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lunes, 31 de agosto de 2009

La Bondad de Dios




La Bondad de Dios.


La Bondad de Dios es tan infinita que el Señor Jesús una vez le dijo a Sor Faustina que hablara todo lo que se le viniera a la mente sobre la bondad y misericordia divinas, que no iba a exagerar en modo alguno. Así que también nosotros, los Apóstoles de la Divina Misericordia, tenemos la misión específica de hablar de la bondad y misericordia de Dios, porque los hombres andan por la vida muy desesperados y abatidos, creyendo que Dios los odia o los castiga, y tienen de Dios una idea muy equivocada. Nosotros, en cambio, debemos saber que de Dios nunca nos puede venir ningún mal, porque Dios es la Bondad infinita y no puede realizar ningún mal. Cuando se dice que Dios castiga, quiere decirse con ello que Dios permite el mal como castigo por el pecado, pero nunca Dios es causante del mal, sino que el mal viene del demonio y de los hombres.
Jesús, en Vos confío.

viernes, 28 de agosto de 2009

Quince minutos con Jesús Misericordioso



Quince minutos con Jesús Misericordioso
Jesús Misericordioso, te amo con todo mi corazón y te ofrezco todos mis dolores y cruces, para que tú las hagas fructíferas de gracias. Porque sé muy bien, Señor, que quien quiere seguirte y serte fiel, necesariamente deberá sufrir, porque quien te es fiel desencadena las iras del Maligno enemigo. Pero no tengo miedo porque tú estás conmigo y me salvarás en el momento del peligro, y no permitirás que la prueba sea más fuerte de lo que puedo soportar. Yo también, como Pedro digo: “¿A quién iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna”. Por eso Jesús, aunque me parezca duro el camino y empinado, sé que este es el único camino y que tú lo has recorrido primero para darnos el ejemplo. Y si tú lo has recorrido y nos has dicho que debemos seguirte si queremos salvarnos, es justamente porque no hay otros caminos más fáciles, si no tú nos lo hubieras dicho, ya que tienes mucha compasión de nuestra debilidad humana. Por eso Jesús Misericordioso, te pido que me fortalezcas para afrontar el sufrimiento que necesariamente debo pasar para entrar en tu Reino. Dame tu mano, Señor, y déjame que recueste mi cabeza sobre tu Divino Corazón para tomar fuerzas y seguir adelante con tu divina ayuda y consuelo. ¡Te amo, Jesús de mi corazón, y confío ciegamente en Ti!

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
(202) 19 X 1935
489 Salida de Vilna a Cracovia para los ejercicios espirituales de ocho días.
El viernes por la noche durante el rosario cuando pensaba en el viaje del día siguiente y en la importancia de la cuestión que iba a presentar al Padre Andrasz [184], me invadió el miedo viendo claramente mi miseria y mi inaptitud frente a la grandeza de la obra de Dios. Aplastada por ese sufrimiento, me sometí a la voluntad de Dios. En aquel instante vi a Jesús junto a mi reclinatorio, con una túnica clara, y me dijo estas palabras: ¿Por qué tienes miedo de cumplir Mi voluntad? ¿Crees que no te ayudaré como hasta ahora? Repite cada exigencia Mía delante de aquellos que Me sustituyen en la tierra y haz solamente lo que te manden. En aquel momento una [gran] fuerza entró en mi alma.
Comentario:
Donde está Jesús no se puede tener miedo. Esta es una verdad que deberíamos grabarnos muy hondamente en nuestro corazón. Así que siendo Apóstoles de la Divina Misericordia, tenemos que ser intrépidos y jugarnos la vida, pues ya dice Jesús que el que ama su vida en este mundo, perderá la Vida eterna, y en cambio el que desprecia su vida en este mundo, salvará su Vida eterna. En el Apocalipsis se dice que los santos vencieron al Anticristo porque no amaron tanto su vida que temieran la muerte, y nosotros ahora estamos en un tiempo en que tenemos que arriesgarnos y evangelizar a este mundo que se ha vuelto pagano, con un paganismo peor que el primitivo. Confiemos en Jesús que va guiando nuestra vida por un camino seguro, y sigamos los consejos de nuestros superiores y nuestro director espiritual, y Jesús hará el resto.
Jesús, en Vos confío.

jueves, 27 de agosto de 2009

DEBEMOS SER LOS PRIMEROS EN CREER





Jesús se queja de que las almas no quieren creen en Su bondad. Pero nosotros los Apóstoles de la Divina Misericordia debemos ser los primeros en creer en la bondad de Dios, de Jesús, en su misericordia. Porque el demonio hará todo lo posible para que dudemos de la bondad de Dios, provocando accidentes, sufrimientos, enfermedades, ruinas, malentendidos, etc., y todo para que pensemos que eso viene de Dios y que entonces Dios no es bueno. Pero nosotros debemos "abrir el ojo" y creer firmemente que Dios es la Bondad infinita y si permite esas cosas es por amor y solo en el Cielo comprenderemos que todo ha sido siempre para que crezcamos en el amor y en la santidad. Lo que sí debemos hacer es rezar mucho, porque Dios concede gracias a quien reza. Él tiene las gracias preparadas para nosotros, pero si no rezamos no nos las concede, y así perdemos mucho y nos exponemos a no poder superar las pruebas de la vida. Así que a confiar en la Bondad y Misericordia de Dios y a orar.

Jesús, en Vos confío.

miércoles, 26 de agosto de 2009

MISERICORDIA


Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: JESÚS, EN TI CONFIO" (Diario, 327).
«Tu tarea y empeño aquí en la tierra es implorar la Misericordia para el mundo entero». (Diario, 570)
"Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata" (Diario, 699).
"Soy el Amor y la Misericordia Mísma". (Diario, 1074).
«Me deleitan las almas que recurren a Mi Misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi Compasión». . (Diario, 1146).
"En la Cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna" (Diario, 1182).
"Mi misericordia es más grande que tu miseria y la del mundo entero... permití que Mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, y abrí la Fuente de la Misericordia para ti. Ven y toma las gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. Jamás rechazaré un corazón arrepentido" (Diario, 1485).
"He abierto Mi Corazón como una Fuente viva de Misericordia. Que todas las almas tomen vida de ella. Que se acerquen con gran confianza a este Mar de Misericordia" (Diario, 1520).
«Ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada». (Diario, 1541).
"Las gracias de Mi Misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá" (Diario, 1578).

MISERICORDIA














































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: JESÚS, EN TI CONFIO" (Diario, 327).
«Tu tarea y empeño aquí en la tierra es implorar la Misericordia para el mundo entero». (Diario, 570)
"Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata" (Diario, 699).
"Soy el Amor y la Misericordia Mísma". (Diario, 1074).
«Me deleitan las almas que recurren a Mi Misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi Compasión». . (Diario, 1146).
"En la Cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna" (Diario, 1182).
"Mi misericordia es más grande que tu miseria y la del mundo entero... permití que Mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, y abrí la Fuente de la Misericordia para ti. Ven y toma las gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. Jamás rechazaré un corazón arrepentido" (Diario, 1485).
"He abierto Mi Corazón como una Fuente viva de Misericordia. Que todas las almas tomen vida de ella. Que se acerquen con gran confianza a este Mar de Misericordia" (Diario, 1520).
«Ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada». (Diario, 1541).
"Las gracias de Mi Misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá" (Diario, 1578).

lunes, 24 de agosto de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario


488 Doble advertencia para que me preparase a los sufrimientos que me esperaban [en] Varsovia; la primera advertencia fue interior, a través de una voz, escuchada, la segunda fue durante la Santa Misa. Antes de la elevación vi a Jesús crucificado que me dijo: Prepárate a los sufrimientos. Agradecí al Señor esta gracia de haberme advertido y le dije al Señor que seguramente no sufriré más que Tú, Salvador mío. No obstante me lo tomé a pecho e iba fortaleciéndome con la plegaria y con pequeños sufrimientos para poder soportar mayores cuando llegasen.
Comentario:
¡Qué importantes son estas palabras de Sor Faustina, pues no enseña que para superar las grandes cosas, las grandes pruebas, es necesario acostumbrarse a vencerse en las cosas pequeñas y de todos los días! Ya lo dijo Jesús en el Evangelio, que el que sea fiel en lo poco también lo será en lo mucho, y el que es infiel en lo poco también lo será en lo mucho. Con pequeños sacrificios y pequeñas renuncias nos vamos venciendo a nosotros mismos y nos hacemos señores de nosotros mismos, con lo cual nos preparamos para cuando llegue una prueba grande y tengamos que sufrir. El camino al Cielo no es fácil, pero es el único y no hay otro. Y este camino está sembrado de espinas que, si nos decidimos a soportarlas, se nos harán hasta dulces y llevaderas, porque Dios da la gracia suficiente a quien es fiel y se decide por Él. Nosotros que somos Apóstoles de la Misericordia, debemos saber estas cosas para practicarlas y para aumentar la oración, porque es a través de la oración que se recibe la fuerza necesaria para hacer frente a las pruebas de la vida, y con la que se obtiene la conversión de nuestros hermanos.
Jesús, en Vos confío.

domingo, 23 de agosto de 2009

viernes, 21 de agosto de 2009

JESUS YO CONFIO EN TI


Oh Jesús, Verdad eterna, Vida nuestra, te suplico y mendigo tu misericordia para los pobres pecadores. Dulcísimo Corazón de mi Señor, lleno de piedad y de misericordia insondable, te suplico por los pobres pecadores. Oh sacratísimo Corazón, fuente de misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana. Te suplico luz para los pobres pecadores. Oh Jesús, recuerda tu amarga pasión y no permitas que se pierdan las almas redimidas con tan preciosísima, santísima sangre tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores (...) Oh, qué alegría arde en mi corazón cuando contemplo tu bondad inconcebible, oh Jesús mío. Deseo traer a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen tu misericordia por los siglos de los siglos (72).


Oh Jesús extendido sobre la cruz, te ruego concédeme la gracia de cumplir fielmente con la santísima voluntad de tu Padre en todas las cosas, siempre y en todo lugar. Y cuando esta voluntad me parezca pesada y difícil de cumplir, es entonces que te ruego, Jesús, que de tus heridas fluyan sobre mí fuerza y fortaleza y que mis labios repitan constantemente: hágase tu voluntad, Señor.


Oh Salvador del mundo, Amante de la salvación humana que entre terribles tormentos y dolor, te olvidaste de ti mismo para pensar únicamente en la salvación de las almas. Compasivísimo Jesús, concédeme la gracia de olvidarme de mí misma para que pueda vivir totalmente por las almas, ayudándote en la obra de salvación, según la santísima voluntad de tu Padre (1265).

miércoles, 19 de agosto de 2009

CARTA DE JESUS


¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la vida?

Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor.

Cuando te entregues a Mí, todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra los ojos del alma y dime con calma:

¡JESÚS YO CONFÍO EN TI!

Evita las preocupaciones angustiosas y los pensamientos sobre lo que puede suceder después. No estropees mis planes queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser DIOS y actuar con libertad. Entrégate confiadamente a Mí. Reposa en Mí y deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente:

¡JESÚS YO CONFÍO EN TI!

Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu manera. Cuando me dices,

¡JESÚS YO CONFÍO EN TI!,

no seas como el paciente que le dice al médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar con mis brazos divinos, no tengas miedo, yo te amo. Si crees que las cosas empeoran o se complican a pesar de tu oración, sigue confiando, cierra los ojos del alma y confía. Continúa diciéndome a toda hora:

¡JESÚS YO CONFÍO EN TI!

Necesito las manos libres para poder obrar. No me ates con tus preocupaciones inútiles. Satanás quiere eso: agitarte, angustiarte y quitarte la paz. Confía sólo en Mí. Reposa en Mí. Entrégate a Mí. Yo hago los milagros en la proporción de la entrega y confianza que tienes en Mí. Así que no te preocupes, echa en mi todas tus angustias y duerme tranquilo. Dime siempre:

¡JESÚS YO CONFÍO EN TI!...Y verás grandes milagros.

TE LO PROMETO POR MI AMOR.

atte: JESUS MISERICORDIA

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
487 En los sufrimientos del alma o del cuerpo trato de callar porque entonces mi espíritu adquiere fortaleza que viene de la Pasión de Jesús. Delante de mis ojos tengo siempre su Rostro doloroso, insultado y desfigurado, su Corazón divino, traspasado por nuestros pecados y especialmente por la ingratitud de las almas elegidas.
Comentario:
Aquí está a veces nuestro error, pues cuando sufrimos buscamos consuelos humanos y nos olvidamos de recurrir al Corazón de Jesús y meditar en su Pasión dolorosa. ¡Cuántos bienes sacaríamos de la meditación de la Pasión del Señor! Jesús promete que a las almas que meditan devotamente su Pasión, les concede el mayor número de gracias. Y es que el meditar los dolores de Jesús, nos ayuda a entender y sobrellevar nuestros propios dolores y cruces, y nos hace lanzarnos a la abnegación y a renunciar a nosotros mismos, porque meditar en las llagas y dolores de Cristo, es fortaleza para el cristiano, que siempre encontrará la salvación en la Cruz de Cristo. Contemplemos la pasión del Señor y consolémoslo con nuestro sincero amor, porque Él sigue sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres, y también por los nuestros. Consolemos al Señor.
Jesús, en Vos confío.

lunes, 17 de agosto de 2009

oracion




Padre Misericordioso, hoy quiero pedirte por mis hermanos de comunidad. Tú los conoces personalmente: conoces su nombre y apellidos, sus virtudes y sus defectos, sus alegrías y sus penas, su fortaleza y su debilidad, sabes toda su historia;los aceptas como son y los vivificas con tu Espíritu.Tú, Señor, los amas, no solo porque sean buenos,sino sobre todo porque son tus hijos tuyos.

Enséñame a quererlos de verdad, como amaba tu Hijo Jesús; No por sus palabras o sus obras, sino por ellos mismos, descubriendo en cada uno, especialmente en los más débiles el misterio de tu amor infinito. Te doy gracias, Padre, porque me has dado hermanos.

Todos son un regalo para mí, un verdadero sacramento,signo sensible y eficaz de la presencia de tu Hijo.Dame la mirada de Jesús para contemplarlos,y dame su corazón para amarlos hasta el extremo,porque también yo quiero ser para cada uno de ellossacramento vivo de la presencia de Jesús. AMÉN

domingo, 16 de agosto de 2009

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,



Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
486 (201) Oh Jesús, cuando vienes a mí [en] la Santa Comunión, Tú que Te has dignado morar con el Padre y el Espíritu Santo en el pequeño cielo de mi corazón, procuro acompañarte durante el día entero, no Te dejo solo ni un momento. Aunque estoy en compañía de otras personas o con las alumnas, mi corazón está siempre unido a Él. Cuando me duermo, le ofrezco cada latido de mi corazón, cuando me despierto, me sumerjo en Él sin decir una palabra. Al despertarme, adoro un momento la Santísima Trinidad y le agradezco por haberme ofrecido un día más, que una vez más va a repetirse en mí el misterio de la Encarnación de Su Hijo, que una vez más delante de mis ojos va a repetirse su dolorosa Pasión. Trato entonces de facilitar a Jesús el paso a través de mí a otras almas. Con Jesús voy a todas partes, su presencia me acompaña en todas partes.
Comentario:
Esto no debería ser solo lo que vivía Sor Faustina, sino que es lo que tenemos que vivir nosotros. ¡Y estamos tan lejos! Porque cuando el Señor viene en la Santa Comunión, a veces estamos pensando en otra cosa y no lo adoramos como Él merece. Entonces consumimos la Eucaristía pero queda infructuosa en nosotros porque no estamos bien dispuestos. Que no suceda esto de ahora en adelante. Tratemos de comulgar bien concientes de que Jesús, que es Dios, viene en su plenitud a nosotros y se quiere quedar con nosotros en dulce intimidad por el resto del día. Que al levantarnos al día siguiente pensemos en Él, y que toda nuestra vida gire en torno al Sagrario, porque allí está el Amor de nuestras almas y el consuelo para nuestro sufrimiento.
Jesús, en Vos confío.

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