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martes, 15 de enero de 2013

Todo lo puedes, Señor.

"JESUS YO CONFIO EN TI"



Todo lo puedes, Señor. 
Jesús Misericordioso, Tú todo lo puedes. Ésta es una verdad que estoy acostumbrado a decir, por ejemplo cuando el domingo en Misa rezo el Credo: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”, y como Tú eres con el Padre una misma cosa, también eres todopoderoso por ser su Hijo. Pero de aquí a que lo ponga en práctica, a veces dista mucho, porque me olvido de esta verdad y a veces tengo miedo, como si Tú no dispusieras de todo en mi vida, con tu poder omnipotente.
Señor, enséñame a confiar más en Ti, porque Tú amas mucho a quien confía plenamente en Ti, y le das tantas gracias y dones, que esa alma no puede contenerlos y los tiene, forzosamente, que derramar en derredor, a otras almas menos favorecidas.
Jesús, ayúdame a abandonarme cada vez más en Ti. Y eso lo lograré si frecuentemente pienso en este atributo tuyo de la omnipotencia, porque si pienso bien en ello, no puedo ya jamás volver a tener miedo. ¿Y entonces por qué todavía temo? ¿Por qué sigo teniendo miedo?
Compadécete de mi pobre naturaleza herida por el pecado, Jesús mío, y dame la gracia de ser valiente, porque sé muy bien que quien se dice cristiano nunca puede ser un cobarde.
Jesús Misericordiosísimo, que yo me apoye en Ti, para cada empresa, para cada acción apostólica, sabiendo que antes fallarán el cielo y la tierra, pero no se podrá decir que Tú, como Dios y Hombre verdadero, has abandonado a uno que confiaba en Ti.
Señor Jesús, ilumíname para que cumpla aquella palabra que tan sabiamente dijo uno de tus hijos, el Padre Pío de Pietrelcina: “Reza, ten fe y no te preocupes”. Ya que la preocupación es inútil, porque si rezo y confío en Ti, nada realmente malo me puede suceder, sino que todo estará ordenado a tu mayor gloria y al bien de las almas, especialmente de mi alma.

lunes, 14 de enero de 2013

Un buen consejo...

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Foto: Un buen consejo... 

Un buen consejo puede salvar un alma, o muchas almas, si quien lo recibe está a cargo de personas, porque es jefe o gobernador.

Si al menos no sabemos dar buenos consejos, por lo menos no demos malos consejos, porque no pocas veces somos tentadores de nuestros prójimos, porque los incentivamos para que hagan el mal, para que critiquen, o como se dice vulgarmente: “les buscamos la lengua” para que hablen mal de alguien o de algo. Eso está mal, muy mal. Tenemos que ser sencillos y sinceros, prontos para dejar plantados a quienes en una reunión, critican o hablan mal de ausentes.

No tenemos que hablar mal de nadie ni regodearnos cuando alguien habla mal de alguno, sino disculpar todo y huir de quien habla mal, como de una serpiente ponzoñosa.

Demos buenos consejos, o al menos callemos si no sabemos darlos, porque cuando aconsejamos el mal y el pecado, nos parecemos a Satanás, que aconsejó a Eva su pecado, y sigue aconsejando hoy a muchos, incluso a nosotros mismos, que no pocas veces hemos seguido su consejo, a hacer el mal.

Seamos buenos de verdad, porque de nada nos sirve ir a Misa e incluso comulgar, si luego damos malos consejos, o animamos a quien está en la duda, para que se lance a la venganza o al crimen.

Jesús, en Vos confío.


Un buen consejo... 
Un buen consejo puede salvar un alma, o muchas almas, si quien lo recibe está a cargo de personas, porque es jefe o gobernador.
Si al menos no sabemos dar buenos consejos, por lo menos no demos malos consejos, porque no pocas veces somos tentadores de nuestros prójimos, porque los incentivamos para que hagan el mal, para que critiquen, o como se dice vulgarmente: “les buscamos la lengua” para que hablen mal de alguien o de algo. Eso está mal, muy mal. Tenemos que ser sencillos y sinceros, prontos para dejar plantados a quienes en una reunión, critican o hablan mal de ausentes.
No tenemos que hablar mal de nadie ni regodearnos cuando alguien habla mal de alguno, sino disculpar todo y huir de quien habla mal, como de una serpiente ponzoñosa.
Demos buenos consejos, o al menos callemos si no sabemos darlos, porque cuando aconsejamos el mal y el pecado, nos parecemos a Satanás, que aconsejó a Eva su pecado, y sigue aconsejando hoy a muchos, incluso a nosotros mismos, que no pocas veces hemos seguido su consejo, a hacer el mal.
Seamos buenos de verdad, porque de nada nos sirve ir a Misa e incluso comulgar, si luego damos malos consejos, o animamos a quien está en la duda, para que se lance a la venganza o al crimen.
Jesús, en Vos confío.

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