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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Perseverar en la oración.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Perseverar en la oración. 
Jesús Misericordioso, Rey de mi alma y de mi vida, te ruego que me ayudes a perseverar en la oración, porque sé muy bien que sin la oración mi alma languidece. Que yo aprenda de Ti, que en los momentos más angustiosos de tu vida, orabas con más insistencia y perseverancia. En cambio a mí me sucede lo contrario: cuanta más angustia y tristeza siento, tanto menos rezo. Y tendría que ser al revés, que cuanto mayor angustia y desconsuelo sienta, deberá ser mayor el tiempo de oración, que si no puedo hacer con palabras y oraciones ya hechas, al menos con el corazón y con las palabras que me salgan en esos momentos, que te invoque en mi ayuda.
Jesús, ¡cuánto me falta para ser perfecto! Parecería que en lugar de avanzar voy retrocediendo en la vida espiritual. Pero creo que esto es una ilusión porque Tú me vas llevando de la mano, y aunque nadie perciba el cambio que hay en mí, ni siquiera yo mismo lo perciba, igual voy avanzando porque Tú me vas transformando y me vas asimilando a Ti.
¡Te amo, Jesús de la Divina Misericordia! Te ruego que me colmes de tu amor y me des ánimo y constancia para rezar constantemente.
¡Bendito seas Señor!

martes, 27 de diciembre de 2011

Un buen consejo.

"JESUS YO CONFIO EN TI"


Un buen consejo.


Un buen consejo puede tener consecuencias muy grandes, puesto que la persona que lo recibe no sólo se beneficia ella si lo acepta, sino que puede ser origen de muchas buenas obras y salvación de almas.


Nunca demos malos consejos ni incitemos a ninguno al mal y a la maledicencia, porque si hasta de toda palabra ociosa pedirá cuenta el Señor en el Juicio, ¡cuánto más pedirá cuenta en el Juicio de toda palabra mala y de todo consejo diabólico!


Efectivamente cuando damos un mal consejo, hacemos la función del demonio, que aconsejó a Eva a desobedecer a Dios. ¡Cuántos hay que aconsejan un divorcio, un aborto, un crimen, una venganza, un suicidio! Tal vez nosotros lo hemos hecho alguna vez. Entonces es tiempo de arrepentirnos y purificar nuestro interior, creando en nosotros un nuevo corazón, para saber aconsejar cosas buenas, siendo así semejantes a los Ángeles Custodios, que saben dar siempre buenos consejos a los que están bajo su tutela.


Dios nos da tiempo y nunca es tarde para volver a empezar. Sólo es tarde cuando ya estamos condenados en el Infierno. Pero mientras tanto, si tenemos vida sobre la tierra, estamos a tiempo de cambiar y hacer penitencia, volvernos buenos consejeros, tratando de borrar el mal que hemos hecho, con el bien que podemos hacer ahora y en el futuro que Dios, misericordiosamente, nos otorga.


No perdamos tiempo inútilmente, porque todos tenemos pecados y todos hemos fallado a Dios y a los hermanos. A partir de hoy, de ahora mismo, comenzaremos una nueva vida, siendo como ángeles buenos que guían a sus hermanos hacia el Cielo y no hacia el Abismo infernal.


Jesús, en Vos confío.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Dios tendrá misericordia de ti

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Dios tendrá misericordia de ti

Tú, que sufres, que necesitas desesperadamente de Dios, que quieres ver, necesitas ver sus milagros contigo, ¡prepárate!, porque Dios tendrá misericordia de ti, y tú verás cambiar, para bien y mejor, todas tus cosas, porque has sido fiel, porque has creído en Aquel que todo lo puede, que es Dios, y lo has hecho tu Señor, al que sirves como un humilde esclavo, sin quejarte, aguantando las palizas que te ha ido dando la vida, porque sabes que no sólo existe la bondad y el bien en este mundo, tantas veces cruel, sino que existe también el mal, y aquí viven los malos junto a los buenos, esperando la siega de todos, confiando en la Justicia Divina, que tiene sus propias leyes, la única Ley que prevalece en todos los tiempos, la Ley Santa de Dios, los 10 Mandamientos, escritos por el dedo de Jahveh, Dios, ¡Dios!
Verás, mi amado hijo-a, que Dios tendrá misericordia de ti. Confía en Aquel que dispuso la Ley como tal, y ¡síguela!
Cumple con la Ley de Dios, porque es DE DIOS.
De ahora en adelante, proponte cumplir la Ley Sagrada de Dios, los 10 Mandamientos, escritos en tablas y en el sano corazón de toda persona, y así y sólo así, te podrá alcanzar, tocar, y podrás sentir, la Santa Misericordia de Dios.
Como Isabel, confía en Dios, y tendrás en tu vida las pruebas de su Amor, porque Dios te Ama, ¡a ti!, ¡sí!, ¡a ti!

P. Jesús

lunes, 28 de noviembre de 2011

Anticipar el juicio.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Anticipar el juicio. 
Si tenemos miedo al juicio de Dios, ya sea en el momento de nuestra muerte o al fin del mundo, ¿por qué entonces no anticipamos el juicio haciendo obras de misericordia, puesto que quien es misericordioso, obtendrá misericordia de Dios y no será juzgado por Él?
¡Cuánto tiempo desperdiciamos cada día, pudiendo hacer buenas obras y ayudando de muchas formas a nuestros hermanos! Porque no siempre es necesario que las obras de misericordia sean exteriores, sino que también pueden ser interiores, como la oración y el sacrificio.
En estos días hemos festejado a Nuestro Señor Jesucristo como Rey del universo. Y en la lectura del Evangelio escuchamos cómo el Señor, cuando venga a juzgar a vivos y muertos, pedirá especialmente cuentas de la misericordia que hemos o no practicado con los hermanos. Porque todo lo que hacemos o no hacemos a los prójimos, también lo hacemos o no lo hacemos a Jesús mismo, pues Él está en cada hombre, especialmente en los más necesitados y pobres del mundo.
¡Qué desperdicio de tiempo! ¡Cómo nos arrepentiremos un día de haber sido tan indolentes y perezosos en el apostolado y la caridad! ¡Cuánta mayor gloria tendríamos en el Cielo y para siempre, si en esta tierra hubiéramos practicado más obras de amor y misericordia!
¡Y Dios quiera que no vayamos al Infierno, porque ahí sí que maldeciremos el tiempo perdido y desaprovechado, pasado en frivolidades y no pocas veces en actividades pecaminosas!
Jesús, en Vos confío.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Mensaje de Misericordia

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Mensaje de Misericordia



Paciencia.






Santa Teresa de Jesús ha dicho que la paciencia todo lo alcanza. ¡Y cuánta necesidad de paciencia tenemos los hombres para vivir en este mundo! Porque tendremos que tener paciencia con los demás, y también con nosotros mismos.






Si nosotros mismos no podemos ser como queremos ser, ¿por qué entonces pretendemos que los demás sean perfectos y no tengan errores ni falencias?






Aprovechemos los defectos del prójimo para ejercitarnos en la paciencia, porque es también una gran obra de misericordia el sufrir pacientemente los defectos ajenos.






A fuerza de paciencia poseeréis vuestras almas, dice el Evangelio.






Si no tenemos paciencia, echaremos a perder los mejores deseos de hacer el bien, porque los defectos del prójimo nos llevarán a la ira y al enojo, y entonces seremos presas del Maligno, que tiene poder sobre nosotros cuando cometemos pecado.






San Francisco de Sales tenía un temperamento colérico y era muy propenso a la ira. Pero pasó a ser en el santoral “el santo de la dulzura”, porque supo dominarse durante muchos años con un trabajo y una lucha continua y heroica.






Que también nosotros aprendamos a callar, aceptar, sufrir y ofrecer, tomando el ejemplo del mismo Señor, que no devolvía mal por mal, y cuando lo azotaban o coronaban de espinas, no se enojaba, sino que lo sufría todo pacientemente.



sábado, 12 de noviembre de 2011

Docenario guadalupano

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Docenario guadalupano
Por el padre Joaquín Gallo Reynoso
  Santa María de Guadalupe, las santas y nuestra vocación y misión
Estamos en el mes de Todos los Santos y Santas. Le agradecemos a nuestro Dios que nos invite a ser santos como Él es santo. Desde el Bautismo fuimos integrados a la familia divina, injertados en Cristo para ser “alabanza de su gloria”.
Agradezcamos esta vocación y misión y pidámosle a Santa María de Guadalupe nos ayude a vivir, con fidelidad, como
buenas y santas discípulas, estos deseos y alianzas que nos ofrece y regala nuestro Dios.
En esta ocasión seguimos desarrollando algunos temas que de por sí nos pueden ayudar a vivir una vida más santa y digna.
El Documento de Aparecida de los señores Obispos de América Latina nos seguirá dando pistas para inspirarnos a vivir más comprometida y santamente, impulsados por la fiesta de Todos Santos y la tan querida del Día de los Fieles Difuntos.
Esperamos que éstos muy pronto pasen a participar de la gloria del Señor Jesús y que nosotros entendamos que Dios nos quiere, a todas, santas
El mes pasado tuvimos un mes lleno de experiencias positivas: apertura del Congreso Eucarístico Nacional en Tijuana, mes de las misiones, del Rosario y de la familia; Juegos Panamericanos en Guadalajara con tantos éxitos y buen ambiente.
Algunos hasta pudimos ir a la Basílica de Guadalupe para el día 12 y después a la montaña de Cristo Rey para seguir proclamando al Señor Jesús Rey de nuestras vidas, nuestras familias, nuestra diócesis y México.
Que las siguientes consideraciones y los textos propuestos del Documento de Aparecida nos impulsen a querer llegar a la santidad que Dios quiere para cada una de nosotros. 

Primera consideración: En la primera entrevista en el Tepeyac, María se le presentó a San Juan Diego como la siempre Virgen Santa María.
El sábado 9 de diciembre de 1531, al amanecer, la Virgen le dijo: “Sabe y ten entendido, mi hijito pequeño, que Yo soy la Perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del Verdaderísimo Dios por quien se vive, el creador de las personas, el dueño de lo que nos rodea, el dueño del cielo, el dueño de la tierra” (N.M. 26). Ella, embajadora de Dios, ha recibido y correspondido al llamado de Dios a una plenitud de santidad que solamente Ella pudo alcanzar y vivir en esta tierra. Glorifiquemos a Dios, que así lo quiso, y a Ella, que le correspondió a la perfección. Jaculatoria apropiada: Con Santa María de Guadalupe y todos los santos, conocemos, amamos, seguimos y servimos a Jesús.

Segunda consideración: María le presentó a Juan Diego y nos presenta a nosotros al que es totalmente santo, al Tres Veces Santo. Dios Trinidad es plenamente santo, puro, incontaminado. En Él no puede haber mancha alguna espiritual, no es capaz de hacer el mal. Es donación amorosa para toda su creación. Por eso los ángeles y arcángeles alaban eternamente a las Tres Divinas Personas.
Nosotros haremos lo mismo al participar de su gloria eterna, pero a nuestro estilo, según nuestro ser de criaturas
personales corporales creadas a imagen y semejanza del Hijo Eterno del Padre. Alabemos y bendigamos a quienes nos aman con tanto amor y nos invitan a participar de su misma santidad, gozo y alegría, y a María que nos acerca a la Trinidad...

Tercera consideración: Juan Diego vive a su modo la llamada a la santidad y cree en la gloria prometida. Cuando Juan Diego pasaba por el Tepeyac y antes de ver a la Virgen “oyó cantar sobre el cerrito… Se detuvo… Se preguntó: ¿Dónde estoy… acaso allá donde nos dejaron dicho los antiguos maestros… acaso en la tierra celestial?” (N.M. 8-10). Fue un hombre de fe y esperanza, buen discípulo de Jesús y de María, y su ilustre misionero. Aprendamos de él a buscar nuestro propio camino de santidad…

Cuarta consideración: Juan Diego creyó en el poder de los sacramentos y los frecuentó.
El Señor Jesús nos dejó a la Iglesia como a su sacramento vivencial, en donde sus
discípulas creciéramos en santidad hasta la medida de Cristo, como dice San Pablo. Y que cada quien, respecto a su vocación, descubra y viva la santidad a la que es llamad@.
Él reconoce que los sacerdotes son “los que nos enseñan las cosas de Dios, son las imágenes de Nuestro Señor…” (N.M. 24). Ésa sí que es fe y un llamado fuerte a nosotros, sacerdotes. Que cada una, ayudada por los sacramentos, llegue a la santidad que Dios le pide.

Quinta consideración: Cuando Juan Diego estaba muy preocupado por la posible muerte de su tío Juan Bernardino la Virgen lo consoló. Ante la presencia de una posible muerte de un ser querido procuramos estar cercanas para apoyarlo y a su familia. Por esta razón Juan Diego no se presentó el lunes 11 con la Virgen, según su compromiso, porque su tío estaba grave. Como a todas nos preocupa la situación límite de las nuestras que están cercanas a morir. Pero como de costumbre, María sale a nuestro paso, nos consuela, como lo hizo con Juan Diego y a quien le dijo: “Que no se perturbe tu rostro, tu corazón; no temas esta enfermedad ni cosa punzante, aflictiva… porque de ella no morirá por ahora, ten por cierto que ya sanó…” (N.M. 118 y 120). La razón de su intervención es porque se le mostró como “Su Piadosa Madre Compasiva… ¿No estoy Yo aquí que soy tu Madre?” (N.M. 29 y 119). Gocemos esta presencia y actuación poderosa y misericordiosa de nuestra Madre. Ella siempre, y en momentos límite, también vela así por nosotros… Procedamos de la misma manera como buenas  discípulas del Señor…”.
Con Santa María de Guadalupe aprendemos a ser discípulas y misioneras del Señor Jesús.

viernes, 28 de octubre de 2011

Redimir al cautivo.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Redimir al cautivo. 
Jesús quiere que visitemos a los que están presos, porque muchos de ellos están arrepentidos del mal que han hecho, tal vez en un momento de delirio, o conscientemente, pero que ahora, razonando, se dan cuenta de que cometieron un error.
El encarcelado se siente rechazado por Dios, y necesita que alguien le diga que Dios lo ama y que también murió en la cruz por él.
¿Quién de nosotros no ha cometido nunca un pecado grave? Tal vez alguno no lo haya cometido. Pero por ejemplo, faltar a misa un domingo sin razón seria, es ya pecado grave o mortal que merece el Infierno eterno. Esto no lo persigue la justicia humana, pero el pecado mortal es mayor mal que todos los males de todos los tiempos.
No nos meterán en la cárcel por faltar a Misa, pero el mal que hacemos es digno de la más horrible cárcel: el Infierno.
Por eso tengamos compasión para los que han pecado mortalmente en otros mandamientos, y demos gracias a Dios que no nos ha puesto a prueba, porque lo que hacen los hombres más malvados, lo podríamos hacer perfectamente nosotros, y más todavía, si Dios nos dejara de su mano.
Entonces aquí se debe emplear muy bien el mandato de Jesús de no juzgar a nadie, porque nuestro ojo es miope y no conoce los porqués del obrar humano.
Lo que tenemos que hacer para ser buenos hijos de Dios y no merecer la condena en el Juicio Final, es visitar y alentar a los que están presos, porque nosotros muchas veces somos más pecadores que ellos, y estamos libres.
Aquí también es el momento de recordar lo que ha dicho el Señor, de que muchos últimos en la tierra, serán primeros en el Cielo. Porque un preso, un delincuente, un ladrón u homicida, que en la cárcel entre en sí y se arrepienta, podrá tener más mérito que uno que está libre, pero que tiene en su alma peores pecados.
Así que seamos misericordiosos con todos, poniéndonos por un momento en los zapatos del otro para ver la vida desde esa óptica. No otra cosa es lo que ha hecho Dios por los hombres, al encarnarse.
Jesús, en Vos confío.

Redimir al cautivo.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Redimir al cautivo.






Jesús quiere que visitemos a los que están presos, porque muchos de ellos están arrepentidos del mal que han hecho, tal vez en un momento de delirio, o conscientemente, pero que ahora, razonando, se dan cuenta de que cometieron un error.






El encarcelado se siente rechazado por Dios, y necesita que alguien le diga que Dios lo ama y que también murió en la cruz por él.






¿Quién de nosotros no ha cometido nunca un pecado grave? Tal vez alguno no lo haya cometido. Pero por ejemplo, faltar a misa un domingo sin razón seria, es ya pecado grave o mortal que merece el Infierno eterno. Esto no lo persigue la justicia humana, pero el pecado mortal es mayor mal que todos los males de todos los tiempos.






No nos meterán en la cárcel por faltar a Misa, pero el mal que hacemos es digno de la más horrible cárcel: el Infierno.






Por eso tengamos compasión para los que han pecado mortalmente en otros mandamientos, y demos gracias a Dios que no nos ha puesto a prueba, porque lo que hacen los hombres más malvados, lo podríamos hacer perfectamente nosotros, y más todavía, si Dios nos dejara de su mano.






Entonces aquí se debe emplear muy bien el mandato de Jesús de no juzgar a nadie, porque nuestro ojo es miope y no conoce los porqués del obrar humano.






Lo que tenemos que hacer para ser buenos hijos de Dios y no merecer la condena en el Juicio Final, es visitar y alentar a los que están presos, porque nosotros muchas veces somos más pecadores que ellos, y estamos libres.






Aquí también es el momento de recordar lo que ha dicho el Señor, de que muchos últimos en la tierra, serán primeros en el Cielo. Porque un preso, un delincuente, un ladrón u homicida, que en la cárcel entre en sí y se arrepienta, podrá tener más mérito que uno que está libre, pero que tiene en su alma peores pecados.






Así que seamos misericordiosos con todos, poniéndonos por un momento en los zapatos del otro para ver la vida desde esa óptica. No otra cosa es lo que ha hecho Dios por los hombres, al encarnarse.






Jesús, en Vos confío.

Aumento de oración.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Aumento de oración. 
Jesús Misericordioso ayúdame a orar más, y especialmente cuando me siento afligido y angustiado, porque es en esos momentos cuando tengo la tentación de abandonar la oración o, al menos, de rezar menos, siendo que Tú, cuando estabas sufriendo la agonía en el Huerto de los Olivos, orabas más intensamente cuanto más sufrías.
Jesús, ten compasión de mí, que el demonio es muy astuto y me quiere llevar por el camino de la perdición eterna. Sólo Tú puedes vencerlo, porque eres Dios. Por eso te ruego encarecidamente que me protejas del enemigo infernal, y para ello prometo venerar tu Imagen, ya que Tú mismo has prometido que quien la venere obtendrá la victoria sobre todos sus enemigos ya aquí en la tierra.
Jesús, Rey de Misericordia, ayúdame a entender que a veces no tengo que rezar con los labios y con oraciones hechas, sino con mis palabras y con el corazón, y especialmente rezar así en los momentos de congoja, para pedirte auxilio y recostar mi frente cansada sobre tu pecho amorosísimo.
¡Te amo, Jesús Misericordiosísimo, y confío para siempre en Ti!

Dios nos ama.

"JESUS YO CONFIO EN TI"


Dios nos ama.







Nada hay tan efectivo en la vida espiritual como el estar convencidos de que Dios nos ama siempre, y que todo lo que permite en nuestra vida es siempre movido por su amor hacia nosotros.






En muchos mensajes de la Virgen se habla de futuros castigos si la humanidad no acepta los llamados del Cielo y no se convierte. Pero debemos saber que si Dios castigará a este mundo, nunca Él lo hace por odio, sino que hasta la misma Justicia divina es movida por el amor de Dios.






Hasta los condenados del Infierno deben reconocer que Dios fue bueno con ellos, porque si bien el Infierno es espeluznante y en la tierra no nos podemos hacer una idea de lo que es él, siempre será verdad de que hasta los condenados hubieran merecido un lugar peor.






Por eso el sabernos amados por Dios, nos debe dar mucha confianza en Él, no para seguir pecando impunemente, sino para aprovechar de su bondad y ser cada vez mejores y más semejantes a Él.






Lo que sucede es que muchas veces no entendemos las cosas que pasan porque no vemos con ojos de fe, con los ojos de Dios, sino con nuestros ojos humanos y carnales. Y cuando sucede una desgracia, por ejemplo un accidente donde mueren muchas personas, creemos que es una injusticia. O cuando Dios castiga con alguna calamidad a este mundo, somos tentados a juzgar a Dios con dureza.






Pero lo que sucede es que no tenemos conciencia de lo que significa la condenación de un alma. ¿Acaso es mejor salvar cuerpos que almas? Es preferible que mueran los cuerpos antes que las almas. Y Dios no puede permitir que sigan condenándose infinidad de almas. ¡No! Dios enviará un castigo donde perecerán muchos cuerpos, pero se salvarán muchas almas, que en medio del sufrimiento, recapacitarán, y en el último instante volverán a Dios y se salvarán.






Recordemos, entonces, que hasta los más graves castigos sobre el mundo, son siempre movidos por la compasión, la misericordia y el amor de Dios, que quiere que todos los hombres se salven, porque una sola cosa es importante: salvar el alma.

lunes, 17 de octubre de 2011

cristo De las AMPOLLAS EN MERIDA

"JESUS YO CONFIO EN TI"

lunes, 26 de septiembre de 2011

Desánimo.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Desánimo. 
Jesús Misericordioso, a veces me dejo ganar por el desánimo y quedo abatido ante los problemas y tristezas de la vida. Por eso te ruego que, especialmente en esos momentos, Tú estés a mi lado, infundiéndome confianza y alegría, ánimo y esperanza, porque sé muy bien que esos momentos de tristeza son los ideales para Satanás, que aprovecha tales circunstancias para tentarme más fuertemente y trata de llevarme a la desesperación, al pecado.
¡Qué débil, soy, Señor, sin Ti! ¡Cuánta falta me haces en todo momento! Sé que Tú no te apartas de mí, pero a veces es como que escondes tu presencia y me quedo solo y a la deriva. Ayúdame en esos momentos terribles a verte también en medio del abandono, para no desconfiar de Ti y de tu amor infinito por mí.
Jesús, apiádate de mí que soy el más pobre de todos tus hijos, y que a veces quiero levantarme y vuelvo a caer en los mismos pecados y defectos.
Pero confío en tu Misericordia infinita, que justamente trabaja y obtiene sus mayores triunfos en los miserables, y yo soy uno de ellos.
¡Te amo, Jesús! ¡Ten compasión de mí, que soy un pobre pecador!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Visitar a los enfermos.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Visitar a los enfermos.







Allí donde hay sufrimiento, allí está Cristo. Y en los enfermos está el Señor, esperándonos a que vayamos a visitarlo y a consolarlo.






Porque debemos saber que quien está enfermo, muchas veces está desmoralizado y es muy sensible al amor o a la indiferencia de los hombres. Porque quien ha caído enfermo, a veces se siente castigado por Dios, y el demonio le susurra pensamientos de desesperación y tristeza.






Es bueno, entonces, que vayamos a visitarlo y a llevarle esperanza, a que le transmitamos que Dios lo ama y que no es un castigo de Dios su enfermedad, sino que más bien es un hacerse corredentor con Cristo, llevando una partecita de la Cruz de Cristo, para colaborar con la obra redentora del Señor.






Cuántas conversiones se han dado en un enfermo que recibe la visita amorosa de un familiar, de un amigo o de un desconocido que tiene piedad de él.






No temamos contagiarnos, porque Dios nos protegerá. Y si nos contagiáramos y muriésemos, Dios nos dará el Cielo como a mártires suyos, mártires de la caridad y del amor hacia el enfermo.






Jesús, en Vos confío.

martes, 20 de septiembre de 2011

Misericordiosos.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Misericordiosos.







Nos parece que practicar la misericordia con el prójimo es sólo visitar enfermos o presos. Pero también es obra de gran misericordia soportar a los que conviven con nosotros, sean parientes o amigos, vecinos o enemigos. Y ésta es una gran obra de misericordia, porque actuando así nos asemejamos mucho a Jesús, que convivió con los hombres, cuando aún éramos pecadores e indignos de su amor.






La caridad bien entendida empieza por casa, y por lo tanto tenemos que ser exquisitamente delicados en la caridad y la misericordia, principalmente y primero con nuestros seres queridos con los que convivimos a diario. Esto es difícil porque conocemos los defectos que ellos tienen y nos impacientamos. Pero una gran obra de misericordia es el soportarnos mutuamente. Entonces no miremos para otra parte, sino enfrentemos la cruz que se nos ofrece, que es la de estar con buena cara, buenos modales, y siempre una sonrisa, para quienes conviven con nosotros, no enojándonos nunca con ellos, sino siendo mansos y humildes como Jesús y María lo son.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,
"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario

 

Ayuno. 
546 En lo que se refiere a la alimentación, no comeremos carne; las comidas serán tales que ni aún los pobres tendrán nada que envidiarnos. Sin embargo los días festivos pueden diferir un poco de los días regulares. Comerán tres veces al día, observarán rigurosamente los ayunos en el espíritu primitivo y especialmente los dos grandes. Los alimentos serán iguales para todas las hermanas, excluyendo (19) cualquier excepción para que la vida comunitaria sea observada en toda su integridad, tanto en las comidas, como en el vestir o el arreglo de la celda; pero si una de las hermanas se pone enferma, debe gozar de todos los favores. 
Comentario: 
El Señor no ha hecho ni dicho nada inútilmente. Y si Él dijo en su Evangelio que alguna clase de demonios sólo puede arrojarse con la oración y el ayuno, es porque esa es la verdad.
Así que la práctica del ayuno corporal debe ser renovada en la Iglesia y entre nosotros, los Apóstoles de la Misericordia, porque de esa forma es como rescataremos las almas del poder del enemigo, y se las devolveremos a Dios.
Una forma muy buena de ayuno es el ayuno a pan y agua, que la Virgen ha pedido en algunas de sus apariciones. De esa forma comemos algo y hacemos penitencia.
Pero si uno está enfermo, entonces debe comer bien, porque necesita fuerzas para mejorarse de su enfermedad, y ya con la misma enfermedad bien llevada, hace una penitencia muy importante, que sirve para la salvación de las almas.
Dios no quiere nuestro mal, sino todo nuestro bien, y si nos pide que ayunemos si estamos sanos, es para que también nosotros, al ayudarle a Él a salvar almas con la penitencia, también gocemos un día de los triunfos de Dios.
Jesús, en Vos confío.

viernes, 9 de septiembre de 2011

lunes, 5 de septiembre de 2011

Confiando en la Divina Misericordia

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Confiando en la Divina Misericordia





En la tristeza, confiar.




La tristeza es un reclamo para Satanás que, cuando nos ve tristes, se acerca y trata de llevarnos al pecado, o al menos al desaliento, al descorazonamiento y a la desesperación. Entonces es en estos momentos en que se hace de capital importancia confiar en Dios, en su Misericordia infinita.



Es fácil confiar en Dios cuando estamos contentos y todo nos va bien. Lo difícil es seguir confiando en Dios cuando las cosas no salen como las esperábamos. Es aquí donde podemos demostrarle a Dios nuestra confianza, porque será de gran mérito para nosotros el seguir confiando en Dios y en su Bondad aún en medio de las tribulaciones.




Sepamos decir en medio de la oscuridad: "Jesús, no entiendo nada, pero confío en Ti, en tu bondad infinita para conmigo y los míos". Y repitámoslo muchas veces hasta que nos venga una gran paz, que será el signo de que Satanás se aleja de nosotros y nos deja en paz, porque no ha podido con nosotros, y con sus ataques lo único que ha logrado es acercarnos más a Dios.

martes, 30 de agosto de 2011

Dar posada al peregrino.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Dar posada al peregrino.



Todos somos peregrinos en este mundo, y vamos golpeando en las puertas de los santos y de los ángeles para que nos vayan dando ayuda y alojamiento mientras vamos de camino por la vida. Pues así como nos gusta que ellos nos abran y nos den todo lo necesario para seguir en la senda de la vida, así también debemos saber abrir nuestra casa al hombre cansado y que nos pide un lugar para dormir o descansar y tomar fuerzas. Como dice el Apóstol: “Muchos, sin saberlo, han dado alojamiento a ángeles”.






Se puede decir que en estos tiempos hay tanta maldad que los peregrinos tal vez sean ladrones o asesinos encubiertos. Puede ser. Pero no quedará sin recompensa el que les hayamos abierto nuestra morada, y si nos roban o nos matan, seremos mártires del amor y Dios nos coronará en el Cielo como a verdaderos mártires.






Pero, además, debemos confiar en Dios que nos sabrá defender de los malvados. ¿O no creemos en el poder de Dios que, en un momento puede poner multitud de ángeles para defendernos, si fuera necesario?






El posadero de Belén no quiso dar posada a la Sagrada Familia y se quedó en la oscuridad. Porque se cerró al prójimo, se cerró a Dios. ¡Qué diferente habría sido para él si les hubiera conseguido un lugar a José y a María! ¡Que no nos pase algo similar a nosotros por cerrarle las puertas al peregrino, en quien debemos ver SIEMPRE a Jesús



sábado, 20 de agosto de 2011

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,
"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario

 

Dar el sí. 
545 (18) Después de un año de noviciado, si la novicia se ha mostrado fiel, puede ser admitida a pronunciar los votos por un año; éstos deben repetirse durante tres años; entonces pueden asignársele ya los deberes de responsabilidad; no obstante pertenecerá al noviciado y una vez por semana tiene que asistir a las conferencias junto con las otras novicias, y los últimos seis meses los pasarán todas en el noviciado para prepararse bien a la profesión solemne. 
Comentario: 
Dice aquí Sor Faustina que las novicias deben prepararse bien para hacer la profesión solemne de los votos, es decir, prepararse bien para dar el sí a Dios.
No otra cosa hizo la Santísima Virgen, que desde pequeña ya se había consagrado a Dios y que mediante el silencio y recogimiento en el Templo de Jerusalén, se fue preparando a dar su sí al Arcángel San Gabriel, que le traía el anuncio de la Encarnación del Verbo en su seno purísimo.
También Jesús se fue preparando durante toda su vida, con trabajo, oración y sacrificios de todo tipo, a dar el sí sublime de la Cruz.
Por eso nosotros, los Apóstoles de la Misericordia, también tenemos que utilizar bien este tiempo de vida que tenemos sobre la tierra, para prepararnos bien a dar el sí a Dios cuando Él nos lo pida, ya que las cosas bien preparadas salen bien.
No sabemos qué es lo que nos pedirá el Señor, pero para ese momento debemos estar preparados con una vida de oración, de silencio y de sacrificios ofrecidos por amor a Dios y a los hermanos.
Jesús, en Vos confío.

viernes, 5 de agosto de 2011

Jesús, enséñame a orar.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Jesús, enséñame a orar.

Jesús Misericordioso enséñame a rezar. No es que yo no sepa rezar, porque sé muy bien las oraciones, pero lo que deseo es que me enseñes a tener confianza en ti cuando rezo, para que obtenga todo lo que necesito para mi salvación y la salvación de mis seres queridos. Y sobre todo hazme perseverante en la oración, porque sé muy bien que sin la santa perseverancia no llegaré muy lejos en la vida espiritual.
A veces me desanimo y cuando sobreviene la tribulación y el sufrimiento, dejo la oración, siendo que en esos momentos es cuando yo debería rezar con más insistencia, al igual que tú lo hacías en el huerto.
Jesús, tú que no necesitabas de la oración, pero quisiste darnos el ejemplo para que oráramos sin desfallecer, enséñame a rezar bien, con confianza en el Padre eterno, con abandono y humildad, para que por medio de la oración yo obtenga todos los medios necesarios para mi salvación y adelanto espiritual, y por ella obtenga gracias para mis prójimos necesitados.
¡Te amo, Jesús Misericordioso, y me entrego a ti para que tú me hagas un modelo perfecto de hombre orante!

domingo, 31 de julio de 2011

Dios también es Justo.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Dios también es Justo.

Vi al Ángel de la Guarda que me dijo seguirlo. En un momento me encontré en un lugar nebuloso, lleno de fuego y había allí una multitud de almas sufrientes. Estas almas estaban orando con gran fervor, pero sin eficacia para ellas mismas, sólo nosotros podemos ayudarlas. Las llamas que las quemaban, a mí no me tocaban. Mi Ángel de la Guarda no me abandonó ni por un solo momento. Pregunté a estas almas ¿cuál era su mayor tormento? Y me contestaron unánimemente que su mayor tormento era la añoranza de Dios. Vi a la Madre de Dios que visitaba a las almas en el Purgatorio. Las almas llaman a María "La Estrella del Mar". Ella les trae alivio. Deseaba hablar más con ellas, sin embargo mi Ángel de la Guarda me hizo seña de salir. Salimos de esa cárcel de sufrimiento. [Oí una voz interior] que me dijo: Mi misericordia no lo desea, pero la justicia lo exige. A partir de aquel momento me uno más estrechamente a las almas sufrientes. (Diario #20)

Comentario:

Dios es infinitamente misericordioso pero también es infinitamente justo. Por eso todas las culpas deben ser pagadas, si no en la tierra, será en el Purgatorio o, lo que es peor, en el Infierno por toda la eternidad.

Por eso el que no aprovecha su vida para hacer penitencia por los pecados cometidos en su vida, es un inconsciente que por no querer reparar y sufrir en la tierra por un tiempo, tendrá que soportar sufrimientos muy grandes en el otro mundo.

¡Ay de los que gozan en este mundo y no reparan por las culpas cometidas!, les espera un largo Purgatorio.

Aprovechemos que tenemos esta vida terrena, que estamos en el tiempo propicio, en el tiempo de la Misericordia divina, y hagamos méritos y reparación por nuestra vida pasada, puesto que es mejor pagar aquí en la tierra que en el otro mundo.

No nos compadezcamos de quien es justo y sufre, sino más bien compadezcámonos de quien es pecador y goza en este mundo, porque le espera un más allá lleno de sufrimientos, ya sea en el Purgatorio o en el Infierno.

¡Qué locura es desaprovechar el tiempo presente sin hacer penitencia!

Pero sobre todo tenemos que reparar con el amor, porque Dios perdona mucho y olvida todo lo malo, a quien le ama. Entonces amemos mucho a Dios y tendremos una eternidad feliz, y pasaremos de esta vida terrena directamente al Paraíso.

Dios es infinitamente misericordioso, pero también es infinitamente justo.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Dios es infinitamente misericordioso, pero también es infinitamente justo. Y si no lo creemos así, solo miremos lo que hizo pasar a su propio Hijo para salvarnos.

Por eso es un error considerar solo la Misericordia de Dios y no su Justicia, porque en Dios son una sola cosa.

El Infierno existe, es eterno y lo creó Dios para los ángeles rebeldes, y allí también van los réprobos. Muchos que están ahora en el Infierno, quisieran volver atrás para rectificar la idea que tenían de Dios.

La Justicia de Dios también es misericordiosa, porque si en realidad Dios tendría que castigarnos según la medida de nuestros pecados, el Infierno tendría que ser cien veces más horripilante y terrible de lo que ya es, ¡tan grave es el pecado!

Por eso como dice San Ignacio: "Si del amor de Dios me olvidare, al menos que el temor me mantenga en la buena senda para no pecar". Porque el asunto es evitar el pecado, ya sea por el amor que tenemos a Dios y porque no queremos ofenderle, o al menos por el temor al castigo que nos puede venir si lo cometemos.

Confiemos en Dios, pero no juguemos con Él, porque bien sabemos que quien juega con un enamorado, se expone a que el enamorado reaccione violentamente. "De Dios no se ríe nadie impunemente", dice la Escritura, y es una gran verdad.

Confiemos en Dios, y aprovechemos su Bondad infinita para ser más buenos y mejores cada día que pasa.

miércoles, 20 de julio de 2011

Jesús, quiero recibirte.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Jesús, quiero recibirte. 

Jesús Misericordioso quiero recibirte más frecuentemente en el Sacramento del Amor, porque me sucede a veces que teniendo la posibilidad de ir a Misa y comulgar, me quedo en casa por comodidad o pereza, y así pierdo todas las gracias y dones que Tú me quieres comunicar a través de la Comunión.
Ayúdame Jesús a frecuentar más la Santa Misa y recibirte en la Eucaristía, porque sé muy bien que el enemigo de mi alma hace de todo para apartarme de Ti, y si yo comulgo frecuentemente y aún diariamente, entonces estoy más que seguro que no podrá hacer nada contra mí. En cambio si me dejo estar y me voy alejando de Ti, poco a poco caeré en sus trampas y terminaré enredado en pecados.
A veces se me ocurren tantos pretextos para no ir a recibirte, que creo que el demonio debe tener parte en estas sugerencias, porque él sabe muy bien todo el bien que reciben las almas a través de la Comunión sacramental.
Por eso, querido Jesús, hoy, que en muchas partes se festeja el día del Amigo, yo quiero hacer el propósito de serte un amigo fiel, de ir a recibirte de ser posible todos los días, y así entretenerme contigo que encuentras tus delicias en venir sacramentalmente a los hombres, y a mi alma.
¡Bendito seas Jesús, Amigo mío que no me fallas jamás!

martes, 19 de julio de 2011

Dar de beber al sediento.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Dar de beber al sediento. 
Jesús dice que no quedará sin recompensa quien dé un vaso de agua fresca a uno de sus discípulos. ¿Y qué decir entonces de quien dé un vaso de agua a quien está sediento, a quien como el mismo Cristo en la cruz, tiene una sed abrasadora? Será como darle el agua al mismo Cristo, porque lo que se hace al prójimo, se hace a Jesús, ya que Jesús está presente en los hermanos, especialmente en los más necesitados.
Dios nos quiere asociar a su obra y por eso Él permite que haya sedientos, para que nosotros, dándoles de beber, ganemos méritos para el Cielo y ejercitemos el amor al prójimo y a Dios. Porque todo el Evangelio se reduce a amar: amar a Dios y al prójimo en Dios.
El agua es de Dios y no se le puede negar un vaso de agua a nadie.
El agradecimiento del cuerpo del sediento al que le hemos dado de beber, subirá hasta el trono de Dios y volverá a nosotros en lluvia de bendiciones, porque Dios reporta como hecho a Él mismo lo que se hace en la tierra al más humilde de los hombres.
Si pensáramos más en esta maravilla que son las obras de misericordia, no dejaríamos pasar ni una sola ocasión para hacerlas. Ni un solo día pasaríamos sin hacer al menos varias obras de misericordia.
Y si recordáramos que el Señor ha dicho en su Evangelio que son bienaventurados los misericordiosos porque obtendrán misericordia, entonces sí que buscaríamos la manera de ejercitar la misericordia a todas horas y en todo tiempo, con tal de obtener la preciosa Misericordia de Dios sobre nuestros muchos pecados.
Y si nuestros pecados son muchos y muy graves, entonces seremos más misericordiosos, porque a quien mucho ama, mucho se le perdona, y para que mucho se nos perdone, mucho hay que amar, entonces nos preocuparíamos por amar mucho, obrando misericordiosamente.
Jesús, en Vos confío.

lunes, 18 de julio de 2011

En Dios, Misericordia y Justicia son una sola cosa.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

En Dios, Misericordia y Justicia son una sola cosa. Es un error considerar solo la Misericordia de Dios y dejar de lado su Justicia. Muchos condenados que están ahora en el Infierno, se dan cuenta de la gran emboscada que les tendió el demonio, haciéndoles creer que Dios solo es misericordioso.

Por eso a Dios hay que amarlo, pero también hay que temerlo, en el sentido de que debemos luchar para no ofenderlo, porque bien dice la Escritura que de Dios no se ríe nadie.

Él perdona mucho, perdona todo al pecador. Pero si el pecador persiste en su pecado, y cree poder burlarse de Dios, entonces entrará en acción la Justicia divina y será castigado, si no en el tiempo, sí en la eternidad.

Porque la Misericordia de Dios no es para que nos aprovechemos de ella para seguir pecando libremente, sino para que estemos seguros de que Dios nos perdonará cualquier pecado y todos los que sean necesario perdonarnos, pero no nos burlemos de Dios, porque Él también es Justicia infinita. Y si no, veamos lo que la Justicia de Dios ha pedido a su propio Hijo, que no dudó en mandarlo a la Cruz para que nos salve.

Palabras de Jesús Misericordioso

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Palabras de Jesús Misericordioso

Cruz luminosa.

Escribe esto: Antes de venir como el Juez Justo, vengo como el Rey de Misericordia. Antes de que llegue el día de la justicia, les será dado a los hombres este signo en el cielo.

Se apagará toda luz en el cielo y habrá una gran oscuridad en toda la tierra. Entonces, en el cielo aparecerá el signo de la cruz y de los orificios donde fueron clavadas las manos y los pies del Salvador, saldrán grandes luces que durante algún tiempo iluminarán la tierra. Eso sucederá poco tiempo antes del último día. (Diario # 83)

Comentario:

Muchos quisieran que Dios viniera a castigar a los malos y darles su merecido. Pero Dios es paciente y no quiere que perezca ninguna de sus criaturas, y por eso da todas las posibilidades para que los malvados vuelvan al camino de la justicia y del bien, y así se salven.

Los hombres no tenemos conciencia de lo que significa la condenación de un alma al Infierno, porque no podemos comprender qué quiere decir una eternidad de tormentos.

Un alma que se condena es mayor mal que todas las desgracias y calamidades de todos los mundos y de todos los tiempos juntas. Porque esa alma sufrirá para siempre.

Entonces aprovechemos la paciencia de Dios para convertirnos e invitar a todos los hombres a la conversión.

Y el Señor vendrá en nuestra ayuda, porque Él mismo, antes de que venga el día terrible de la Justicia de Dios, dará este signo en el Cielo, la Cruz luminosa, y muchos hombres comprenderán y se convertirán a Dios.

Es que Dios no quiere la muerte del pecador, sino que viva. Dios quiere que los hombres se arrepientan y cambien, pues los quiere salvar a todos. Ya tendrá la eternidad para castigar a los que mueran sin arrepentirse.

Pero nosotros que sabemos estas cosas, no esperemos a este signo, no esperemos al último día, sino seamos buenos hoy, convirtámonos hoy mismo, uniéndonos cada vez más a Jesús, cumpliendo los Mandamientos y las enseñanzas del Evangelio.

domingo, 17 de julio de 2011

Todos necesitamos la Misericordia de Dios.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Todos necesitamos la Misericordia de Dios. 
Los espíritus más puros son ante Dios como una nada. Por eso nunca nos creamos muy santos o puros, porque ante Dios, somos una nada.
En cambio invoquemos sobre nosotros su misericordia infinita, que es lo que nos salva, porque en justicia nadie se salva. Ninguno se salva por las buenas obras ni por los méritos, sino solo por la Misericordia de Dios.
Las obras y los méritos pueden dar el grado de gloria que tendremos en el Cielo, pero la salvación nos viene como puro regalo de Dios, a través de su infinita Misericordia que ha tenido compasión de nosotros los hombres.
Aprovechemos cada falta, cada pecado que cometemos, para humillarnos y pedir misericordia a Dios, porque esto agrada mucho al Señor, y tanto le gusta, que nos colma de gracias y dones por encima de lo que esperamos.
Si no pecamos, demos gracias a Dios, porque el mayor mérito es de Él, que no nos deja caer; y si pecamos, humillémonos profundamente ante el Señor, y saldremos favorecidos.
Es decir que todo nos debe servir para aumentar en el amor a Dios, tanto la vida santa como los pecados.
¿Qué se diría de un niño que está aprendiendo a caminar y que cuando cae en tierra no se quisiera levantar? Diríamos que nunca aprenderá a caminar.
Pues así sucede con el alma que va a los tumbos, cayendo de vez en cuando en el pecado, o muy seguido, pero que debe levantarse. Y como el niño que la madre levanta y cubre de besos y cura las nanas que se hizo al caer, así Dios nos cura a nosotros con su perdón y Misericordia cada vez que caemos. Con el tiempo lo haremos mejor. No hay que desanimarse jamás.
Jesús, en Vos confío.

martes, 12 de julio de 2011

Llamado de Dios.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Llamado de Dios. 
543 La duración del postulantado. El postulantado será de un año. (17) Durante ese período la persona dada debe analizar si este tipo de vida le gusta y si es apta o no para ella; y también la Maestra debe observar atentamente si la persona dada es apta o no lo es para este tipo de vida. Después de un año, si resulta que tiene una buena voluntad y un sincero deseo de servir a Dios, hay que recibirla en el noviciado. 
Comentario: 
Las cosas que se preparan bien, generalmente salen bien. El Señor se preparó durante treinta años de vida oculta y cuarenta días de desierto con ayuno y oración, para realizar su misión, que salió a la perfección.
También quien quiera entrar en la vida religiosa, nos dice Sor Faustina, debe ser probada, porque no hay que lanzarse a tontas y a locas a este camino tan escarpado.
Y esto sirve para todo camino, porque en la vida tenemos siempre que elegir. Por eso es bueno siempre tener tiempos de oración intensa, ya que la oración aclara los más oscuros caminos y nos da la certeza de que lo que vamos a emprender es la voluntad de Dios.
Dios no quiere nuestra ruina, sino nuestra salvación eterna. Por eso si Él llama, si es verdaderamente Él el que llama, no hay que tener miedo porque todo lo que el Señor pide siempre es por el bien de la criatura, aunque a simple vista parezca que no es así.
Dios es bueno y quiere la felicidad para sus hijos, incluso aquí en la tierra. Y nadie es más feliz que quien sigue la voluntad divina, cueste lo que cueste.
Si no tenemos fuerzas o nos da miedo seguir lo que Dios nos pide, digámoselo al Señor con toda confianza y humildad, porque Él comprende nuestra debilidad y sabe esperar y recibir de la criatura lo que ésta puede darle.
Jesús, en Vos confío.

martes, 28 de junio de 2011

Quince minutos con Jesús Misericordioso

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Quince minutos con Jesús Misericordioso

 

Por el camino estrecho. 
Jesús, Rey de Misericordia, te ruego que me ayudes a transitar por el camino estrecho que conduce a la Vida eterna, y no por la senda llana y fácil del mundo, que no lleva al Cielo sino al abismo infernal.
Sé que para caminar por el buen camino deberé sufrir muchas penalidades y contrariedades, pero confío en que tú estarás conmigo y me darás tu fuerza invencible para llegar victorioso a la meta.
Jesús, ¡cuánta gente va por el camino fácil del pecado, de las diversiones, en definitiva del diablo! Pero en cambio, qué pocos son los que tratan de ir por el camino que lleva al Paraíso.
Señor, ayúdame a elegir correctamente y a preferir sufrir en este mundo y gozar para siempre en la eternidad, y no vivir gozando en este mundo para terminar al fin sufriendo horrores para siempre en el Infierno.
Sé muy bien que hay que elegir, y que el demonio ofrece felicidad en esta tierra, pero a cambio de una eternidad desgraciada.
Jesús Misericordioso, me encomiendo a ti y te ruego que me des la fuerza necesaria para vencer la tentación y ser perseverante hasta el final de mi vida.
¡Te amo, Jesús! ¡Ten compasión de mí, que soy un pobre pecador!

sábado, 25 de junio de 2011

Dar de comer al hambriento.

"JESUS YO CONFIO EN TI"
Dar de comer al hambriento. 

Dicen que el estómago es el segundo cerebro, dando a entender con ello también lo que dice el dicho popular: “Panza llena, corazón contento”. Es decir, que cuando uno no tiene hambre, es como que piensa mejor y está más feliz.
Y es que el comer bien alegra el corazón. Tomando un buen vino y comiendo cosas dulces, estimulan a ser más buenos y amables.
Por eso es que el Señor nos manda a realizar esta obra de misericordia dando de comer al hambriento, para que nuestros hermanos se alegren en su corazón mediante el alimento que le proveemos.
Es que Dios se quiere servir de los hombres para dar de comer a los hombres, y si con nuestros recursos no socorremos a los más necesitados, entonces estamos haciendo mal uso de lo que Dios nos concede tener.
Pero para realizar esta obra de misericordia de dar de comer al hambriento, no siempre tendremos que darle de comer a otros, sino que hay una forma más alta, que también conviene practicar, y es el ayuno. Porque cuando ayunamos, ya sea de un postre apetitoso, de una comida o a pan y agua, sabemos por la fe que alguien, en otro lugar, estará recibiendo un alimento. Y además, con lo que ahorramos con ese sacrificio en el comer, podemos comprar alimentos para dar a los pobres y hambrientos. Por eso el ayuno y las privaciones son tan fructíferos.
Tenemos estas dos formas de dar de comer a los hambrientos. No dejemos de practicarlas para que Dios nos dé su Alimento a nuestra hambre de Él.
Jesús, en Vos confío.

jueves, 23 de junio de 2011

nardos 20-21-22-23-24

"JESUS YO CONFIO EN TI"

Nardo del 20 de Junio: ¡Oh Sagrado Corazón, Corazón del Supremo Amor!

Fiesta de Nuestra Señora de La Consolata 
Meditación: Oh Señor, todo se ha consumado, todo nos has dado...la tierra ha crujido cual grito dado por la creación. Ha muerto el Salvador, el Hijo de Dios, lo hemos matado. Tú, mi Amado, mi Buen Jesús todo enllagado, con Tu Cuerpo destrozado te encuentras colgado, Tus Ojos se han cerrado...el cruel suplicio ha terminado. Te bajan de la Cruz, y Tu Pobre Santa Madre, desgarrada, te recibe en sus Brazos. Con gemidos y llanto, se ha atravesado su Santo Corazón por una espada de dolor. Parece acunarte como lo hacía en las claras mañanas de Belén, Ella te besa y te acaricia, tratando de devolverte la vida. Señor, permíteme besarte y acariciarte como lo hace Tu Madre, porque Tú por mí te entregaste. Permíteme dar todo por mis hermanos, aunque tenga que pasar por un calvario. Permíteme estar contigo, aún cuando no lo merezco, pues he dejado que mi corazón se ponga duro y maltrecho. Permíteme acompañarte en el dolor, porque así es el Verdadero Amor: compartir el sufrimiento y ser consuelo. 
Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús! 
¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén. 
Florecilla: Meditemos sobre los últimos momentos de la Pasión del Señor y el dolor de Su Santa Madre. 
Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.
 

Nardo del 21 de Junio: ¡Oh Sagrado Corazón, Indulgente y Glorioso! 

Meditación: Señor, a pesar de que Tu Corazón ya no latía, Tu Madre sabía que volverías. Ella con gran Dolor te aguardaba en oración, Ella esperaba, destrozada y angustiada, Ella confiaba en Tu Palabra. Señor de la Esperanza, Señor de la Verdad que enseñas a Tu Iglesia, a pesar de su tibieza, que Tu Palabra no pasará, que todo se cumplirá. Por eso aquella Dulce Muchacha de Nazaret, la Joven Madre de Belén, la Dolorosa del Calvario, nos mostraría que con amor y Fe que te volveríamos a ver. Es por eso que a Ella te presentaste para consolarla y alegrarla, pues El Santo, Su Hijo Amado, había Resucitado. ¡Cuál no fue el Gozo de aquella Santa Madre!. Alegrémonos con María pues Jesús está vivo, en Cuerpo y Alma, vivo hace dos mil años y vivo hoy. No prediquemos a un Cristo Muerto, ya que ¡el Señor Resucitó!. ¡Gloria a Dios!. 
Y Este Señor está a nuestro lado, porque la Santa Palabra cumpliéndose está. Él nos dijo: ”...donde dos o más estén reunidos en Mi Nombre, Yo estaré en medio de ellos”. Hagamos lo que nos ordena nuestro Señor: “vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva...éstas son las señales que acompañarán a los que crean: en Mi Nombre echarán demonios y hablarán nuevas lenguas, tomarán con sus manos serpientes y si beben algún veneno, no les hará daño, impondrán las manos sobre los enfermos y quedarán sanos...” (Marcos 16, 15-20). Cristo está vivo, es el Único Dios y todo lo hace El, es el Señor que sigue haciendo milagros y acompañándonos...seamos sus humildes instrumentos. 
Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús! 
¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén. 
Florecilla: Que testimoniemos a nuestros hermanos que Jesús está vivo, cumpliendo sus mandatos. 
Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.
 

Nardo del 22 de Junio: ¡Oh Sagrado Corazón, Corazón Eucarístico! 

Meditación: ¡Oh Señor, Oh Mi Amor!. Que aquel Jueves Santo te quisiste quedar entre nosotros perpetuado en el Pan Sagrado. Señor, te conviertes en nuestro Alimento para que algún día veamos el Cielo. Cuántos hoy del Supremo Regalo se han olvidado y lo han despreciado, cuántos hermanos están profanando Tu Cuerpo Santo. Sabes, Señor, muy pocos creen que estás en el Pan Vivo, que el Vino en Tu Sacratísima Sangre se ha convertido...¡oh Mi Cristo, cuántos corazones perdidos!. 
Señor que nos obsequias en las Especies Santas la Vida de las almas, qué pocas de ellas Te besan cuando en ellas entras. Jacinta de Fátima te llamaba el Jesús Escondido, al saber que estabas en el Pan Bendito. ¡Oh Señor, que renuevas el Supremo Sacrificio y te ofreces permanentemente para nuestra salvación!. Te pido perdón por todos los que no sabemos verte presente en el Pan de Dios y no te damos permanente adoración!. 
Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús! 
¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén. 
Florecilla: Ofrezcamos una mortificación al Señor por todos los ultrajes y sacrilegios cometidos contra Su Santísimo Cuerpo y Sacratísima Sangre. 
Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.
 

Nardo del 23 de Junio: ¡Oh Sagrado Corazón, abundancia de Amor! 

Meditación: ¡Oh Señor!. Quién pudiera conocerte verdaderamente a Vos, Señor que te hiciste Hombre y pescador, para enseñarnos a trabajar en el Amor. ¡Oh Señor!, que a todos buscas. Tú, el Rey, te sentabas en una barca y desde el lago de Galilea enseñabas Tu Palabra. Tú, que a los leprosos curabas y sanabas las almas. Tu mirada era sólo Amor y ofrenda del dolor que causaba el hedor de las almas putrefactas. Tú, Señor, que conoces todos nuestros pecados pero a pesar de eso nos sigues amando. Tú, que por nosotros te sigues dando, para que volvamos a Tu lado. Tú, Señor, que por gran Misterio nos quieres dar un corazón nuevo para nacer a Vos y vivir en unión con Nuestro Creador. Señor, que nos regalas la esperanza de habitar algún día en eterna alabanza en la Morada Santa, permite a este siervo Tuyo tirar las redes para llevar a mis hermanos hacia Tus Benditas Manos. 
Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús! 
¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén. 
Florecilla: Pidamos al Señor, en humilde oración, que podamos ayudar a la conversión de nuestros hermanos. 
Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.
 

Nardo del 24 de Junio: ¡Oh Sagrado Corazón, que te hiciste mi hermano! 

Meditación: Pobre, mi Jesús, que con dulzura nos quieres llevar a la Tierra Prometida. ¿Sabes, Señor, qué pienso cuando aún te miro clavado en el Madero...cuando veo Tu Corazón sangrar?. Con un suspiro lleno de dolor quisiera bajarte de la Cruz, sacarte esos clavos, borrar de Tu Frente todos los pecados que desfiguraron Tu Amado Rostro Santo. Y Tú, con esa Mirada pides amor en un mundo que se olvidó de Dios, que sólo busca el placer, la vanidad, no pensar en los demás para vivir en el yo. Señor, qué lejos de Tus enseñanzas Tú nos viniste a liberar, a mostrar que teníamos que morir a nosotros mismos para vivir en Cristo. Señor, darse por los demás hasta morir. Sí, Tú me lo viniste a decir y yo lo olvidé, el mundo me hizo sordo de corazón y dejé de oír Tu Voz. Creí que yo solo podía, que triunfaría y viviría la buena vida. ¿Qué vida, Señor, si así yo moría, y a pesar de que todo tenía me encontraba con el alma vacía?. Jesús, mi amado, Jesús, mi hermano que todo nos has dado, hazme escuchar Tu hermosa Voz como mi hermano mayor que me miras y me guías, y eres fuente de verdadera alegría. Porque sabes, mi Señor, aún cuando todo me sacaras, si aun tengo Tu Mirada. destella mi alma porque sé que Tú me amas.  
Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús! 
¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén. 
Florecilla: Seamos sencillos y regalemos sonrisas y consuelo a todos los que están sufriendo, aún cuando nosotros estemos en el huerto. 
Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.

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