempre y en todo lugar, quiero pensar en ti desde que me levanto hasta que me acuesto, como hacen los que se aman, que piensan todo el día en su amado, en su amada. Jesús, sé muy bien que me cuidas y que dispones todo en mi vida para mi mayor bien espiritual. Te pido la gracia de confiar cada vez más en ti y en tu Providencia, porque a veces con las cosas adversas que me suceden pierdo la paz y me inquieto. ¡Qué poca confianza tengo en ti, Señor! Y esto me duele, porque tú has dicho que lo que más te hiere de las almas es la desconfianza de ellas, y especialmente la desconfianza de las almas elegidas. Y a mí me has elegido para que esté más cerca de tu Corazón Misericordioso. ¡Que no suceda más esto, Señor, y dame la gracia de ser valiente y apoyarme en ti constantemente, sabiendo que nada realmente malo me puede suceder si rezo y confío en ti! Te amo, Jesús Misericordioso. ¡Ten misericordia de mi pobre alma!

viernes, 5 de junio de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
463 (192) Jesús me dijo que si tengo alguna duda respecto a esta Fiesta o a la fundación de esta Congregación, o respecto a cualquier cosa de que te hablé en el fondo de tu alma, te contestaré en seguida por la boca de este sacerdote.
464 Durante una meditación sobre la humildad me volvió la vieja duda de que un alma tan miserable como la mía, no cumpliría la tarea que el Señor exigía. En el mismo momento en que yo analizaba esa duda, el sacerdote que predicaba los ejercicios espirituales, interrumpió el tema de la prédica y dijo justamente lo que yo tenía en duda, es decir, que Dios elige generalmente a las almas mas débiles y mas simples como instrumentos para realizar sus obras mas grandes, y ésta es una verdad incontestable. Veamos a quiénes eligió como Apóstoles, o veamos la historia de la Iglesia, qué obras tan grandes realizaron las almas que eran las menos aptas para hacerlo, porque justamente en esa forma las obras de Dios se revelan como tales. Cuando mi duda cedió completamente, el sacerdote volvió al tema sobre la humildad.
Jesús, como siempre durante cada prédica, estaba en el altar y no me decía nada, sino que con su mirada penetraba amablemente mi pobre alma que [ya] no tenía ninguna excusa.
Comentario:
¡Qué felicidad que Dios elija a las almas débiles y miserables para hacer sus grandes obras, pues entonces estamos en el número de las que podemos hacer obras grandes para Dios, porque somos miserables! Hemos sido elegidos para ser Apóstoles de la Divina Misericordia, porque si bien esto es un sencillo grupo de la página Devociones y Promesas, es el mismo Dios que nos ha elegido a cada uno de nosotros para que nos suscribiéramos a este grupo y formáramos parte de él, rezando todos los días la coronilla. Y el Señor tiene preparado para nosotros grandes cosas, que Él llevará a cabo si le damos toda nuestra nulidad, porque Dios elige a lo que el mundo tiene por despreciable, y así lleva adelante sus maravillosas obras de amor y bondad. Así que ¡ánimo y a no descorazonarse por las debilidades que tenemos, pues Dios nos ha elegido y Él todo lo puede!
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Quiero darte gracias, Jesús mío, por todos los beneficios y dones que me has dado desde mi concepción hasta el momento actual, y sé que seguirás haciendo prodigios de bondad y misericordia en mi pobre vida. Te amo con todo mi corazón y espero ir al Cielo para estar contigo eternamente juntos. Ayúdame, Señor, a seguir caminando por esta tierra que es como un desierto de amor. Pero si tú estás conmigo y me fortaleces, ya no tengo miedo a nada, pues tú vas a mi lado y me proteges de todo mal y peligro. Señor, sé que todo lo que permites que me suceda en la vida es por mi bien. A veces no entiendo esto y me pongo triste porque me parece que te has olvidado de mí. Te pido que en esos momentos me ilumines y me ayudes a aceptar las cosas difíciles que me suceden, porque yo, como el padre del Evangelio, te digo que creo en ti, “pero aumenta mi fe”. Sé que si tuviera más fe, podría pasar por esos obstáculos que se me cruzan en el camino y que dichos obstáculos solo servirían para hacerme más santo. Ayúdame, Señor, para que mi fe sea fuerte como la de tu Madre querida y pueda pasar bien todas las pruebas de la vida, para llegar felizmente al Cielo donde tú me esperas.

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
Canales de misericordia.
Dios es misericordioso y quiere que sus hijos se distingan también por ser misericordiosos. Por eso al Señor le gusta que hagamos todos los días algunas obras de misericordia, por lo menos rezar por los difuntos y por los vivos. Cuando más compasivos y buenos tratamos de ser con nuestros hermanos, tanto más el Señor vuelca en nosotros un río de dulzura para que lo distribuyamos a nuestros prójimos, pues ya dice Jesús en el Evangelio que a quien tiene, se le dará más todavía. Entonces no tengamos miedo de quedarnos sin nada nosotros por dar mucho a los hermanos, pues Dios es infinitamente rico y tiene tesoros inmensos para colmarnos por encima de todo lo que podemos pensar o imaginar. Pidamos mucho a Dios, para nosotros y para darlo a los demás, entonces seremos como canales por donde fluye la misericordia y el amor de Dios hacia este mundo frío.
Jesús, en Vos confío.

martes, 2 de junio de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
462 Ahora comprendo bien que lo que une más estrechamente el alma a Dios es negarse a sí mismo, es decir, unir su voluntad a la voluntad de Dios. Esto hace verdaderamente libre al alma y ayuda al profundo recogimiento del espíritu, hace livianas todas las penas de la vida y dulce la muerte.
Comentario:
Nunca grabaremos lo suficiente en nuestra alma esta gran verdad que es la conformidad con la voluntad de Dios, es decir, hacer coincidir nuestra voluntad a la de Dios. Ya Jesús nos ha dicho en el Evangelio que quien quiere seguirlo debe renunciar a sí mismo, y también en el huerto de los Olivos, Él pidió al Padre que le apartara el cáliz de sufrimiento que se avecinaba, pero también pidió que no se haga la voluntad de Él, sino la voluntad del Padre. Así tenemos también que hacer nosotros en cada circunstancia de la vida: pedir con mucha fe lo que creemos que es lo mejor, pero decir al final de la oración: “Pero que no se haga mi voluntad sino la de Dios”. De esta forma estaremos siempre tranquilos porque haremos siempre la voluntad divina, con la consecuente paz del corazón que esto acarrea.
Jesús, en Vos confío.

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Jesús, ábreme los ojos del alma para que comprenda el infinito amor con que tú me amas. Porque a veces me olvido de esta consoladora y gran verdad, y me sumerjo en la duda y la desconfianza, porque me pasan cosas difíciles de resolver o sobrellevar, y me olvido de que todo lo que tú quieres o permites que me suceda, siempre es por tu gran amor hacia mí y que todo será para mi bien espiritual en la tierra y, sobre todo, en el Cielo. Jesús, quiero que esta verdad de que tú me amas tanto, se grabe profundamente en mi alma, de modo que ya no tenga más miedo a nada, confiando siempre en ti y teniendo mi alma en paz, porque sé que tú me cuidas y no me pierdes de vista ni por un instante y que vives pendiente de mí, de lo que hago, de lo que pienso, de lo que digo; y también de lo que me hacen los demás a mí. Señor, te doy gracias porque es un gran consuelo en este mundo el saber que tú me amas infinitamente, que me has creado por amor y que me tienes preparado un lugar en el Cielo bien junto a ti, para que disfrute por toda la eternidad de tu amor eterno. Te amo, Jesús mío. Ten misericordia de mí.

Mensaje de Misericordia



Mensaje de Misericordia
Los grandes sufrimientos.
Los grandes sufrimientos nos purifican y nos hacen producir luego más frutos, porque los sufrimientos son podas que hace el Padre eterno a nuestra alma para que demos cada día más y mejores frutos. Con el sufrimiento nos hacemos semejantes a Jesús, que soportó todo con tal de salvarnos, y así nos hacemos corredentores con Cristo. Entonces nos hacemos más misericordiosos porque experimentamos en carne propia el dolor, y así sabemos compadecernos del prójimo que sufre. Y con ello nos ganamos el lugar en el Cielo, puesto que una de las bienaventuranzas que nos revela Jesús en el Evangelio es justamente la de que serán felices los misericordiosos porque obtendrán misericordia. Es decir que los que practiquemos misericordia con el prójimo, nos salvaremos seguro porque hemos sido compasivos con nuestros hermanos, y Jesús no falta nunca a sus promesas.
Jesús, en Vos confío.

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