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lunes, 6 de abril de 2015

SEXTO DÍA

"JESUS YO CONFIO EN TI"

SEXTO DÍA
Hoy tráeme las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños y sumérgelas en Mi misericordia. Son éstas las más parecidas a Mi corazón. Me proporcionaron fortaleza durante Mi amarga agonía, puesto que las veía como Angeles terrestres, velando junto a Mis altares. Derramo sobre ellas gracias torrenciales, porque sólo el alma humilde es capaz de recibir Mi gracia. Distingo a las almas humildes con Mi confianza.
Oracion
Misericordiosísimo Jesús, que dijiste: Aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón. Acoge en el seno de Tu corazón desbordante de piedad a todas las almas mansas y humildes y las de los niños pequeños. Estas almas son la delicia de las regiones celestiales y las preferidas del Padre Eterno, pues se recrea en ellas muy particularmente. Son como un ramillete de florecillas que despidieran su perfume ante el trono de Dios. El mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellas encuentran abrigo perenne en Tu Piadosísimo Corazón, Oh Jesús, y entonan, incesantemente himnos de amor y gloria.
Padre Eterno, vuelve Tu mirada llena de misericordia hacia estas almas mansas, hacia estas almas humildes y hacia los niños pequeños acurrucados en el seno del corazón desbordante de piedad de Jesús. Estas almas se asemejan más a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra hasta alcanzar Tu Trono, Señor. Padre de misericordia y bondad suma, Te suplico, por el amor que Te inspiran estas almas y el gozo que Te proporcionan: Bendice a todo el género humano, para que todas las almas a la par entonen las alabanzas que a Tu misericordia se deben por los siglos de los siglos. Amén.

QUINTO DÍA

"JESUS YO CONFIO EN TI"
QUINTO DÍA
Hoy tráeme las almas de nuestros hermanos separados2 y sumérgelas en el océano de Mi misericordia. Durante las angustias de Mi Pasión desgarraron Mi Cuerpo y Mi Corazón, es decir, mi Iglesia. A medida que se reincorporan a ella, Mis heridas cicatrizan y de esta forma sirven de bálsamo a Mi Pasión.
Oracion
Misericordiosísimo Jesús, que eres la Bondad misma, no niegues la luz a aquellos que Te buscan. Recibe en el seno de tu corazón desbordante de piedad las almas de nuestros hermanos separados. Encamínalos, con la ayuda de Tu luz, a la unidad de la Iglesia y no los dejes marchar del cobijo de Tu Compasivo Corazón, todo amor; haz que también ellos lleguen a glorificar la generosidad de Tu misericordia.
Padre Eterno, vuelve tu piadosa mirada hacia las almas de nuestros hermanos separados, especialmente hacia las almas de aquellos que han malgastado Tus bendiciones y abusado de Tus gracias, manteniéndose obstinadamente en el error. También a ellos da cobijo el Corazón misericordiosísimo de Jesús; no mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y los dolores de la Pasión que sufrió y que aceptó por su bien. Haz que glorifiquen Tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

"JESUS YO CONFIO EN TI"

CUARTO DÍA
Hoy tráeme a los que no creen en mí1 y a los que todavía no me conocen. Pensaba en ellos durante las angustias de Mi Pasión, y su futuro fervor servía de consuelo a Mi corazón. Sumérgelos en el océano de Mi misericordia.
Oracion
Piadosísimo Jesús, Tú que eres Luz del género humano, recibe en la morada de Tu corazón lleno de compasión, las almas de aquellos que todavía no creen en Ti, o que no te conocen. Que los rayos de Tu gracia los iluminen para que también, unidos a nosotros, ensalcen tu maravillosa misericordia; y no los dejes salir de la morada de Tu corazón desbordante de piedad.
Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada a las almas de aquellos que no creen en Tu Hijo y las de aquellos que todavía no te conocen pero anidan en el Compasivo Corazón de Jesús. Aproxímalos a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellos ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

LA VIRTUD DE LA MISERICORDIA

"JESUS YO CONFIO EN TI"
LA VIRTUD DE LA MISERICORDIA- EL DEBER DE HACER ACTOS MISERICORDIOSOS
La virtud de la misericordia es el lazo de unión entre la gente, la madre vigilante
que a todos los que sufren salva y consuele, es una imagen de la Providencia Divina,
ya que tiene los ojos abiertos a las necesidades de todos, es sobre todo, el reflejo de
la misericordia Divina, como dijo el Salvador: “Sed misericordiosos como vuestro padre es misericordioso” (Lc 6, 36).
Debemos comprender que esa virtud no es nos solamente recomendada, sino que es un estricto deber de todo cristiano. Mucha gente tiene un concepto erróneo sobre la virtud de la misericordia, piensan que, cumpliendo actos misericordiosos hacen sacrificio y realizan la gracia que depende de su voluntad y de su buen corazón.
Pero es totalmente lo contrario. La virtud de la misericordia no es sólo un consejo
que se puede aprovechar o ignorarlo sin pecado; es una ley estricta y un deber.
De su cumplimiento nadie se puede liberar. Esto se deriva de la Sagrada Escritura,
de la voz de la mente, de la relación de nuestra hermandad.
Ya en el Antiguo Testamento esa virtud obligaba rigurosamente a todos. Leemos en los libros de Moisés: “Es verdad que nunca faltarán pobres en tu país. Por eso yo te ordeno: abre generosamente tu mano al pobre, al hermano indigente que vive en tu tierra.” (Dt 15, 11).
(...) Hasta  más, el deber de la misericordia nos lo impone el Salvador. Describiendo
el Juicio Final pone en la boca del juez la siguiente sentencia:
“Aléjaos de de mí, malditos; id al fuego eterno que está preparado para el diablo y sus ángeles”
(Mt 25, 41).
(...) Y como el único motivo menciona la falta de las actos de misericordia hacia los prójimos. “Pues tuve hambre y no me disteis de comer; tuve sed,  y no me disteis de beber; estaba de paso, y no me disteis alojamiento, desnudo, y no me vististeis; enfermo y preso, y no me vinisteis a visitar (...) En verdad os digo, que todo lo que no hicisteis por una de estas personas, por humildes que sean, tampoco por mí lo hicisteis” (Mt 25, 42- 45).
Después de las palabras de Jesús probablemente no hay que demostrar que la virtud de la misericordia es una rigurosa obligación, porque Dios justo no puede castigar por lo que no había sido dictado.
(...) Los innumerables fragmentos de la Sagrada Escritura hablan del premio terrenal por la misericordia demostrada al prójimo “El que se apiada del pobre presta al Señor, y él le devolverá el bien que hizo.” (Prov. 19, 17).
(...) y más bendición y gracias promete Jesús a los misericordiosos:
“Dad a otros, y Dios os dará a vosotros. (...) Dios usará con vosotros la misma medida que vosotros uséis con otros” (Lc 6, 38).
(...) El pago por la misericordia no se termina con las cosas terrestres. Cien veces más valiosos son los bienes espirituales con los que Dios recompensa esta virtud, todas ellas se encierran en una expresión: el perdón y la gracia de Dios. Es el bien mayor, el tesoro más preciado, la perla más preciosa que se puede encontrar  fácilmente, practicando la virtud de misericordia hacia los prójimos. Si alguien tuvo la mala suerte de aflojar su fe y yerra por la vida como un ciego, que sea misericordioso y en ese camino seguro que encontrará la luz celeste perdida. Y si alguien todavía no ha llegado a conocer la misericordia Divina y por eso no puede imitarla, que empiece con la práctica de la misericordia hacia los prójimos y seguro que se cumplirán en él las palabras del Salvador: “Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.” (Mt 5, 7).
(...) La virtud de la misericordia nos consigue las gracias y la luz, nos limpia de pecados, dirigiéndonos al Sacramento de la Penitencia, salva el alma de la muerte, o sea de la condenación eterna, como dice la Sagrada Escritura: “pues la limosna libra de la muerte y preserva de caer en las tinieblas” (Tob 4, 11).
(...) Para recibir el premio eterno por las actos misericordiosos deben cumplir unas condiciones, es decir: hay que cumplirlas con intención pura, de buena gana, sin cesar y sin mirar a quien las hacemos.
(...) ¡Qué honor tan grande sustituir a Dios en la tierra haciendo Su misericordia y sacar a los hermanos de la miseria y eliminar sus carencias físicas o morales!
(...) ¡Qué felicidad para nosotros que Dios nos permite tan fácilmente expiar los pecados y merecer la recompensa eterna!”

sábado, 4 de abril de 2015

Cristo ha resucitado Aleluya

"JESUS YO CONFIO EN TI"

TERCER DÍA

"JESUS YO CONFIO EN TI"
TERCER DÍA
 
Hoy tráeme a todas las almas devotas y fieles y sumérgelas en el océano de Mi misericordia. Ellas me confortaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron gota de consuelo en un océano de amargura.
Oracion
Misericordiosísimo Jesús, del tesoro de Tu misericordia distribuye Tus gracias a raudales entre todos y cada uno de nosotros. Acógenos en el seno de Tu Compasivísimo Corazón y no permitas que salgamos nunca. Te imploramos esta gracia en virtud del más excelso de los amores; aquel con el que Tu corazón arde tan fervorosamente por el Padre Celestial.
Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas fieles, pues que guardan el legado de Tu Hijo. Por los méritos y dolores de Su Pasión, concédeles Tu bendición y tenlos siempre bajo Tu tutela. Que nunca claudique su amor o pierdan el tesoro de nuestra santa fe, sino que, con todo el ejército de Angeles y Santos, glorifiquen tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

SEGUNDO DÍA

"JESUS YO CONFIO EN TI"
SEGUNDO DÍA
 
Hoy tráeme las almas de los sacerdotes y religiosos y sumérgelas en Mi misericordia insondable. Fueron ellos los que me dieron fortaleza para soportar hasta el fin las amarguras de Mi Pasión. A través de ellos, como por canales, Mi misericordia fluye hasta los hombres.
Oracion
Misericordiosísimo Jesús, de quien procede toda bondad, multiplica Tus gracias sobre las religiosas  consagradas a Tu servicio, para que puedan hacer obras dignas de misericordia; y que todos aquellos que las vean, glorifiquen al Padre de Misericordia que está en el cielo.
Padre Eterno, vuelve Tu mirada misericordiosa hacia el grupo elegido en Tu viña - hacia las almas de sacerdotes y religiosos -; dótalos con la fortaleza de Tus bendiciones. Por el amor del corazón de Tu Hijo, en el cual están unidos, impárteles Tu poder y Tu luz, para que guíen a otros en el camino de la salvación y con una sola voz canten alabanzas a tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

PRIMER DÍA

"JESUS YO CONFIO EN TI"

PRIMER DÍA
Hoy tráeme a todo el género humano, especialmente a los pecadores y sumérgelos en el océano de Mi misericordia. De esta forma me consolarás de la honda pesadumbre en que me sume la pérdida de las almas.
Oración

Misericordiosísimo Jesús, cuya prerrogativa es tener compasión de nosotros y perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu Piadosísimo Corazón y no permitas que salgamos jamás de el. Te lo pedimos por el amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.
Padre Eterno, vuelve Tu compasiva mirada hacia todo el género humano y en especial hacia los pobres pecadores, todos unidos en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Por los méritos de Su dolorosa Pasión, muéstranos Tu misericordia, para que alabemos la omnipotencia de Tu misericordia, por los siglos de los siglos. Amén.

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