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domingo, 31 de octubre de 2010

Vestir al desnudo.


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Vestir al desnudo.
Siempre hay en nuestro ropero o placard, alguna ropa que ya no usamos y que está en buenas condiciones, y que podemos obsequiársela a un pobre que no tiene vestido. Entonces el cuerpo de ese pobre, la carne de aquel cuerpo hablará a Dios de nosotros, de nuestra caridad, y Dios nos colmará de bendiciones de todo tipo.
Si supiéramos todo lo que recibimos al practicar la misericordia con los hermanos, no dejaríamos pasar ni un solo momento en que no realicemos alguna de las catorce obras de misericordia.
Dios fue el primero que realizó esta obra de vestir al desnudo, pues lo hizo cuando vistió con túnicas a Adán y Eva, después de que cometieron el pecado. Imitemos entonces a Dios, y vistamos a los pobres hombres que están desnudos, con harapos.
Y ojalá seamos lo suficientemente valientes y desprendidos como para dar algo que usamos y que nos gusta, e incluso que es nuestra prenda preferida para salir de paseo o simplemente vestirnos en alguna ocasión especial. Porque aunque a veces parezca como que nos arrancamos un pedazo de carne al dar esa ropa, la obra ante Dios es de un valor casi infinito, y de paso practicamos la santa pobreza y el desprendimiento, que es necesario tener para no estar apegados a esta tierra y a las cosas materiales.
Demos con caridad nuestra ropa, antes de que los ladrones nos las roben y nos quedemos desnudos y sin el mérito de haber practicado la misericordia.
Jesús, en Vos confío.

viernes, 29 de octubre de 2010

Tiempo de misericordia.


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Tiempo de misericordia.
Mientras vivimos en este cuerpo mortal, estamos en el tiempo de la misericordia, ya que luego viene la muerte y el juicio de Dios, y ya solo queda lugar para la Justicia divina.
Por eso, ¡qué importante es que aprovechemos este tiempo de vida que el Señor nos ha concedido! Porque no sabemos cuánto tiempo nos queda, si mucho o poco, y mientras tanto debemos practicar la misericordia con el prójimo para que Dios tenga también misericordia de nosotros, como Él lo ha prometido en una de las bienaventuranzas.
Busquemos a Dios mientras se deja encontrar, es decir, durante la vida terrena, yendo a un sacerdote y confesándonos de todos nuestros pecados. No esperemos al último momento, porque en medio de la agonía se hace muy difícil la confesión sacramental. ¿Para qué esperar y arriesgar a confesarse en el último momento? ¿Quién nos asegura que tendremos tiempo y modo de hacerlo?
Dios es infinitamente misericordioso, pero nosotros no somos eternos, sino que la misericordia de Dios la podemos recibir solo mientras estamos vivos en este mundo. Si nosotros no nos acercamos a Dios, Él poco puede hacer para perdonarnos.
Pensemos en estas cosas y, como dice el dicho popular, pongamos las barbas en remojo.
Jesús, en Vos confío.

martes, 26 de octubre de 2010

Alguien te ama - Martin Valverde



"JESUS YO CONFIO EN TI"

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,


"JESUS YO CONFIO EN TI"

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentarioPoderosos.
531 24 XI 1935. Domingo, primer día. Fui inmediatamente delante del Santísimo Sacramento y me ofrecí con Jesús que está en el Santísimo Sacramento, al Padre Eterno. Entonces oí en el alma estas palabras: Tu intención y la de tus compañeras es unirse a Mí lo más estrechamente posible a través del amor, reconciliarás la tierra con el cielo, mitigarás la justa cólera de Dios e impetrarás la misericordia por el mundo. Confío a tu cuidado dos perlas preciosas para Mi Corazón, que son las almas de los sacerdotes y las almas de los religiosos; por ellas rogarás de manera especial, la fuerza de ellas vendrá de tu anonadamiento. Las plegarias, los ayunos, las mortificaciones, las fatigas y todos los sufrimientos, los unirás a la oración, al ayuno, a la mortificación, a la fatiga, al sufrimiento Mío y entonces tendrán valor ante Mi Padre.
Comentario:
Si presentamos a Dios Padre nuestros sacrificios y oraciones sin unirnos a Jesús, a sus sacrificios y oraciones, entonces ellos tienen muy poco valor. Pero si presentamos ambos unidos a los de Jesús, así sí que tendrán un valor infinito, y hasta las más pequeñas cosas que realicemos, e incluso la oración más corta, tendrá la eficacia del Corazón de Jesús.
Cada día, a cada momento debemos hacer este ofrecimiento de hacer todo junto a Cristo. Como dice la Misa: “Por Cristo, con Él y en Él, a ti Dios Padre Todopoderoso, etc.”
Y nosotros, los Apóstoles de la Misericordia, debemos también ofrecer nuestros sufrimientos y oraciones por los sacerdotes y religiosos, ya que ellos tienen una gran responsabilidad en los destinos del mundo, y Jesús sufre más por los pecados de estas almas elegidas, que por los grandes pecados de los demás.
Unidos a Jesús, tenemos una gran eficacia en impetrar la Misericordia Divina para nosotros, para nuestros seres queridos y para el mundo entero.
Jesús, en Vos confío.

sábado, 16 de octubre de 2010

No entiendo.


"JESUS YO CONFIO EN TI"

No entiendo.
Jesús Misericordioso, amor de mis amores, quiero confesarte hoy que a veces hay muchas cosas que no entiendo, pero sé que tú me las irás explicando cuando llegue el momento, si así conviene a mi salvación.
Recuerdo cuando dijiste a los Apóstoles en la Última Cena, que en ese momento no podían entender muchas cosas, pero que luego las entenderían, especialmente por la venida del Espíritu Santo que les explicaría e iluminaría todo.
Por eso yo también quiero hoy pedirte la gracia de las gracias, es decir, que me des tu Espíritu Santo, para que me ayude a comprender las cosas que me suceden en la vida a la luz del Evangelio y de la Verdad.
Muchas veces, Jesús mío, sabes que camino en tinieblas. Pero tú quieres esto, o al menos lo permites, porque conoces que de esa forma yo me ejercito en la confianza en ti, y así camino sin saber a dónde voy, pero guiado de tu mano bendita.
Te amo, Señor, y no te pido nada, solo que me lleves a cumplir siempre tu santa voluntad, porque eso es lo que realmente importa, ya que lo demás no tiene importancia.
¡Te amo, Jesús mío Misericordioso y quiero ir al Cielo para alabarte y darte gracias por toda la eternidad!

jueves, 14 de octubre de 2010


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Dar de beber al sediento.
¡Qué horrible es la sed! Solo pensar que en el Infierno se padece de una sed eterna, como lo demuestra la parábola del pobre Lázaro y del rico Epulón, da escalofríos. Y para que no nos hagamos dignos del Infierno, y no tengamos que padecer una sed inextinguible, es necesario que practiquemos en el tiempo de vida que tenemos sobre la tierra, las obras de misericordia, y una de ellas es esta de dar de beber al sediento.
¡Cuántas veces se nos han presentado personas en nuestra puerta, pidiendo un vaso de agua, y tal vez por miedo las hemos despachado sin socorrerlas!
Pensemos que cuando damos de beber al sediento, calmamos la sed de Jesús crucificado, que desde la Cruz dijo: “¡Tengo sed!”.
El agua es de Dios, y no podemos hacernos dueños de ella, sino que es para todos. Por eso tengamos entrañas de misericordia, ya que quien practica la misericordia con el prójimo la alcanzará de Dios en el día del Juicio; pero quien es duro con el hermano, no obtendrá misericordia del Señor, y ya sabemos que todos necesitamos de la misericordia divina porque nadie se salva en justicia, sino por pura misericordia de Dios.
Es que el hombre no es solo alma, sino también cuerpo, y el cuerpo tiene sus necesidades. Cuando calmamos la sed de un sediento, entonces el alivio que experimenta en su cuerpo, será como una oración que subirá al Cielo y hablará a Dios en favor nuestro.
Y recordemos que Jesús ha dicho que hasta un vaso de agua dado por amor a Él, no quedará sin recompensa.
Jesús, en Vos confío.

martes, 12 de octubre de 2010

No desesperemos.


"JESUS YO CONFIO EN TI"

No desesperemos.
El demonio tiene una táctica muy practicada, que él ejercita desde su caída y que le ha dado muchos frutos. Porque debemos saber que el demonio está congelado en el mal, y actúa siempre de la misma forma pues ya no puede cambiar sustancialmente, entonces el que conoce su modo de actuar, puede enfrentarlo con coraje y amparado en la protección de Dios.
Pues bien, una de las celadas que el diablo pone a las almas es la siguiente: primero tienta al alma y la hace pecar gravemente, y luego le da un remordimiento cruel, con falta de paz y trata de llevar a dicha alma a la desesperación, haciéndole creer que Dios no puede perdonar jamás semejante pecado, y que ya está condenada para siempre.
Hay que estar atentos a esto porque la desesperación es, en cierto sentido, peor que el pecado mismo, ya que desconfiar de la misericordia de Dios es hacerle una afrenta a Dios, es no confiar en que Él es Bueno y puede perdonar TODO.
Entonces caminemos tranquilos por el mundo, tratando de no pecar, pero teniendo siempre presente que, si por desgracia cometemos un pecado grave, incluso abominable, lo más terrible que podríamos haber hecho, siempre Dios nos perdonará si nos arrepentimos, porque la Misericordia de Dios es tan infinita que todos los pecados de los hombres son un granito de arena comparado con una cadena montañosa.
No desesperemos nunca del perdón de Dios. No le demos el gusto al diablo de alejarnos para siempre del Señor.
Jesús, en Vos confío.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario
El ayuno.
530 JMJ En honor de la Santísima Trinidad

Pedí a la Madre Superiora [193] el ayuno de cuarenta días, tomando una vez al día una rebanada de pan y un vaso de agua; sin embargo la Madre Superiora no me dio permiso para cuarenta días, sino para siete días, de acuerdo con la opinión del confesor [194]. “No puedo exonerarla del todo de las tareas, debido a que otras hermanas podrían notar algo; hermana, yo le doy permiso de dedicarse, en la medida en que pueda, a la plegaria y de tomar apuntes de algunas cosas, pero me será mas difícil arreglar lo del ayuno, de verdad, aquí no logro inventar nada.” Y dijo: Retírese, hermana, quizá me ilumine alguna luz. En la mañana del domingo comprendí interiormente que cuando la Madre Superiora me había destinado a la puerta a la hora de comer, pensó en darme la oportunidad de ayunar. Por la mañana no fui a desayunar, pero poco después fui (8) a la Madre Superiora y pregunté: Si estoy en la puerta será fácil no llamar la atención con mi persona. Y la Madre Superiora me contestó: Cuando la destinaba [195] pensaba en esto. En aquel momento comprendí que el mismo pensamiento yo lo había sentido dentro de mí.
Comentario:
El ayuno es muy importante para el desarrollo de la vida espiritual. Si Jesús se preparó a su gran misión con cuarenta días de ayuno, es evidente que el ayuno es muy recomendable para disponerse a grandes cosas.
La Virgen, Reina de la Paz, pide hacer ayunos a pan y agua los viernes, y de ser posible también los miércoles. Podemos hacer el propósito de comenzar con esta práctica que, si la Virgen la pide, será porque es muy importante.
La misma Virgen ha dicho en uno de sus mensajes que con la oración y el ayuno podemos detener las guerras, y obtener todo de Dios. Es más, ha dicho que con el mensaje que nos ha dado sobre la oración y el ayuno, ya no tiene más qué decirnos, porque con esas dos cosas ya podemos alcanzar todo de Dios.
Si no nos es posible ayunar, porque estamos enfermos o por algún otro motivo, entonces hagamos siempre pequeños sacrificios, pequeñas renuncias; privarnos de un postre, comer un bocado menos, etc., y así nos iremos fortificando en la voluntad y con esa sencilla penitencia, no solo nos santificaremos, sino que obtendremos gracias para nosotros y para nuestros hermanos, porque las almas se salvan con la oración y el sacrificio, como lo ha enseñado el Señor.
Jesús, en Vos confío.

lunes, 4 de octubre de 2010

Faustina Kowalska, Santa


"JESUS YO CONFIO EN TI"


Faustina Kowalska, SantaApóstol de la Divina Misericordia, 5 de octubre
Apóstol de la Divina Misericordia

Martirologio Romano: En Cracovia, en Polonia, santa María Faustina (Elena) Kowalska, virgen de las Hermanas de la Bienaventurada Virgen María de la Misericordia, solícita de anunciar el misterio de la divina misericordia (1938).Fecha de canonización: Fue beatificada el 18 de abril de 1993 y luego canonizada el 30 de abril de 2000, en sendas ceremonias presididas por el Papa Juan Pablo II.

Sor Faustina nació en el año 1905 en la aldea de Glogowiec, cerca de Lodz, como la tercera de diez hermanos en la familia de Kowalski.

Desde pequeña se destacó por el amor a la oración, la boriosidad, obediencia y sensibilidad ante la pobreza humana.

Su educación escolar duró apenas tres años.

Al cumplir 16 años abandonó la casa familiar para trabajar de empleada doméstica en casas de familias acomodadas.

A los 20 años entró en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, donde ­ como Sor María Faustina ­ vivió 13 años cumpliendo los deberes de cocinera, jardinera y portera.

Su vida, aparentemente ordinaria, monótona y gris, se caracterizó por la extraordinaria profundidad de su unión con Dios.

Desde niña había deseado ser una gran santa y, en consecuencia, caminó hacia este fin colaborando con Jesús en la obra de salvar a las almas perdidas, hasta ofrecerse como sacrificio por los pecadores.

Los años de su vida conventual estuvieron marcados, pues, por el estigma del sufrimiento y las extraordinarias gracias místicas.

La misión de sor Faustina consiste en 3 tareas: ­
Acercar y proclamar al mundo la verdad revelada en la Sagrada Escritura sobre el amor misericordioso de Dios a cada persona.
­ Alcanzar la misericordia de Dios para el mundo entero, y especialmente para los pecadores, por ejemplo a través de la práctica de las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia, presentadas por el Señor Jesús: la imagen de la Divina Misericordia con la inscripción: Jesús, en ti confío, la fiesta de la Divina Misericordia, el primer domingo después de la Pascua de Resurrección, la coronilla a la Divina Misericordia y la oración a la hora de la Misericordia (las tres de la tarde).

A estas formas de la devoción y a la propagación del culto a la Divina Misericordia el Señor Jesús vinculó grandes promesas bajo la condición de confiar en Dios y practicar el amor activo hacia el prójimo. ­
La tercera tarea es inspirar un movimiento apostólico de la Divina Misericordia que ha de proclamar y alcanzar la misericordia de Dios para el mundo y aspirar a la perfección cristiana siguiendo el camino trazado por la beata sor María Faustina.

Este camino es la actitud de confianza de niño hacia Dios que se expresa en cumplir su voluntad y la postura de caridad hacia el prójimo. Actualmente este movimiento dentro de la Iglesia abarca a millones de personas en el mundo entero: congregaciones religiosas, institutos laicos, sacerdotes, hermandades, asociaciones, distintas comunidades de apóstoles de la Divina Misericordia y personas no congregadas que se comprometen a cumplir las tareas que el Señor Jesús transmitió por sor María Faustina.

Sor María Faustina manifestó su misión en el Diario que escribió por mandato del Señor Jesús y de los confesores.

Registró en él con fidelidad todo lo que Jesús le pidió y describió todos los encuentros de su alma con Él.

Secretaria de mi más profundo misterio dijo el Señor Jesús a sor María Faustina tu misión es la de escribir todo lo que te hago conocer sobre mi misericordia para el provecho de aquellos que leyendo estos escritos, encontrarán en sus almas consuelo y adquirirán valor para acercarse a mí (Diario 1693).

Esta obra acerca de modo extraordinario el misterio de la misericordia Divina. Atrae no solamente a la gente sencilla sino también a científicos que descubren en ella un frente más para sus investigaciones.

El Diario ha sido traducido a muchos idiomas,por citar algunos: inglés, alemán, italiano, español, francés, portugués, árabe, ruso, húngaro, checo y eslovaco.

El 18 de abril de 1993 el Papa Juan Pablo II beatificó a nuestra Sor Faustina Kowalska en la Basílica de San Pedro en Roma.

Fue en el primer domingo de Pascua, en el cual, según el pedido expreso de Jesús a Sor Faustina, debía celebrarse la Fiesta de la Misericordia. Y la beatificó precisamente Juan Pablo II, quien siendo aún arzobispo de Cracovia, llevó adelante el proceso arquidiocesano como paso previo a los procesos romanos.

El 30 de abril de 2000, el Santo Padre Juan Pablo II, canonizó a Sor Faustina, en la Basílica de San Pedro, frente a 200.000 devotos de la Divina Misericordia.


ORACIÓN PARA ALCANZAR GRACIAS por medio de la beata Sor Faustina Oh Jesús, que hiciste de la beata Faustina una gran devota de tu infinita misericordia, concédeme por su intercesión, si fuere esto conforme a tu santísima voluntad, la gracia de .............................., que te pido. Yo, pecador/a, no soy digno/a de tu misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo las súplicas que a través de ella te presento confiando en tí.

Padre nuestro... Ave María... Gloria...

Santa Faustina, ruega por nosotros.

domingo, 3 de octubre de 2010

¡¡SOY JESUS¡¡.



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